La vinculación universitaria: ciencia y crítica para el bienestar

La vinculación universitaria: ciencia y crítica para el bienestar

Ahora que la tecnología es indisociable de la ciencia, nos parece raro pensar que al inicio eran dos cosas que iban cada una por su lado. Así como la técnica se hizo una con la ciencia, ahora muchos más espacios de la actividad humana reclaman también tener acercamiento con las ciencias: el deporte de alta competencia está completamente logificado, de la misma manera que algunas áreas del comportamiento. Pues bien, los actos de gobierno también exigen cada vez más intervención de saberes metódicos y sólidamente justificados. En este aspecto no sólo han surgido con fuerza las llamadas Ciencias de Políticas, sino la participación de todas las ciencias en la intervención de los problemas del desarrollo: por ejemplo las ciencias agronómicas y zootécnicas en la ejecución de políticas alimentarias, las ciencias económicas en el planteamiento de estrategias monetarias, ciencias de psicología del aprendizaje en los procesos educativos; así también, en todas las mediciones de fenómenos sociales intervienen las ciencias: la pobreza, vulnerabilidad, crecimiento o fragmentación social.

Sin embargo, ese uso de las ciencias es genérico. Es distinto cuando se reúnen a los actores del conocimiento y se organizan para atacar un problema local y específico. Es decir, al momento de verificar si existe un uso intencional del conocimiento en problemas puntuales del desarrollo del estado de Zacatecas por parte de grupos de académicos organizados ex profeso, caemos en la cuenta del vacío. Los grupos de investigadores integrados en equipos multidisciplinarios podrían ser esenciales para diseñar estrategias y formas de implementación de soluciones a los diversos problemas locales: uso del agua, manejo de residuos, incubación de negocios, fomento de lectura, cuidado de la salud, prevención del delito, y un largo etcétera. Además, de la transferencia de las metodologías para relacionar los diferentes aspectos del desarrollo entre sí. Los resultados de la intervención de las instituciones de educación superior (con sus docentes e investigadores) en la atención de los problemas sociales sería de alto impacto. La vinculación metódica y organizada de las universidades con la sociedad para mejorar nuestro nivel y calidad de vida, arrojaría beneficios inestimables. Hay quien define la inteligencia como una capacidad para resolver problemas, pues así las cosas, parece que el estado de Zacatecas tiene su inteligencia (universidades) centrada sobre sí misma. Y eso por dos razones: por falta de invitación del gobierno a hacerlo, y por aislamiento de las propias instituciones educativas. Es poco inteligente conservar esta desvinculación. Se requiere de la crítica, las metodologías y conocimientos especializados para enfrentar nuestras patologías sociales con éxito. Y requerimos no sólo del conocimiento instrumental, sino de la crítica aguda y sincera a las acciones del poder, que sabemos, causa mucho de los males que padecemos. Con la crítica certera tenemos la posibilidad de aminorar los efectos negativos del poder cuando se hace arbitrario. Y la crítica es una de las mejores funciones de la inteligencia. Y si la crítica se compromete con las mejores causas sociales (desarrollo humano o la sustentabilidad), el faro de la justicia seguirá prendido.

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