Armando Alanís Pulido, fundador de Acción Poética. ‘La poesía es una herramienta de cambio: puede salvarnos’

Armando Alanís Pulido, fundador de Acción Poética. ‘La poesía es una herramienta de cambio: puede salvarnos’
Armando Alanís Pulido. Foto cortesía de él mismo.

La Gualdra / 320 / Poesía / Entrevista

 

Mencioné anteriormente que hay diversas poéticas a partir de perspectivas personales, que proponen una introspección hacia el fondo de las cosas sin ir más allá de ellas. Hallan en la inmersión lectora un argumento de reflexión frente al mundo, nada más. No pretenden incidir en él y es válido e incluso práctico. Pero existen otras propuestas que trascienden la lectura y escritura de poemas. Un gran ejemplo es el movimiento Acción Poética coordinado por el escritor Armando Alanís Pulido, originario de Monterrey, Nuevo León, y autor de Balacera (Tusquets, 2016).

 

Armando Salgado: Alanís, eres un escritor con un gran número de libros publicados, para acercarnos a tu obra, ¿qué libros tuyos nos recomiendas?, ¿dónde los encontramos?, ¿cómo nos sugieres leerte, de principio a lo más reciente o dando saltos para llegar a algún libro en particular?

Armando Alanís Pulido: La poesía nos da la ventaja (como lectores) de acceder a ella de múltiples formas; por otro lado, de los 27 libros que he publicado (y que me parecen pocos), todos son muy queridos por mí y no me arrepiento de ninguno, creo que tempranamente encontré o adopté una voz. Hay libros que destacaría más, eso sí, Los delicados escombros, que publicó el Fondo Editorial Tierra Adentro y que incluso reeditó, me parece que es un buen comienzo. Hay dos libros que se salen un poco de mi rango Nada que ocultar, que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán en 2009, publicado por Aldus y también hay una edición ecuatoriana en El Quirófano Ediciones; y Balacera, que está editado en Tusquets. Salvo estos dos libros en toda mi obra hay dos elementos que se destacan: lo urbano, lo cotidiano y lo pop, y el discurso amoroso; entonces El fin de las afinidades, editado en oficio; Regalada gana, editado por miCielo ediciones; Combustión espontánea, en Mantis; y Revivir de entre los vivos, en el Tucán de Virginia, ahí andan diciendo cosas. Parte de eso está en una antología que sacó la UANL que se llama Portazo en la nariz de la musa, de la que hay una edición guatemalteca que circula por el centro de América. Mi poesía anda dando saltos, eso sí, porque desde pequeños proyectos hasta editoriales universitarias o del peso y tamaño de Planeta han apostado y le entran a esta insistencia mía de perseguir y buscar a los lectores hasta donde estén y eso incluye librerías.

 

AS: De antemano, se sabe que todos aprendemos de maneras distintas y que propiciamos los factores creativos según nuestras experiencias, por lo que resulta interesante saber los procesos creativos de los escritores, ¿por qué decidiste escribir poesía, cómo fue que llegaste a ella?

AAP: Yo empecé a escribir por inercia, después de haberme sorprendido gratamente con algunos autores que se me aparecieron en la prepa: Bradbury, Neruda, Allan Poe, Paz, Arreola, Sabines, Edmond Jabès. Vi a la escritura como un superpoder alcanzable, podía volar, ser invisible… Con esa ilusión y esa inexperiencia, con esa locura tuve mis primeros acercamientos, pero por ahí tuve suerte, también resulta que aparecía en momentos clave: ah, la próxima semana aparece un suplemento para jóvenes, mira, y estamos buscando alguien que escriba tal cosa… o, requerimos para el siguiente número de la revista algo sobre… ¿te gustaría colaborar con una columna? A fin de cuentas eran señales que me estaban indicando el camino, así pasó un primer momento, después ya tenía yo tres libros publicados cuando dije: creo que la manera en que quiero decir las cosas es mediante el lenguaje poético, me apliqué más. No basta escribir poesía, hay que difundirla, estudiarla, compartirla.

 

AS: ¿Qué poetas de tu generación recomiendas leer?

AAP: Yo pertenezco a la generación de poetas nacidos en los 60 (1960-1969), que es una generación muy completa y que creo ha aportado muchísimo a la tradición de la literatura contemporánea mexicana. De ahí me gustan muchos: Jeremías Marquines, Malva Flores, Jorge Fernández, María Baranda, Ernesto Lumbreras, Mario Bojórquez, AE Quintero, José Ramón Ibarra, todos ellos han ganado el Premio de Poesía Aguascalientes con libros excepcionales y de gran factura. También está Luis Armenta Malpica que podemos decir que también lo ganó. Estos autores pertenecen a la generación en la que yo me incluyó, de ellos he recibido influencia: los respeto, quiero y admiro, y siempre los estoy leyendo.

 

AS: Armando, eres el fundador del movimiento Acción Poética, el cual es reconocido más allá de México. ¿Podrías compartirnos sus antecedentes?, ¿cómo surgió la idea? Además de sus alcances.

AAP: Acción Poética lo inicié en 1996 hace 21 años, con la idea de difundir la poesía para que ganara espacios y que llegara a más lectores. Con el tiempo, el proyecto y su iniciativa de intervenir espacios urbanos con poesía ganó adeptos y ahora está en 34 países y cientos de ciudades alrededor del mundo. Eso me tiene felizmente asustado, le han salido tentáculos y además ha servido para otros fines, desde los comerciales hasta promoción de valores y prevención al delito. A mí me condujo hacia aspectos de la comunicación que yo desconocía, terminé dando clases de comunicación en la UANL, lo que me hizo entender que la poesía es una especie de apostolado con la que si no te comprometes no pasa de cumplir aquel dicho de tener un árbol, escribir un hijo y ser plantado por los lectores (o algo así). Sacar a la poesía de sus medios habituales, como el libro, es arriesgado y hasta incomprendido por algunos, yo solamente estoy siendo lo más prehistórico que puedo, lo más sencillo y directo.

 

AS: De los aportes que han hecho distintas personas a esta propuesta, ¿cuáles son los que más te han sorprendido?

AAP: Cada quien en algún país aporta su granito, todos le aportan valor, desde atreverte a “publicar” algo sin la mayor pretensión (que es la MAYOR pretensión que hay) de que sea leído. Algunos le ponen color, hacen homenajes, activismo social, a mí lo que me ha gustado es que se han atmosferizado poéticamente las geografías: si por ahí está un estadio pondremos algo que tiene que ver con la competencia, si hay una panadería o dulcería o zapatería, pondremos algo que tenga que ver con eso, si hay un hotel de paso, por qué no un verso erótico, o también depende de cómo se llama la calle, si lleva el nombre de algún héroe. Eso me gusta y no lo hacíamos al principio, lo aprendimos en la práctica.

 

AS: ¿Qué elementos sugieres considerar cuando se decide contribuir con Acción Poética, sobre todo para continuar con la propuesta original.

AAP: Hay muchos que son técnicos, pero básicamente creer y estar convencido de que la poesía puede salvarnos.

 

AS: Leí tu libro de poemas Balacera, publicado por Tusquets en 2016. Es un libro que analiza la violencia mexicana desde un contexto perspicaz y ahora cotidiano, en donde la ironía y el sarcasmo son parte fundamental en cada uno de sus poemas. ¿Qué opinas sobre la situación actual de nuestro país, crees que la poesía es una herramienta de cambio?

AAP: Balacera es un parteaguas en mi proceso de escritura el cual se dio por las circunstancias de que estoy escribiendo de manera continua sobre la ciudad; además de que siempre busco a la poesía fuera de la poesía misma e ir más allá de los discursos decorativos. Tuve la suerte de que a un editor le gustara y apareció en Tusquets como el primer libro editado por ese sello de un poeta mexicano. Tiene distribución nacional y se ha hablado un buen de él. Es una especie de crónica poetizada, una reflexión sublimada de esta violencia común en la que estamos inmersos los mexicanos y de la que todos hablamos y no nos ponemos da acuerdo para encontrar la solución definitiva y erradicarla. Por supuesto que la poesía es una herramienta de cambio y ante la violencia del lenguaje tan arraigado y por lo mismo aceptado, la poesía con esa sublimación, con esa contundente belleza que tiene, es un factor que puede ayudar a cambiar las cosas. El hecho de deambular entre una página en blanco y un muro en blanco es parte de la experimentación, el experimento se llama poesía, el experimento se llama pasión, el laboratorio es la ciudad, y el científico loco soy yo.

 

 

*Armando Alanís Pulido (Monterrey, Nuevo León; 1969): Autor de más de 27 libros de poesía, tres de ellos en ediciones bilingües (dos al francés y uno al portugués), y aparece en la Antología general de la poesía mexicana (que compiló Juan Domingo Arguelles). Coordinador de Acción poética, proyecto que está presente en 34 países y cientos de ciudades alrededor del mundo. Becario del Centro de Escritores de Nuevo León. Entre distintos galardones obtuvo el primer lugar en el concurso Escriba una Hoja y viaje a Canadá 1992, organizado por la embajada de Canadá en México; el Premio Nacional de Poesía Joven Ubaldo Ramos 1998, en Tamaulipas; el Premio a las Artes 2005 otorgado por la UANL; el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán de la Bienal Nacional de Literatura 2008-2009, en Yucatán, por su libro Nada que ocultar.

Los días 11, 12 y 13 de diciembre estará en nuestra ciudad interviniendo con poesía 6 bardas.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-320

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