Una mal llamada abrogación de la mal llamada Reforma Educativa (primera parte)

Una mal llamada abrogación de la mal llamada Reforma Educativa (primera parte)

Con la posible aprobación del dictamen
de reforma a los artículos 3, 31 y 73
constitucionales será “muy difícil
trascender lo que en este momento
tenemos como sistema educativo,
porque no solo se dejan intactas las
bases de un modelo formativo
individualista y rígido, sino que también
se perpetúa una visión profundamente
Mercantil de la educación”
Laura Poy Solano, La Jornada
México, 23/abril/19, p. 4

El famoso memorando que el Presidente de la República (AMLO) hace llegar a tres de sus secretarios de estado, llevaba una misiva: “La cancelación de la Reforma Educativa, para garantizar el bienestar del pueblo”, daba indicaciones precisas de dejar sin efecto dicha reforma mientras se llega a un acuerdo para su abrogación total. En cierta medida AMLO ha sido determinante, sus detractores lo consideran autoritario, de cualquier manera, la postura ha sido desafiante tanto con detractores como con legisladores –incluso del partido que lo llevaron al triunfo- y, no se diga con quienes lo ven como enemigo – claro, por los intereses que afecta y que no son precisamente sociales sino empresariales-.

Lo cierto es que el jefe del ejecutivo federal ha adoptado también actitudes que llevan la intención de priorizar la justicia como manera de anteponerla a las leyes y, quienes más las han violentado son los que más lo han criticado. AMLO está sabido que con la Reforma Educativa peñista se desmerecieron los derechos de los maestros, en el aspecto educativo se notó una regresión toda vez que no había otra consigna en esta reforma que la de someter al magisterio –situación que no lograron, incluso con la reforma que se encuentra todavía vigente-. AMLO asegura que las decisiones que ha tomado en torno a la abrogación de la reforma, serán de mucha utilidad toda vez que favorecerán a la “cuarta transformación”, hasta el momento esto es solo un propósito, no se ha dicho bien a bien que es lo que se quiere hacer, cómo se quiere hacer y para que se quiere hacer; el fin último de todo esto es que cambie este estado de cosas puesto que no sentimos al sistema educativo como nuestro dada la injerencia que existe de organizaciones internacionales a las cuales solamente les interesa apoderarse del sistema educativo para la concentración de capitales privados.

El mismo presidente asevera que las leyes son para los hombres y no los hombres para las leyes, “si hay que optar entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan en favor de la justicia” (La Jornada, 18/abril/19, p. 4; derivado de este postulado lopezobradorista, se hace necesario seguir trabajando en pro de la abrogación de la Reforma Educativa y, sobre este respecto, mencionaré solo algunos aspectos que deben considerarse para justificar el porqué es indispensable la abrogación; 1) la reforma peñista no es el resultado de diagnósticos contextualizados, en consecuencia, no reflejan necesidades educativas reales sino ficticias, 2) el paradigma que sustenta la reforma es el empresarial, en consecuencia, este no se identifica con lo que debe ser el fin último de la educación, 3) de una manera malintencionada se les asignan a los docentes perfiles, parámetros y competencias, algo así como para hacerles saber que no están “capacitados” para la docencia y convencerles de que la reforma los redimirá, 4) la Reforma Educativa peñista, en su contenido refleja las malas intenciones hacia los docentes toda vez que, lejos de ser educativa, es laboral, situación que la hace como una reforma sesgada y, 5) en sí, la Reforma Educativa es el resultado de actitudes caprichosas solo para fortalecer la política neoliberal y globalizante.

Se han generado toda una serie de comentarios en torno a las “decisiones” tomadas por AMLO para “abrogar” la Reforma Educativa, el motivo, los sesgos que se han presentado en la estrategia que se ha seguido y, que podría ser el detonante para que se pueda fracasar en la intentona de abrogarla; dos son los agravantes que bien pudieran ser motivo para no cumplirle al magisterio; 1) no existe un proyecto educativo alterno de parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), esto quiere decir que no se sabría bien a bien cuál sería la justificación para abrogar la reforma peñista ni qué propuesta surgiría una vez consumada y 2) en el Congreso de la Unión solamente ha habido acuerdos; no existe realmente consenso con el magisterio……. La razón, que la modificación a la reforma todavía tiene aspectos de orden laboral, no priorizan lo educativo.

A la fecha, las acciones de “abrogación” de la reforma no son promisorias ni para los docentes ni para los educandos, los directivos rancios y enquistados que creen entender más de Leyes, desconociendo lo que es la justicia, siguen aberrantemente en la postura de “aplicar” la ley que “rige” la actual reforma. Ni siquiera se le ha hecho al magisterio ninguna propuesta para ver las condiciones bajo las cuales se reintegrarán los docentes cesados por negarse a presentar los exámenes de permanencia –con características punitivas-; AMLO no debe dejar de considerar la lucha que sigue manteniendo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) –que por cierto, últimamente no se han manifestado con el dictamen de aprobación de la reforma-, y, en caso de que reaccionaran, podría generarse incluso a nivel nacional toda una manifestación como la que se presentó en el año de 1989 y que le costó la destitución al entonces cacique magisterial Carlos Jonguitud Barrios.

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