Desigualdad y la ecología de la inseguridad

Desigualdad y la ecología de la inseguridad

La desigualdad sola no genera inseguridad; sin embargo, la desigualdad extrema en un contexto de debilidad institucional, del fortalecimiento de organizaciones criminales y donde la población joven no tiene mayores alternativas para la satisfacción de sus necesidades, se convierte en un escenario propicio para que las fracturas derivadas de la desigualdad devengan en actos violentos.

La seguridad no es resultado de acciones policiacas sino de procesos profundos de transformación social que construyen sociedad más equilibradas, equitativas y menos desiguales.Más allá de la pobreza material, la desigualdad es una brecha en la sociedad que establece una diferencia entre los grupos sociales o las personas que tienen acceso a trabajo, educación, salud, bienestar y aquellos que no. La desigualdad también es cultural y social. El racismo, la discriminación, la exclusión y la estigmatización son expresiones de la desigualdad que general temor y desconfianza que alimentan el clima de inseguridad.

La desigualdad, especialmente cuando es extrema, rompe la cohesión social porque genera exclusas sociales; es decir, desvinculación y fractura en la sociedad porque la desigualdad puede abrir distancias enormes en un mismo territorio. Si la desigualdad genera ruptura, entonces es un obstáculo para la cohesión social y la participación ciudadana, que a su vez es condición para sociedades más seguras.

La experiencia internacional señala que la ruptura con los malos gobiernos es una manera de emprender caminos para la restauración (y en algunos casos resurrección) social. El caso de Colombia es claro: empezaron a encarcelar a los gobernantes corruptos, lo cual ayuda a mejorar el conjunto del funcionamiento de las instituciones. En México, por el contrario, continúa en la inercia de la impunidad. La corrupción es crimen organizado dentro del Estado, luego entonces, mientras se mantenga, no podemos esperar a que resuelva el otro crimen. Por ello, en las estrategias contra la inseguridad, debe estar desterrar la impunidad de los actos corruptos en los gobiernos mexicanos.

En suma, nos preguntamos, ¿cómo disminuir la inseguridad en sociedades sumamente desiguales? Las estrategias de prevención de delito no van a disminuir la desigualdad, de lo que se trata es de fortalecer las capacidades de las distintas comunidades, de potenciar sus recursos asociativos, de ampliar las alternativas de decisión de los niños y jóvenes de las colonias y localidades que se encuentran en los extremos más pobres de la desigualdad. Y generar articulaciones con el Estado: toda acción es enteramente pública cuando se asume por la autoridad estatal. Por ello, es vital limpiar al Estado de la lacra de la corrupción. Como podemos observar, las conexiones son de los más variado: formas económicas, entornos institucionales y condiciones sociales. Hoy, sin duda, se deberán enfocar los problemas de nuestras sociedades desde la complejidad. Como una red de redes, los problemas se tejen como telas de araña. Por ello, nadie puede tener una visión que los abarque, la complejidad es objeto de equipos o grupos de personas que ven las cosas desde diferentes ángulos. La desigualdad es un factor que (junto con otros) se convierte en la ecología de la inseguridad.

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