Reconocimiento para don Jesús Palacios, a sus 100 años de vida y 82 dentro de las Morismas

Reconocimiento para don Jesús Palacios, a sus 100 años de vida y 82 dentro de las Morismas

■ Es un ejemplo de entusiasmo, laboriosidad y honestidad para la juventud: cronista de Pánuco

“Yo tengo mucha creencia. Tengo 82 años viniendo gracias a Dios y he cumplido. Mi fe está en la imagen. Mi padre Dios y San Juan Bautista me han ayudado mucho (…) a la fecha yo ando en 100 años y siete meses, y con salud gracias a Dios”, dijo Jesús Palacios Cerros, el participante más añejo de la primerísima celebración de los panuquenses, misma que hunde sus raíces en el proceso de evangelización que se remonta en estas tierras a hace más de 400 años.

Don Jesús recibió ayer, 24 de junio, y luego de celebrada la misa en honor al santo patrono del lugar en la plaza pública, un reconocimiento de parte de autoridades civiles y eclesiásticas por sus casi 101 años de vida y 82 de integrarse a la morisma de la Archicofradía de San Juan Bautista.

El pueblo de Pánuco, Zacatecas, explicó la cronista del municipio, María del Socorro Cardoso Girón,  quiere resaltar a don Jesús, “como un ejemplo para nuestra juventud”.  Lo destaca como un hombre sencillo que no obstante haber nacido en tiempos difíciles, por allá en 1914, se ha caracterizado por su entusiasmo, laboriosidad y honestidad.

Él recuerda de sus inicios en esta expresión de devoción popular, que en 1933 cuando se integró a la edad de 19 años, “éramos unos cuantos. Unos 150 si acaso”.

Más allá de los morismeros que se integran no sólo de la Archicofradía de San Juan Bautista sino de otros 12 centros desde los que se configuró la parroquia y que refieren comunidades circunvecinas tanto del estado de Zacatecas como del cercano San Luis Potosí, en tiempos recientes la convocatoria que tiene esta festividad suma más de 10 mil personas.

La celebración ha permanecido, agrega la cronista, María del Socorro Cardoso Girón,  justo por los integrantes de la Archicofradía de San Juan Bautista, “porque en sus hombros descansa esta tradición. Que si no fuera por ellos, esta fiesta ya se habría acabado, pero están muy identificados con la figura del Bautista”.

La fiesta de Pánuco se remonta en sus orígenes más remotos a 1571, cuando el Papa Pio Quinto optó por conmemorar el triunfo de La Liga Santa en la batalla de Lepanto contra el Imperio Otomano, la celebración hacía honor a la Virgen del Rosario, a quien el pontífice encomendó esta empresa.

En este momento histórico en Pánuco, Zacatecas, ya se había asentado la primera parroquia del norte de la Nueva España, de allí la raíz profunda de esta tradición.

En 1622, luego de celebrarse en torno a esta advocación mariana la celebración por 51 años, “se manifiesta San Juan Bautista” y los frailes que atendían la parroquia interpretan el acontecimiento como un mensaje del precursor de Cristo a manera de convertirse en “el capitán en jefe de toda esta gente. Y en ese tiempo nacen todas las morismas”.

Así, el recuento de los años refiere desde lo más remoto de esta festividad en territorio zacatecano, la suma de 444 años, 82 de los cuales ha tenido un elemento común, la presencia de Jesús Palacios Cerros.

“La espiritualidad es la universalidad de la verdad, la luz y el deleite”, reza un letrero colocado sobre una pared de la añeja parroquia que parece develar la sentencia en la que se inscribe la comunidad cada 24 de junio.

Mientras la banda de guerra toca flanqueando el pasillo central donde al fondo se ha colocado la efigie del santo patrono, don Jesús Palacios Cerros se sienta en la primera de las bancas rodeado de familiares, su centenaria serenidad  es perturbada de vez en vez, por alguien que después de besar la efigie del Bautista ya sea en los pies, las pantorrillas, o el manto, se acerca a besar su mano o saludarle.

La devoción en los de su casa como es menester en estos casos también ha trascendido, pues ya se suman a la morisma, desde hace años, su hijo Víctor Manuel Palacios González, quien funge como general cristiano, y su nieto, Alfredo González Palacios, abanderado turco.

La importancia de la fiesta, reitera la cronista, es la obra evangelizadora. La parroquia, fue edificada por uno de los celebrados fundadores de la ciudad de Zacatecas, Diego de Ibarra, “y allá en nuestra hacienda de beneficio, que está en muy malas condiciones también se construyó un templo por Cristóbal de Oñate”.

La relatora de la historia de los panuquenses, se duele de que los obispos que han sucedido a Javier Lozano Barragán, quien, “cada año lo teníamos aquí porque tuvo conocimiento y supo interpretar el significado de esta fiesta”, no visiten el lugar los 24 de junio.

Expresa así, su interés de que los jerarcas de esta feligresía añejísima “conozcan e interpreten la verdadera raíz, significado y simbología de estas fiestas de San Juan Bautista”.

En contrario, gente como don Jesús Palacios Cerros,  no sólo conocen sino que han interiorizado a tal grado el significado que esta devoción otorga a sus vidas, que sienten deberle todo a Dios y al Bautista.

Luego de 82 años de participar en la fiesta se expresa satisfecho y agradecido. Del reconocimiento que sostiene entre las manos durante la entrevista, dice llanamente que es “una cosa muy buena, me quieren mucho”. Desea asimismo dejar como testimonio un “ustedes se han dado cuenta lo que yo he cooperado, la fe que tengo yo”.

Don Jesús dice tener muchas cosas pendientes todavía por hacer por esta fiesta, “pero sabrá Dios, si le dará a uno licencia”.

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