Celso Piña (1953-2019)

Celso Piña (1953-2019)
Celso Piña en Zacatecas. Foto de Alejandra Celis Almanza

Editorial Gualdreño 397

 

Celso Piña, el Rebelde del Acordeón, inició su carrera a mediados de la década de los 70’s, aunque de acuerdo con sus palabras, no se “cuajó” sino hasta los 80’s. De formación autodidacta, tuvo como escuela de música la calle, el barrio; aprendió de oído escuchando primero la música norteña, ésa que se escucha en su natal Monterrey -y también, cómo no, en Zacatecas-. Nació en 1953 y fue hasta 1980, cuando con sus hermanos -junto con ellos eran los “los 4 Piña”-, pilares de sus inicios musicales, sacó su primer disco.

En 2015, en el marco de las actividades del Festival Todo Sobre Ruelas, Celso llegó a Zacatecas invitado por Álvaro Octavio Lara Huerta, y ahí tuvimos la oportunidad de entrevistarlo Rafa de Santiago y yo para La Jornada Zacatecas.[i] A Celso le quedaba muy claro que tras cuatro décadas de estar dedicado a la música había hecho escuela en varios rincones del mundo y se refería con orgullo a esto cuando recordaba cómo en sus giras le reconocían que, gracias a él, muchos jóvenes se dedicaban a este estilo de música: la música con acordeón, la cumbia colombiana hecha en Nuevo León.

Celso era sencillo y no, no tenía por qué serlo. Consciente de su éxito se daba el lujo de ser como era, pero nunca grosero; sin embargo, decía con humildad que había acordeonistas a quienes admiraba particularmente, como a Quico Montalvo, Juan Villarreal y Lupe Tijerina y reconocía como el “auténtico Rey del acordeón” a su paisano Antonio Tanguma. Celso se ganó el título de “Rebelde” porque no quiso tocar lo que los otros tocaban; la música norteña la llevaba en el corazón, pero quiso ser diferente y por eso decidió tocar cumbia: “Luna, llena mi alma de cumbia, saca de mí la locura y llévame a la luz y a la paz”.

 

Influencia en el extranjero

En 2016, Carlos Belmonte nos platicaba en su columna gualdreña Desayuno en Tiffany’s, mon ku, de la existencia de un grupo participante en el Festival de Jazz de Montreux: se trataba de Kumbia Boruka, una organización musical creada por un par de músicos que normalmente acompañaban a Celso Piña en sus tours europeos, ambos mexicanos viviendo en Lyon, ciudad francesa cercana a Suiza. Nos decía que el acordeonista Hernán Cortés había sido percusionista en Monterrey con varios grupos como Bamboo, Inspector y con el de Celso Piña desde el año 2000; él y su hermano Tadeo –quien toca el güiro- crearon el grupo con otros latinos radicados también en Lyon. Este proyecto de Kumbia Boruka nació en Monterrey, cuando los hermanos Cortés estando de gira fueron apoyados por Piña, quien les invitó a montar su grupo de cumbia en Francia, dada la buena recepción y fuerte difusión que el estilo cumbianchero con acordeón estaba teniendo desde años antes. La presencia de Celso en Francia no se limitó a los conciertos, adoraba la belleza parisina y un video de él tocando frente a la Torre Eiffel da cuenta de ello.[ii]

 

Futbol

El Rebelde del Acordeón fue un gran aficionado del futbol y manifestaba a la primer provocación su cercanía con los Rayados del Monterrey. En 2014 participó en el álbum Rayados es pasión en la vida y en la cancha, con la canción “El Tano Pastita”. Era común verlo en sus conciertos portar la camiseta del equipo y entonar esa canción que dice “Con bombo y bandera yo vengo a la cancha. Cantando a Rayados con gran esperanza, la banda reloca ya pide la copa, pues no se conforma, ya quiere la otra… Rayados, Rayados de mi corazón, de mi cerebro tú eres el ladrón”.

 

Literatura

Muy recordado es que en el año 2003 hizo bailar al mismísimo Gabriel García Márquez en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey… el escritor colombiano no bailó una, sino dos piezas que el regiomontano tocó para él en ese momento. Celso nos dijo que García Márquez era su escritor favorito; no sé desde cuándo y si desde siempre, pero lo cierto es que el músico era un lector muy interesante. Del escritor colombiano, Celso decía con chabacanería “Nos topamos dos o tres veces y nos entendíamos muy bien”.

“Celso Piña es un conductor de tribus. Si estuviese en tiempos medievales sería el Acordeonista de Hamelin”, escribió Carlos Monsiváis en el texto realizado para el álbum de Celso con el que festejara sus 20 años de carrera profesional, Barrio Bravo. Coincido con eso y seguramente, si usted estuvo presente en alguno de sus conciertos, respaldará también esa afirmación. Celso tuvo el poder de unificar y armonizar por medio de la música a la gente, a los integrantes de una sociedad cada vez más dividida los hizo bailar, casi flotar en el pavimento… nos hizo sonreír. Yo vi varias veces -y con eso me quedo- a una comunidad entera bailando y cantando en sus conciertos: “Cumbia poder me alimentas, dando energía a mi ser, para que pueda crecer el sentimiento que tú representas”. Celso Piña murió el 21 de agosto, que la cumbia poder lo acompañe en su camino.

 

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Celso Piña, el Rebelde del Acordeón (1953-2019)

[Foto-galería de sus conciertos en Zacatecas: 2015 y 2017]

Por Alejandra Celis Almanza

 

 

[i] Ver Celso Piña/Músico Mexicano, en: https://youtu.be/OIhJvybGvnU

[ii] “Los caminos de la vida me trajeron hasta aquí”, 30 de abril de 2019: https://twitter.com/CelsoOficial/status/1123259738576257024

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