La normalización de los sismos

La normalización de los sismos

“Trabajos de reconstrucción, reparación y reforzamiento de los inmuebles en su totalidad pagados con recursos públicos”. “Auditorías de expertos independientes con recursos públicos federales y locales, deben ser una obligación de gobierno central y deben ser pagados con recursos públicos, no vistos como gestos amigables de jefes delegacionales ni del gobierno central”. Éstas fueron las demandas que solicitaron, el pasado noviembre, los integrantes del Frente de Damnificados de la CDMX, quienes realizaron bloqueos y manifestaciones para solicitar que la reconstrucción de sus viviendas sea con recursos públicos.

La normalización en los edificios fue un detonador de cambio después de 1985, el movimiento sucedido en aquél momento dejó en claro que las edificaciones adolecían de normas estructurales de diseño suficiente. Las normas utilizadas entonces en el diseño y construcción de edificios fueron insuficientes para salvaguardar la integridad de las personas. Hoy gracias a esas modificaciones, reflejadas en el Reglamento de construcción del DF, las edificaciones son seguras en comparación a las de antes del 85, ello fue así por los principios que regulan el diseño de edificaciones en especial contra un sismo, un ejemplo significativo de esas mejoras fue: el Centro Urbano Presidente Alemán, edificio de más de 60 años de antigüedad que resistió cuatro sismos de gran intensidad, en 1957, 1979, 1985 y el de 2017. Este edificio es testimonio de mejoras estructurales que garantizan un mejor comportamiento en un evento a futuro después de 1985. En el reforzamiento se utilizaron sistemas de construcción, materiales y procedimientos de buena calidad y de alta resistencia, así como una supervisión especializada. Éstos edificios son una muestra de cómo los especialistas, propietarios e instituciones de gobierno deben habituarse a revisar con detenimiento e invertir lo necesario para garantizar la estabilidad del edificio, salvaguardar tanto la vida de las personas que lo habitan como de su patrimonio. La normalización es una oportunidad para incluir información derivada de los sismos en beneficio de la seguridad y tranquilidad de la población.

Después de 1985, hubo un avance en materia de normalización para el diseño de construcciones: se tipificaron los cálculos, materiales, procesos constructivos y los sistemas de soporte estructural, además de la configuración espacial. Sin embargo es oportuno reflexionar ¿Qué información se puede incorporar como normas a partir del pasado terremoto? Una respuesta a esa pregunta puede separarse en tres partes. La primera causa es el sismo en sí, la ubicación, la intensidad y el tipo de movimiento. Ahora se sabe que el sismo del 2017 fue muy distinto en esos aspectos al de 1985. La segunda es el tipo de suelo en el que se encuentran los edificios y zonas que resultan afectadas, es sabido que gran parte de la Ciudad de México esta edificada sobre sedimentos blandos de los antiguos lagos del valle de México; los cuales amplifican el movimiento sísmico. Y la tercera es el tipo de estructura con la que se realizan los edificios. Hay versiones de que algunos de los edificios colapsados en septiembre fueron construidos con normas anteriores a 1985 y se dejó de lado un reforzamiento en la estructura, Excélsior. Otros casos de derrumbe eran edificios de reciente construcción sin apegarse a las normas realizadas después de 1985, el Universal.

Éste tipo de conocimiento estudiado en rigor servirá para la realización de edificios futuros, mediante diseños que contemplen esas enseñanzas. Así las historias después de un sismo podrían ser en su mayoría narraciones que impactaron a las personas que los viven, pero que gracias a los edificios, se disminuye el riesgo de colapso, se mantiene la integridad de las personas y se reactivan las actividades diarias en menor tiempo.

Además de estas reglas existen otros huecos de oportunidad para la normalización de un sismo, como la transparencia en el seguimiento de la regulación de los proceso constructivos, de la supervisión del diseño, calculo y la construcción con estricto apego a las normas previstas en materia de ingeniería estructural, que verifique, corrija y penalice, de ser el caso, malas prácticas en la industria o en instituciones gubernamentales.

Otro punto en la normalización es la incorporación de indicaciones sobre el mantenimiento y las remodelaciones en las edificaciones construidas. Ello permitiría dar mayor responsabilidad al usuario final, de la misma forma, una autoridad en materia de esos temas podría inspeccionar construcciones de acuerdo a un programa vecinal para mantener las edificaciones en buen estado. De tal suerte que se anteceda a problemáticas del edificio que puedan ser causa de un colapso en un sismo.

Es imposible que los sismos de gran magnitud pasen desapercibidos, pero si es posible reducir ese riesgo y hacerla una experiencia una menos trágica. En diferentes zonas de la Ciudad el temblor de 2017 se quedó en la memoria de las personas pero gracias a los edificios en los que se encontraban obtuvieron solo una experiencia de gran impacto que narrar. La normalización de un sismo en varios rubros es una posibilidad de que menos personas mueran y de que se generen menos damnificados, es una propuesta para la certidumbre, la productividad, así como para la tranquilidad y la armonía social. ■

 

 

1http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2017/09/26/1190779.

2http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/edificios-nuevos-entre-los-colapsados-del-19-s

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