Los candidatos bisoños y su prescindible oratoria

Los candidatos bisoños y su prescindible oratoria

El son del corazón

Por muchas razones, considero que es grandioso el resultado de la lucha de los locatarios del mercado González Ortega. Si se convoca a la memoria, no se recuerda un movimiento triunfante en la región, donde los trabajadores despojados hayan defendido con éxito el destino de sus fuentes laborales.

Este triunfo no sólo es pionero; en sí mismo es fundamento de las luchas futuras y de un movimiento civil que habrá de desarrollarse, con sus propias reglas y formas de organización, en los campos, minas, fábricas y centros escolares.

Las lecciones dejadas por quienes participaron en esta gesta, saltan de inmediato ante las interrogantes de los escépticos. Quizá el triunfo más importante se encuentre en la certeza de que es posible derrotar la corrupción de las autoridades municipales y estatales.

Aún más: su relevancia se manifiesta en que logró abatir la cortina del silencio. En lo sucesivo, aquí a no cabrán los ofendidos que callan.

Un granito de arena para construir un movimiento

Estas lecciones, aparentemente modestas, podrían ser compendiadas, analizadas y debatidas en las semanas por venir. Ahí los trabajadores de otros sectores podrían examinar la dimensión social del evento y la resolución combativa de quienes resistieron con el valor de sus convicciones, dispuestos a llegar a donde fuera necesario para preservar el espacio de trabajo que les da a ganar el sustento diario.

Si se organiza una serie de mesas de análisis para revisar la forma en que respiró la lucha en cada una de sus fases, se podrá advertir que este fragmento de guerra social inaugura, con ventajas notables, una forma de enfocar los conflictos provocados por los grandes inversionistas de la región, de la que derivarán estrategias de lucha para cada conflicto en particular.

Invito a los locatarios a celebrar su triunfo y compartirlo con los demás sectores laborales de Zacatecas. Comunicar y analizar la forma en que obtuvieron su triunfo, es un método maravilloso de mantener despierta la conciencia colectiva.

Las formas sencillas de vertebrarse con las franjas en lucha de la población son oro molido y, a la vez, veneno puro para combatir la estrechez depredadora de quienes se consideran propietarios de toda la cancha.

 

Los métodos penosos de hacer campañas políticas

El debut de Tello y Flores ante las masas, no revela algo distinto a su contrariedad. Sin embargo, la estrechez de sus alocuciones ya nos está poniendo nerviosos: revela que no conocen más que los caminos ya recorridos, y que no se sienten obligados a ser más inteligentes, atentos y despiertos.

Los jóvenes candidatos del PRI-PVEM-Panal y PRD-PAN son adictos a imaginar que hacen y dicen. Pero no hacen ni dicen. Sus bagatelas retóricas sólo alcanzan para hacerle honores a la bandera, y ellos, vacíos hasta la ignominia, se agarran desesperados del pendón que les tire el graderío. Pero de temas estructurales y propuestas concretas, nada.

Finalmente, los candidatos inauguraron esta semana sus primeros escarceos discursivos. Ahí el escucha más atento se topó con su propio azoro, pues sólo recibió un chipi chipi de intervenciones anodinas, dichas con acento apagado y sonsonete atonal. Los pretendientes sólo musitaban.

Parecería, dan la impresión, que la parte inteligente de sus menciones la guardan para intervenir en corto ante preguntas inquietantes. Es falsa esta percepción. Pero hoy, felizmente, con la maravilla de la televisión en la Red, podemos observar de manera reiterada las limitaciones conceptuales, la visión y hasta las muletillas de quienes aspiran a dirigir un estado atrasado, lleno de problemas de miseria.

Un diagnóstico inmediato indica que los dos jóvenes pretendientes traen muy pocas gemas en sus alforjas neuronales, para responder a un cuadro de problemas diseñado para personas adultas. Las candidaturas de hoy, forjadas en contra del reloj, comienzan a delatar sus contradicciones; Tello y Flores revelan que son gente empujada al ruedo sin una experiencia que les ayude con el capote. Dan la impresión de intervenir, en primer lugar, contra su propio tedio.

 

El acoso al pueblo pobre de Salaverna

Este es un periodo interesante para que los candidatos hagan referencia de los problemas más profundos del estado: la miseria y los saqueadores del subsuelo. Uno desea que estas campañas puedan convertirse en tribuna para hacer la crítica del crecimiento agresivo de las inversiones en la minería, que hoy aparecen como propietarias indiscutibles del estado.

En efecto, la extracción intensiva en los fundos mineros, nos mantiene con un nudo en la garganta. El mineral sale y deja su huella profunda, pero no otorga beneficios a los trabajadores y a las poblaciones vecinas. Los índices de contaminación no se reprueban ni castigan. Los salarios son muy bajos para jornadas de trabajo muy duras. Los mineros zacatecanos deambulan como fantasmas por el semidesierto, conscientes de que no hay solución a la vista para superar su pobreza.

Las grandes compañías ocupan placenteramente su espacio y no hay poder alguno que les cuestione la iniquidad de sus privilegios. Las enormes empresas mineras, nacionales y trasnacionales, son parte de una categoría de invitados especiales, atraídos por los dirigentes neoliberales, cuyas injusticias no son sancionadas por las autoridades hacendarias y del trabajo.

La rapacidad de estos corporativos llega a niveles sin precedentes de cinismo, al desplazar a los pobladores del área tradicional de su comunidad. El subsuelo de un pueblo se observa sólo con el lente de las ganancias; ahí no se respetan nudos sociales, familiares, historias, tradiciones o cultura; cuando mucho, se ofrece a los pobladores una zona habitacional construida con casas incómodas, calurosas, sin agua, del tamaño de una caja de zapatos.

Este es el momento de repudiar al corporativo que acosa con el desalojo a los habitantes de Salaverna. Es tiempo de organizar grupos de apoyo, invitar a litigantes profesionales y estudiosos, para organizar una respuesta contra los patrones y las autoridades vendidas, cuya complicidad busca desterrar a los miembros de esa comunidad.

Es un periodo para organizar la solidaridad con los pobladores de Salaverna.

 

Los candidatos dicen fuchi a los temas de solidaridad

Temas como éste deben ser tocados por un candidato decente y respetable.  No hay. Los candidatos a la gubernatura de Zacatecas no están dispuestos a ofrecer sus campañas a favor de los habitantes pobres y de los trabajadores que sufren una humillante sobre explotación.

El joven Flores, por su filiación de “izquierda”, podría tomar la estafeta de la solidaridad. Sé que plantear esto es romántico, pero lo hago para establecer la enorme distancia que hay entre la farsa y el drama cotidiano de los zacatecanos. El otro candidato, es seguro, establecerá profundos compromisos con las trasnacionales mineras y, además, su educación confesional le impide reconocerse en las luchas de los trabajadores. Imposible sugerirle un gesto solidario.

Los trabajadores, hoy como siempre, tienen que resolver por sí mismos sus problemas y dirigir sus luchas. No hay caminos cortos ni elementos providenciales que les acorte el camino para lograr la victoria.

Es urgente, en primer lugar, abrir los canales de comunicación y debate en los sectores laborales vivos y atentos, y compartir las experiencias de lucha. Lo obtenido por los locatarios del mercado González Ortega, conforma el capítulo inicial de la futura historia exitosa de los trabajadores de la región. ■

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