Cúpulas políticas de EU claman “frenar a Trump”

Cúpulas políticas de EU claman “frenar a Trump”
El candidato presidencial republicano, Donald Trump, durante un debate en la Universidad de Houston. Foto Ap

Nueva York. “Frenen a Trump” es el clamor entre cúpulas políticas y mediaticas, con algunas afirmando que el multimillonario es un Frankenstein que está por destruir a su creador, el Partido Republicano, mientras que del lado demócrata crecientes interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de Hillary Clinton, bajo sombras de investigaciones federales y padeciendo de una falta de entusiasmo entre sus bases, están generando alarma.

Cada vez más analistas y observadores preguntan si este proceso electoral marca el fin del sistema bipartidista actual, señalando la inesperada ola de apoyo a dos precandidatos insurgentes – Trump por lado republicano, Bernie Sanders por el demócrata- que coinciden en general en criticar al establishment politico como corrupto, ineficaz, obediente a solo unos cuantos intereses, y fuera de sintonía con el sentir popular-

“Líderes republicanos, tienen que hacer todo en su poder para frenar a Trump”, es la cabeza urgente del editorial delWashington Post ayer. Advierte que “lo impensable empieza a verse como lo inevitable: en la ausencia de un esfuerzo extraordinario de gente que entiende la amenaza que representa, es probable que Donald Trump será el nominado candidato presidencial del Partido Republicano…. La historia no verá de manera amable a los líderes republicanos que fracasan en hacer todo en su poder para evitar que un bully demágogo sea su abanderado”.

Robert Kagan de la destacada Brookings Institution señala, en su columna en el Post, que Trump no es alguien que está amenazando a la cúpula partidaria desde afuera, sino que “es creación del partido, su monstruo Frankenstein, llevado a la vida por el partido, nutrido por el partido y ahora suficientemente fuerte como para destruir a su creador”.

Algunos ya se atreven a pronosticar la caída del partido ante este fenómeno.

Con sus tres triunfos en fila y las encuestas mostrando que mantiene su amplia ventaja a nivel nacional como en los próximos concursos estatales, sus cuatro contrincantes, la cúpula y opositores de todo tipo -liberales, afroestadunidenses, inmigrantes, musulmanes y más asustados por quien algunos caracterizan como fascistoide- están obsesionados sobre cómo descarrilar a Trump para evitar su coronación como candidato presidencial de su partido.

Los senadores Marco Rubio y Ted Cruz ahora batallan para presentarse como la única alternativa ante el fenómeno de Trump. Rubio, ahora el favorito de la cúpula después de la salida de Jeb Bush, está apostando que ganará su estado de Florida en marzo, y que empezará a acumular mayor ímpetu.

Por su lado, Cruz tiene una estrategia parecida al suponer que ganará su estado de Texas y de ahí empezar a cobrarfuerza.

El gobernador John Kasich también se postula como opción para la cúpula si es que logra ganar su estado de Ohio. Pero estos tres ni están seguros de poder ganar en sus casas ante el fenómeno de Trump. El neurocirujano Ben Carson, pues, ya nadie entiende por qué sigue en la carrera.

Algunos veteranos estrategas republicanos consideran que los contrincantes tienen solo hasta el 15 de marzo para descarrilar a Trump -pero por ahora fragmentan entre ellos lo que podría llamarse el voto anti-Trump.

Sólo un 5 por ciento de los delegados se han otorgado hasta la fecha, pero en las próximas tres semanas todo se acelera: en el súpermartes este primero de marzo están en juego 595 delegados, y otros 368 más en otros concursos estatales antes del 12 de marzo. Mientras tanto, después del 15 de marzo, las reglas cambian y en lugar de otorgar delegados de manera proporcional, el ganador de cada concurso se gana todos los delegados de ese estado. Se requiere mil 237 delegados para ganar la corona republicana.

Los demócratas

Aunque todo indica que Clinton ganará no sólo el póoximo concurso entre los dos precandidatos demócratas el proximo sábado en Carolina del Sur sino la mayoría de los 11 estados en juego en el llamado “súper martes” el primero de marzo, hay más preocupación que júbilo en sus cuarteles.

Continúan por lo menos tres investigaciones federales sobre el manejo del sistema de correo electrónico privado empleado por Clinton durante su estancia como secretaria de Estado, algo que siempre está al borde de volverse una pesadilla que podría dañar seriamente su candidatura, y a la cúpula de su partido.

Mientras tanto, aunque goza de casi un monopolio sobre el voto afroestadunidense, se abren grietas en ese apoyo. El miércoles, Ashley Williams, una activista afroestadunidense de Charlotte, Carolina del Sur, interrumpió a Clinton en un evento privado de recaudación de fondos y le exigió una disculpa por su defensa de políticas promulgadas por el presidente Bill Clinton en los noventa que aceleraron el encarcelamiento de jóvenes negros. Williams dijo que supropósito era obligar a Clinton a abordar su papel en el pasado por su apoyo a la encarcelacion masiva y “el daño que ha hecho a las comunidades negras”.

A pesar de contar con la mayoría del liderazgo tradicional afroestadunidense, cada día hay más cuestionamiento sobre su carrera y posiciones anteriores y sus consecuencias para ese sector. Algunos de los artistas e intelectuales afroestadunidenses -entre ellos Spike Lee, Cornel West, Ta-Nehisi Coates, Michelle Alexander- se están expresando en contra de ella, con muchos declarándose a favor de Sanders.

Por su parte, Sanders sigue apostando a que los jóvenes seguirán respondiendo a su llamado por una “revolución política” y su mensaje central de que se tiene que derrocar a la oligarquía del 1 por ciento que ahora controla la democracia en este país. Parte de su estrategia es romper, justo con los jóvenes, lo que antes se veía como el monopolio de Clinton sobre los sectores claves del partido, las bases latinas, afroestadunidenses así como las bases sindicales.

Noam Chomsky comentó recientemente que el fenómeno de Trump se explica en parte por “el temor, junto con un desmoronamiento de la sociedad durante el periodo neoliberal. La gente se siente aislada, desprotegida, víctima de fuerzas poderosas que no entienden y sobre las cuales no influyen”. En los años treinta, afirmó en entrevista con Alternet, la pobreza y sufrimiento eran mayores que hoy, pero “había un sentido de esperanza que está ausente hoy día”.

Sobre Sanders opinó que es un demócrata honesto del New Deal y que “el hecho de que sea considerado como ‘extremo’ es un comentario sobre el giro hacia la derecha de todo el espectro político durante el periodo neoliberal”.

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