Los Bailleres desfondaron a Margarita

Los Bailleres desfondaron a Margarita

La renuncia de Margarita Ester Zavala Gómez del Campo a la candidatura independiente por la presidencia de la república, es un referente significativo de cómo los intereses económicos inciden en la democracia electoral mexicana.
Recordemos que el pasado 1 de mayo, Jorge Camacho Peñaloza vocero de la ex candidata y aspirante independiente a la gubernatura de Guerrero, manifestó públicamente que la campaña de Margarita surcaba fuertes presiones del ala financiera.
En entrevista para Grupo Fórmula, durante el noticiero de Ciro Gómez Leyva, Camacho Peñaloza sentenció que: “Nosotros, desde que empezó la campaña, hemos recibido demasiada presión (…) El tema de los empresarios, más que una presión, ha sido una invitación a la reflexión (…) No tengo nombres, pero sí hay empresarios que buscan que se fortalezca una sola opción contra Andrés Manuel López Obrador.”
Reprochaba también no era el momento de pedir el voto útil a favor de Ricardo Anaya Cortés, puesto que Margarita trabajaría hasta el final de la contienda. Sin embargo, por la mente de los miembros del Consejo Mexicano de Negocios y del Grupo Monterrey el escenario palpable sólo era, y sigue siendo, uno solo: descarrilar a todos aquellos candidatos que estorben en el camino de la derrota a López Obrador.
¿Tienen poder para cumplir tal comitiva? Sí, el suficiente. Ya lo demostraron con Margarita. La postulación de la ex primera dama en todo momento dependió de sus chequeras, como lo confirman los reportes de fiscalización del Instituto Nacional Electoral.
Tan solo en su primera semana de campaña como independiente, Zavala Gómez recaudó 6.1 millones de pesos de cuatro grandes empresas mexicanas: Grupo Bal (Peñoles, Petrobal, Crédito Afianzador, Casa de Bolsa y Sofo Valmex, Médica Móvil y el ITAM), GNP, Palacio de Hierro, y Profuturo (las tres igualmente de Grupo Bal).
Esto significó más del 80% de los recursos que Margarita recibió por concepto de “donaciones” apenas al arranque de su candidatura a la presidencia de la república.
Días después, el 30 de marzo, los sistemas de fiscalización del INE identifican tres nuevas aportaciones por 3.3 millones de pesos, pero de parte de personas físicas: Alejandro Bailleres Gual y Alberto Bailleres González (dueños de Grupo Bal) y Juan Bordes Aznar (Director Corporativo y Tesorero Corporativo de Grupo Bal, y Consejero No Ejecutivo de la empresa Fresnillo PLC).
Posteriormente, su esposo, el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, aportaría otros 430 mil pesos, Emilio Enrique Richer de León 750 mil pesos más, y 120 mil pesos de la médico Gabriela Escobar Garibay.
Y es que, el Consejo Mexicano de Negocios (de vena panista) vio en la candidatura de Margarita una figura competitiva entre los negativos que arrastran, por una parte, el Partido Revolucionario Institucional y José Antonio Meade Kuribreña, así como la candidatura de Ricardo Anaya, forjada a base de traiciones al interior de Acción Nacional.
Incluso Zavala Gómez logró romper el candado de aportaciones de particulares a los independientes, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó la inaplicabilidad de la prohibición constitucional que permitía únicamente como tope de financiamiento privado un 10% del total de su gasto de campaña.
Hasta entonces Margarita y Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” debían respetar el monto fijado por el INE para independientes: 50 millones de pesos. No obstante, la resolución del Tribunal Federal permitió que ambos candidatos obtuvieran financiamiento privado hasta por ¡422 millones de pesos!, garantizando así financiamiento “en igualdad de condiciones”.
Una puerta de entrada al dinero de los empresarios en las votaciones, que había sido cerrada con la reforma política del 2007 cuando la legislación electoral prohibió a los partidos compra de tiempo en radio y televisión, así como la adquisición de publicidad de los particulares que tuviera como finalidad influir en las preferencias electorales de la ciudadanía.
El financiamiento privado nuevamente triunfó, pero ahora en la figura de los independientes. ¿Por qué entonces Margarita sucumbió? En buena medida porque sus “donadores” Alejandro y Alberto Bailleres reconocieron, tras el primer debate, que la ex primera dama no lograría posicionarse en el ánimo de los votantes.
Gente de negocios al fin, ¿para qué invertir en un producto que la gente no consumiría en las urnas? A partir de ahí, la derrota de Margarita no significó otra cosa que el retiro de financiamiento del Grupo Bal para enfocarse ahora en la recta final de la contienda, donde Pepe Toño también dejó de ser una opción para los banqueros, industriales y empresarios.
Como se dijo aquí en entregas anteriores, si hay un frente de resistencia de mayor efectividad que el dique de contención PRI-PAN-PRD en contra del triunfo de Andrés Manuel, ese es el de los empresarios, que han mostrado cómo se construyen o desfondan candidaturas de acuerdo al interés que represente para sus inversiones. Y que lejos de una alternativa a la partidocracia, algunas candidaturas independientes juegan al compás de las grandes chequeras. ■

Twitter: @GabrielConV

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