El “otro” argentino: QPD

El “otro” argentino: QPD

El “otro” argentino es – era, Eduardo Remedi Alione, no un “apóstol” de la educación, sino un estricto luchador por la libertad académica y el diseño curricular. Libertad que no existe separada de, sino como forma de la imaginación que preside tal diseño y su desarrollo en los sujetos. ¿Quién promovió eso? Remedi, primero en la ENMAC, después en la EPUAZ.

En ese tiempo, el Dr. Carlos Reveles Delijorge, era Director de la EPUAZ, su sensibilidad política e interés por la novedad y consistencia académica eran proclives a la inclusión y convocó a pensar y discutir, qué y cómo reformar, para mejorar la Prepa. En esas estaba, cuando estableció contacto con Eduardo Remedi e inició una serie de actividades académico – curriculares, de largo aliento, puesta la mira en generar un nuevo Plan de Estudios. Para lograr tal objetivo, la movilización de la EPUAZ fue fundamental: el estudio de su pasado, del entorno, el futuro, la problemática académica a enfrentar, las dinámicas a impulsar, etc. Se generó una complejidad académica de tal calidad y magnitud que la inclusión de Remedi como especialista experimentado fue un acierto y la EPUAZ tuvo que esforzarse en aprender a enfrentar cuestiones académicas, políticas y curriculares, inéditas: desde dilucidar el porqué de su propia historia, la complejidad de aquel presente escolar, y el universitario, el político y el estatal, como delinear los escenarios de acción e imaginar el futuro mismo, de la Prepa, de la UAZ y del Estado.

¿Quién fue ese caballero académicamente andante, en pos de difundir, multiplicar y profundizar el desarrollo académico – curricular, en estas duras-tierras-áridas, algunas productivas y habitadas por una nube de mentes universitarias, jóvenes y  ávidas por aprender a descifrar y operar a experimentar con la cuestión curricular, genuina novedad para el pensamiento académico prevaleciente en la Prepa de la UAZ, en concreto?

Nada menos que un  personaje nacido en la contemporaneidad de la lucha universitaria en Córdoba, Argentina. Su “lema” era una pregunta para iniciar a pensar: ¿tienes una inquietud o una idea académica – educativa, sobre la situación que vives como profesor o tu institución? ¡Ah, qué bien! ¡A trabajar, tu idea¡ ¡Procésala, compártela, indaga, revísala, etc.¡ ¡Conviértela en currículum! Asunto nada sencillo que ilustra, cómo se convocaba a los universitarios a evitar perder tiempo académico en dispersar la imaginación y a no derrochar su inteligencia y energía, como sujetos del currículum, en la grilla, y evitar que ésta supere su influencia en lo académico o lo suplante. Ése fue el secreto público para sostener y desarrollar el debate curricular como forma de indagar, comprender y gestionar la complejidad académica de la Prepa y sus problemas académicos, ¿14 “cuadernillos” registran tal complejidad? Hoy como ayer, detener el debate académico y la experimentación curricular, cancela el desarrollo académico y da espacios a la grilla.

Remedi, en su impulso al debate y al desarrollo curricular fue indeclinable, como en acompañar a los sujetos dedicados a ello, al nivel del despliegue curricular de la complejidad académica que cada uno o su equipo fuera capaz de desarrollar. Pero sin guiar ni resolverles los problemas, algo fundamental para él, pues cuestionando e indagando se formarían los sujetos curriculares a sí mismos, conscientes de la exigencia de su formación continua, en una colegialidad que eventual y epocalmente ellos mismos desarrollaban.

El currículum se convertía en el motivo y motor académico del movimiento curricular que ellos mismos impulsaban.  Eso era y es una forma de instalar a la recursividad académica como eje del movimiento que lleva esa característica: el ser un movimiento curricular con la única exigencia académica de sostenerlo e impulsarlo mediante el continuo desarrollo curricular de propuestas: posibles generadoras de incrementos en la complejidad académica del currículum, de los sujetos del currículum, de la Prepa y de la UAZ.

Se insiste en las propuestas, porque sin ellas ni el trabajo individual y el colegiado, no hay desarrollo curricular posible; en cambio, mediante éste se procede a dos cosas: a su movilización y despliegue, con la posibilidad abierta de incluir la novedad a impulsar o la permanencia “curricular – estatal”, a enfrentar y procesar académicamente en sentido curricular, hasta como moda sexenal, según sean las aspiraciones estatales, gubernamentales o ideológicas de quienes ostentan el poder, real o formal, mediante el cual siempre se intenta reformar a la educación como sistema, desde propuestas coyunturales, pertinentes o no, en lo académico, o ”herencia cultural internacional”, prescrita.

Lo académico, sin investigación ni debate, se convierte en traba al desarrollo curricular. ¿Qué se quiere obtener, obediencia académica – curricular y convertir al personal académico en siervos del curriculum, al servicio de los intereses del secretario del ramo o del proyecto personal de Peña Nieto, si acaso tiene uno? Remedi estuvo en el debate curricular, hasta el final. ■

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