Sismo

Sismo

La fuga de gas ocasionó que las personas se replegaran hacía el sur en Av. Reforma. En esa dirección caminé varias calles sobre Rio Elba, encontré personas fuera de los edificios, algunas muy asustadas, otras incluso angustiadas y con lágrimas en los ojos. Al llegar a Av. Chapultepec estaba un coche con las noticias sintonizadas, permanecí ahí y comencé a dimensionar un poco más el asunto. Con el celular escribí a mis familiares, les informe que estaba bien, que no se preocuparan y que tenía poca batería en el celular. Ellos por fortuna estaban bien, aunque preocupados y asustados.

En Av. Chapultepec el escenario era más dramático y poco consolador. La impresión más fuerte, hasta ese momento, fue ver como de una clínica se procedió a desalojar a enfermos y heridos, había varias camillas y personas con batas en el arroyo vehicular. Algo que no imaginé ver, después de permanecer ahí algunos minutos decidí volver a Reforma, en el camino observe edificios con vidrios rotos y acabados desprendidos de su lugar. En Av. Reforma hallé Lucy y Adrián, me vieron y preguntaron cómo estaba, les respondí que asustado, entonces comenzaron a narrar lo que vivieron.

“Estábamos sentados en una banca en Av. Reforma cuando sentimos el terremoto, vimos como la tierra comenzó a moverse. Lucy se asustó y me decía ¡está muy fuerte! ¡Ya va a pasar, quédese tranquila¡”, señaló Adrián. Hablé también con Karla, ella estaba preocupada porque solo se logró comunicar con uno de sus familiares, “en casa se sienten muy fuerte” comentó; ¡dales tiempo! Tal vez no tengan batería o salieron sin tomar el móvil le conteste; después busque gente de seguridad de Torre Reforma para saber que instrucciones había hasta aquel momento. Me acerqué con Lucio, seguridad del edificio, quién no tenía información al respecto.

Las conversaciones sobre el sismo continuaban, comentaban lo sucedido con asombro en sus ojos. Uno de ellos, Harón, contaba impresionado el movimiento que sintió, “fue horrible ver como las losas del edifico trabajan en forma asimétrica, estaba en el piso veinticuatro y lo único que pude hacer, decía, fue ir al core, ponerme en posición fetal y esperar que el sismo terminara”, sus compañeros lo veían sorprendidos y confirmaban su historia. Antes de alejarme escuché a Gustavo contar que en pleno sismo habló con su mujer quien estaba en casa con su pequeño hijo, contaba que la escuchó muy alterada y que eso le hizo sentir miedo e impotencia.

Para ese momento supe por las noticias que el epicentro del evento había ocurrido en Puebla y que la intensidad fue de más de 7 grados Richter, le pregunté a Coni si se había comunicado con sus papás, quienes viven en Puebla, me miró asombrada: “les marque pero no contestan, confío en que estarán bien”. Después de eso me senté en una banca de concreto blanco en Reforma y por varios minutos lo que hice fue ver  a las personas reunidas, hombres y mujeres de diferentes edades, mujeres mayores y jóvenes, algunas muy hermosas y vestidas de manera formal, otras con ropa deportiva y algunas más con vestimenta casual, algunas con faldas cortas, otras con pantalón; la mayoría usaban vestimenta entallada que muestra la figura femenina con mucha fidelidad. Una de las cosas agradables que se podían ver en esos momentos. Una mujer en particular llamó mi atención, era alta de cabello negro y rizado hasta los hombros, vestido negro hasta la rodilla, se veía pensativa, de rostro moreno claro, casi blanco me hacía imaginar que su preocupación era por algún familiar, su esposo o hijos de los cuales parecía no tener noticias. Veía la pantalla del celular y cerraba los ojos como si hiciera una plegaria porque estuvieran bien. Al verla pensaba en mi familia y deseaba que no estuvieran preocupados por mí, deseaba que mensaje que escribí les diera tranquilidad, porque sabía que si querían comunicarse conmigo no lo lograrían, en ese instante la batería de mi celular se había terminado.

De repente las personas que trabajaban en el sótano uno de Torre Reforma estaban cerca del acceso, me acerque para saber si ingresarían y bajo que instrucciones. El jefe de seguridad del edificio comentó que debería ser rápido y que solo podrían ingresar una persona por grupo, yo entré para poner bajo llave mis pertenecías y salir del lugar, al estar afuera me aproximé a mi jefe y le dije que estaba por marcharme a casa. Traté de irme en metro pero no había transporte hacia el sur, camine con César, un compañero de la oficina quien iba también en esa dirección, me dijo, vamos a Moshi Roma y esperamos que se normalicen las cosas. Pensé, “talvez no esté abierto”, y sin decir nada acepté. También creía que no había sido tan serio, sin embargo desconocía la situación en su total dimensión, ¿Estaría dañado el edificio? O ¿Por qué negó el acceso? ¿Qué pasaría en otras partes de la ciudad?

 

1 Anglicismo utilizado en el gremio de la construcción que designa un núcleo estructural sobre el cual se deposita la mayor parte de la rigidez estructural de los edificios.

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