Mañana, Martina…

Mañana, Martina…
Rafael Coronel. Niño del aro. 1965.

La Gualdra 384 / Rafael Coronel, In memoriam

 

 

A Rafael Coronel

 

“Tundata-tundata”, con el puño en una puerta cualquiera como si estuviera tocando, la loca de la calle canta: “Hasta el año venidero, señores, que lo vuelvan a correeer”. ¿De dónde salió ésta? Seguro del manicomio de San Juan de Dios que está a un lado de mi colegio, ¿o se escapó de una de las películas del Pío XII? De ese rincón zacatecano también sale Martina, ella pide limosna o comida y siempre recibe como respuesta lo que se convirtió en un dicho popular para el que nunca recibe nada: “Mañana, Martina”.

En mi camino a casa voy con mis cuates el Pata Félix, el Vala y el Pilín; nos burlamos del viejo de la basura, pasamos y vemos al Mago con su eterna boina; mete a cuerazos al Pata a casa porque nos fuimos de pinta al camino antiguo a Guadalupe. Yo corro asustado y más adelante, en la calle de Tacuba, están todos los bodegueros, algunos sentados en la calle charlando con clientes o personas que simplemente pasan por ahí; luego todas las marchantas y vendedores de tiliches, verduras, ratas, víboras o fierros viejos; el lenguaje es el albur, la “malarrazón” o la flor.

Mi calle, mi barrio, mi ciudad se llena de rostros, de personajes anónimos o personajes populares, el Moli, los cuates Enciso, Juana Gallo, el de los burros, el de las gorditas, la güera del mercado, la del chongo… En esos ayeres el tiempo era más lento y casi estoy seguro de que el Zacatecas de la juventud de Rafael no fue muy diferente del mío, y si esto lo trasladamos a una Ciudad de México a donde emigró, podemos entender la riqueza de caracteres y personajes que pulularon frente a la mirada de Rafael.

Mucho de la pintura de Rafael Coronel es esto para mí: sobre todo rostros y más rostros, ahí́, ataviados de trajes y gorros obsesivos, con una teatralidad que los saca de una realidad para llevarlos a otra llena de rituales y de misterio; personajes que están ahí́ nomás, como esperando, sin importarles si los vemos o no; nosotros somos los que irrumpimos en su mundo y nos quedamos viéndolos.

Rafael no tiene diferencias, igual nos pone frente a un niño fifí́, como frente a un pordiosero o una prostituta, a una vieja que parece sacada de alguna novela del siglo de oro español, que a un enano blandiendo una banderita de nuestro país; en ese espacio de silencio, alejado, teatral, nos dice y nos muestra nuestro rostro, esos cientos de rostros son el nuestro, el de nuestro país y el vivo autorretrato de Rafael Coronel.

Rafael, junto con Corzas, Cuevas, Gironella y Toledo, hicieron una propuesta a contracorriente del abstraccionismo muy en boga en la época; y sin embargo, creo que supieron aprovechar muchas de las búsquedas y logros de los abstractos al aplicar en su pintura, de una forma sutil, la utilización de la mancha y el gestualismo para llenar y acompañar sus personajes, muchos de ellos influenciados por los grandes maestros europeos como Uccello, Tiziano, Caravaggio o Manet… incurriendo incluso en el peligro de ser llamados anacrónicos o repetitivos.

Por mi parte, cada vez pienso más en defender la pintura “anacrónica” -siempre y cuando sea buena-; Rafael Coronel tenía la necesidad, como muchos artistas, de repetir y repetir imágenes en la búsqueda de la obra soñada… porque tal vez ése sea el único medio de llegar a producir algún día una obra maestra: él nos dejó, afortunadamente, algunas de ellas.

Cuando alguien muere todos hablamos, recordamos, adulamos y aplaudimos, premios, homenajes, reconocimientos o letras de oro son irrelevantes. Lo único que verdaderamente trasciende es la obra y la generosidad del patrimonio que nos dio; nuestra responsabilidad es apreciarla y conservar lo mejor posible su legado. Rafael Coronel deja un gran hueco en la plástica zacatecana difícil de superar y nos deja también, como otros artistas zacatecanos, un espacio lleno de arte; de nosotros depende disfrutarlo y compartirlo, él ya hizo su parte.

Ahora me imagino preguntándole a Rafael: ¿de verdad crees que pronto invertirán lo necesario para la conservación de nuestro patrimonio?, ¿de verdad crees que la cuarta transformación apoye directamente a nuestro Estado para protegerlo? Y ya lo veo diciendo: “Mañana, Martina…”.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_384

 

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