Repensar la Educación; rol de maestros transformadores (primera parte)

Repensar la Educación; rol de maestros transformadores (primera parte)

La integración del nuevo organismo para
mejorar la educación es la muestra de
que cuando uno teme que algo salga mal,
puede resultar peor
(Rayuela, La Jornada. México, 30/junio/19. P.32)

Amanera de preámbulo:

La Reforma Educativa del actual gobierno, discursivamente se antoja promisoria, esto podría ser posible sí y sólo sí los maestros dejan de cumplir el rol de promotores de cambio educativo para incursionar en un nuevo rol, el de transformadores de la educación, y se convierten así en promotores de la construcción de un nuevo modelo educativo. Valga la justificación de este apartado con la exposición de tres casos reales, protagonizados por personas reales:

Uno: El periodista Germán Dehesa en uno de sus escrito externó que él estaba profundamente agradecido con su maestra de primer año de primaria dado que con ella aprendió a leer y escribir –entiéndase que la maestra no lo enseñó a leer y escribir, solo fue mediadora para que él aprendiera-, no obstante, dijo Germán, alguna vez me encontré una libreta mía de primer año de primaria, en ella había notas escritas por mi maestra, algunas eran de felicitación, otras de exhorto, unas de regaño e incluso algunas de sentencia; lo más curioso es que esas notas escritas por mí maestra estaban plagadas de faltas de ortografía, sin embargo, seguiré estando agradecido ya que gracias a ella aprendí a leer y escribir.

Dos: El escritor argentino Jorge Luis Borges publicó que su educación se había visto interrumpida cuando él entró a la escuela, el argumento fue que en ella se le agredió y desestimó su capacidad cognitiva, provocándole con ello la enajenación y la subsecuente animadversión hacia la educación.

Tres: En un congreso educativo celebrado en año 2005 en Zacatecas Capital, un maestro que participó como ponente en una de las mesas de trabajo, externó algo que para un servidor significó mucho: este maestro dijo haber egresado de una escuela normal y que por fortuna en todo el proceso de su formación como tal, obtuvo calificaciones sobresalientes, en la ceremonia de graduación recibió un reconocimiento por haber obtenido el mejor promedio de su generación. Le asignaron un contrato laboral para que se iniciara como maestro de un grupo de primaria, al término de su primer ciclo escolar, regresa a su Alma Mater para exponerle a un maestro que era de toda su confianza, los problemas por los que había pasado en el ejercicio de su práctica docente; le comentó que a sus alumnos les enseñaba explicándoles una y mil veces los diferentes temas, y que sin embargo, varios de ellos no aprendían como él quisiera que lo hicieran………el maestro….. su maestro, con absoluta convicción le dijo: lo que pasa es que algunos alumnos son muy burros, que eso no le preocupara en lo absoluto, que no se le olvidara que sacó el mejor promedio de su generación, y eso le daba la categoría de un excelente maestro.

Espero y los tres casos expuestos sirvan de justificación como preámbulo para que se reflexione en torno a los mismos, retomando el tema “repensar la educación”, implica contar con maestros que asuman con profesionalismo su responsabilidad en el ejercicio de la docencia, docentes que sean reflexivos, analíticos, críticos y propositivos y, lo más importante, que se reconozcan como sujetos transformadores de la educación. La cuarta transformación impulsada por el actual Gobierno Federal, explícitamente no considera a los maestros como agentes de transformación social, por supuesto que esto no los limita a que promuevan la transformación del sistema educativo mexicano; otra característica de los documentos que justifican la cuarta transformación, es que tiende a sustentarse más en paradigmas teóricos que explican el hecho social, no dando pauta a que se analicen las experiencias que viven los sujetos en los diferentes contextos de la sociedad, el educativo es uno de ellos.

Espero y no se caiga en decisiones sesgadas toda vez que la tendencia es el promover una transformación pero desde posturas meramente empíricas, si esto sucede así, el pragmatismo sería el común denominador; ante este riesgo, se hace necesario darle voz a los diferentes actores para que, a partir del análisis que realicen de su práctica profesional y de los resultados que obtienen de ella, se encuentren en posibilidad de generar alternativas que sean consecuencia de problematizar su propia práctica y, la construcción de proyectos sociales encaminados sí, a promover la tan anhelada transformación en los diferentes sectores de la sociedad.

El fin último de la transformación educativa es que los maestros dejen su rol de instructores para que se conviertan en educadores, ¿qué implica esto?, que consideren a los alumnos no solamente como simples aprendices, sino como individuos que van a los centros educativos a formarse de una manera integral, a fortalecer sus dimensiones afectiva, cognitiva y psicosocial; hoy día esta debe ser una tendencia, misma que, en cierta medida quedará supeditada tanto a la disponibilidad de los maestros como a la postulación de las leyes secundarias de la actual Reforma Educativa. Cierto es que en el proceso educativo intervienen toda una serie de sujetos, sin embargo, quienes juegan el papel fundamental son los maestros y alumnos, esto quiere decir que si los maestros no tienen claridad acerca de cuál debe ser su rol como tales, no habrá trascendencia en su función como constructores de una nueva escuela.

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