“Mi festejo ideal sería tener a mis hijos y nietos reunidos; estar junto a mi familia”

“Mi festejo ideal sería tener a mis hijos y nietos reunidos; estar junto a mi familia”
Ofelia esperaba a sus clientes sentada en una de las bancas de metal que se encuentran en el hotel que trabaja fotos: SUSANA ZACARÍAS

Ofelia, sexoservidora de 55 años de edad, es madre y padre de tres hijas y un hijo

Nunca les ocultó a lo que se dedicaba, señala; prefirió que llevaran una vida aparte a la de ella

“Mi festejo ideal del Día de las Madres sería tener a todos mis hijos reunidos y a mis nietos y poder hacer una fiesta grande donde todo sea alegría, así como se hacían hace muchos años, eso es lo que le pido a Dios, estar junto con mi familia”, comenta una de las sexoservidoras más longevas que trabajan en Fresnillo.

Ofelia es una mujer de 55 años de edad, originaria de la cabecera municipal de Fresnillo, madre y padre de familia de tres hijas y un hijo y con orgullo presume sus siete nietos, el  más grande de ellos tiene síndrome de down, pero asegura que es él una de las principales fuerzas que le permite seguir adelante.

Ayer miércoles y previo al festejo del 10 de mayo, Ofelia esperaba a sus clientes sentada en una de las bancas de metal que se encuentran en el hotel que trabaja; pintada de ojos en delineado negro y boca en color rosa coral, sobre su pecho colgaban dos cruces sujetas a un aro como amuleto de la buena suerte. Accedió a relatar cómo desde hace más de una década inició su vida en el sexo servicio para sacar adelante a su familia.

Fue madre a temprana edad, a los 18 años tuvo a su primer hijo pero sólo vivió con su pareja durante un año; relata que fue una de las desilusiones más frustrantes de su vida porque descubrió que el hombre al que amaba mantenía una relación sentimental con su mejor amigo y desde entonces dijo no creer más en el amor.

Después de ese capítulo de su vida, decidió retomar el rumbo de su destino y para ello implicó que durante muchos años trabajara únicamente por las noches de mesera en un bar porque le permitía por la mañana atender a sus hijos y llevar el sustento al hogar, pero la presencia de las células de la delincuencia organizada en ese tipo de lugares provocó que el sitio nocturno cerrara sus puertas y ella se quedó sin trabajo.

Fue imposible que ya con cuatro hijos pudiera obtener un trabajo, nadie le daba la oportunidad de trabajar para mantener a su familia; con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada relató que tuvo que buscar comida de la basura para alimentar a los pequeños, fue ahí donde decidió acceder a la invitación de una amiga, quien le recomendó incursionar en el giro rojo.

Mientras la mujer relata parte de su intimidad, en sus manos descansa aguja, hilo y una costura que tiene impreso un par de flores que borda en color rojo carmesí, acompañadas de dos aves en donde fueron estampados los colores azul y café; para la tarde pretende terminar el trabajo artesanal que también es una de las fuentes de ingresos con las que cuenta.

El hotel donde trabaja Ofelia se encuentra en la zona centro de Fresnillo cercano al jardín Obelisco

“Al principio fue difícil porque no aceptaba los ofrecimientos de los hombres, hubo ocasiones que llegue a correrlos del cuarto por vergüenza, no sabía cómo empezar y lidiar con las personas que buscan las caricias vendidas; después y luego de muchos años logre sobrellevar con cada uno de los clientes haciendo el simulacro de que todo está bien  y es hasta ahora a lo que me dedico”, enfatizó la mujer.

El hotel donde trabaja Ofelia se encuentra en la zona centro de Fresnillo cercano al jardín Obelisco, su rústica arquitectura asemejada a una vecindad y su colindancia con comercios de dulces y ropa hace que el espacio pase desapercibido por los miles de peatones que circulan sobre su acera; en su gran mayoría son personas de la tercera edad y adultos de comunidades quienes frecuentan el espacio.

Nunca les ocultó a sus hijos a lo que se dedicaba y por ello la mujer determinó que ellos llevaran una vida muy aparte a la de ella; decidió revelarles la verdad para evitarles traumas y no vivir bajo la doble cara; también les prohibió que le presentaran a sus amistades ante el temor de descubrir que pudieran ser sus clientes e iniciara una serie de discriminaciones porque siempre son señalados por ser hijos de una prostituta.

“Una de mis hijas también se dedica a la prostitución y tiene siete hijos pero el primero nació con síndrome de down y yo me encargo de todos ellos y nunca nadie nos ha ayudado. Realmente en un trabajo honrado o como sea, no ajustaba para sostenerlos”, justificó Ofelia su determinación por ejercer la profesión más antigua del mundo.

Por cada una de las visitas de sus clientes Ofelia obtiene 250 pesos, dinero con el que dice vive al día porque paga renta, energía eléctrica, gas, agua potable y para dar de comer y vestir a sus nietos que actualmente estudian en secundaria, primaria, preescolar y el nieto mayor que requiere cuidados especiales por su discapacidad.

El peor de los miedos que enfrenta la mujer no es su condición física ni tampoco llegar a ser visitada por los grupos delincuenciales tal y como ha ocurrido con algunas de sus compañeras y conocidas; ella teme a que sea contagiada de una enfermedad de transmisión sexual que le impida ganarse la vida para mantener a su familia, por ello sigue al pie las verificaciones del tarjetón y las conjunta con visitas periódicas con una ginecóloga particular.

Después de un rato de platicar la historia de su vida que se asemeja a la de sus otras siete compañeras que trabajan en el mismo hotel, llegó el primer cliente de la mañana, un hombre con sombrero que asemeja el estereotipo de los habitantes de comunidades, también tomó asiento en una de las bancas verdes de metal que se encuentran afuera de los cuartos, Ofelia hace una seña a que espere mientras concluye su relato de ser madre y sexo servidora.

Actualmente en el municipio de Fresnillo existe un padrón de 58 mujeres que se dedican al sexo servicio, según los estadísticos que maneja el departamento de Sanidad. Durante los primeros meses del presente año, se ha manifestado una baja considerable de mujeres, en su mayoría madres, que dejaron su oficio para sostener el seno familiar.

Más de la mitad de las sexoservidoras registradas en los listados municipales han abandonado la zona de tolerancia de Fresnillo a consecuencia de la inseguridad y falta de clientes que frecuenten el lugar; de 160 que se tenían detectadas a inicios de 2010, a la fecha laboran menos de un tercio de esta cantidad.

La gran mayoría de las meretrices que laboraban en la zona de tolerancia emigraron a otros estados de la República mexicana por la situación de inseguridad de los lugares de diversión nocturna y en búsqueda de mejorar sus ingresos económicos, varias de ellas ahora radican en Durango y Aguascalientes principalmente, donde aseguran sus compañeras, la situación es mejor que en El Mineral.

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