Detrás de la “politiquería”

Detrás de la “politiquería”

Los claroscuros que rodean al programa prioritario Crédito Ganadero a la Palabra, y que han sido evidenciados desde un par de meses en distintos espacios informativos, merecieron la reacción atropellada y virulenta del “equipo” de David Monreal Ávila, dirigida hacia algunos medios de comunicación y actores políticos en particular.

No es que este tipo de impulsos irreflexivos sean una novedad en el círculo que rodea al Coordinador Nacional de Ganadería, en funciones casi de Delegado de Programas para el Desarrollo en Zacatecas, pues aquí es donde invierte buena parte de su tiempo como funcionario público y aspirante a una candidatura.

Llama la atención, sin embargo, el recelo con el que se vuelcan a proteger un programa del que por lo visto no tienen mucha información, y del que tampoco conocen su estructura y operación. Se entiende entonces que David no les permite conocer los aspectos esenciales del espacio desde donde hace política y se mantiene vigente. Se dedican únicamente pues a la campaña anticipada.

Con esos datos a cuenta gotas, el pasado 18 de julio, Cuauhtémoc Calderón Galván, Enrique Bernáldez Rayas y otros más, circularon a través de WhatsApp un oficio firmado por el diputado federal Eduardo Ron Ramos, con el que solicita al diario La Jornada Zacatecas, le otorgue derecho de réplica para contestar un párrafo de la columna que aquí mismo se publicó tres días antes, el martes 16.

La réplica consistía en afirmar que el fresnillense sí había entregado la información que la Comisión legislativa de Ganadería le solicitó desde el 24 de febrero pasado. No obstante, el oficio del diputado fue notificado formalmente a este espacio hasta el lunes 22 de julio por el director del diario, Raymundo Cárdenas Vargas, quien recibió la petición del legislador.

En el inter, el equipo de David Monreal utilizó la filtración del comentado oficio para tratar de denostar a este analista como alguien que publica información no corroborada. Desconocían que el informe que la Comisión de Ganadería dice que David entregó, teóricamente fue conocido por apenas algunos de sus diputados integrantes.

Dicho documento, donde David se ve obligado a explicar los procedimientos de compra de especies animales que luego son distribuidas a través del Crédito Ganadero a la Palabra, así como transparentar su lista de proveedores, junto con otros datos técnicos, permaneció en las sombras dentro de la Comisión. Primera pregunta: ¿por qué la discrecionalidad?

La diputada federal Mirna Zabeida Maldonado Tapia, dio luz sobre una nueva irregularidad del programa de entrega de ganado, pero ahora en el seno de la Cámara de Diputados, cuando solicitó por escrito, el viernes 25 de abril, copia de todos los oficios girados entre la presidencia de la Comisión de Ganadería y el funcionario de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

La misma diputada que promovió con éxito un punto de acuerdo aprobado por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el 18 de julio, para que el Órgano Interno de Control de la SADER, así como la Secretaría de la Función Pública iniciaran las investigaciones en torno a las irregularidades que productores ganadero de distintas entidades habían denunciado en el reparto de animales.

Cuatro días después, el 22 de julio, ambas secretarías recibieron la solicitud inscrita en el punto de acuerdo, con lo que quedaba asentado el inicio de las evaluaciones. La categorización del conflicto institucional y administrativo como uno que responde a una mera “politiquería”, según David Monreal, caducó en poco tiempo. El funcionario tendrá que salir de su lógica de campaña para subsanar los vicios ocultos del programa a su cargo.

Así lo confirma la “Respuesta Técnica Oaxaca”, que otorgó la Federación de Colegios y Asociaciones de Médicos Veterinarios Zootecnistas de México A.C., a solicitud del mismo Coordinador Nacional de Ganadería el viernes 19 de julio. Después de todo los vacíos administrativos del Crédito Ganadero no eran “politiquería” y las denuncias de los productores no eran “presión política”.

El dictamen de la Federación no deja lugar a dudas. Del lote de 200 vaquillas entregadas a 50 productores del municipio de Matías Romero en el estado de Oaxaca, todas, excepto una a la que se le diagnosticó papilomatosis, se encontraban en condiciones de sanidad. No fue sino hasta la entrega de los animales, el 28 de junio, que la Federación detecta la pérdida de peso de entre 50 y 70 kilogramos por animal, debido a las condiciones del traslado y entrega, responsabilidad de la Coordinación Nacional de Ganadería.

El peso por vaca estimado (pues no había básculas para determinar específicamente el tonelaje), era de entre 300 y 380 kilos, a los que se les tenía que restar el peso perdido por falta de alimentos durante las últimas 12 horas o más. Y a una de las vacas del mismo lote que antes había sido inspeccionado se le encontró un brote de garrapatas. La vaquilla número 002007195491.
Es fácil llamar “politiquería” al desorden administrativo del que eres responsable.

Twitter: @GabrielConV

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