Ficción, elemento de supervivencia para la especie humana: Jorge Volpi

Ficción, elemento de supervivencia  para la especie humana: Jorge Volpi

■ No hay nadie que no la utilice de alguna manera ya sea produciéndola o consumiéndola, dice

■ El actual director del Festival Cervantino percibe al país como profundamente desigual

Explicada desde la teoría de la evolución, la ficción es justo eso, un juego evolutivo que sirve a los seres humanos para la sobrevivencia. Su utilidad reside en transmitir información relevante y permitir que otros se identifiquen con los personajes de esas historias para aprender cosas de ellos y de sí mismos, propone Jorge Volpi, quien estuvo como invitado en Acentos, el programa de La Jornada Zacatecas TV.

La convicción del autor de En busca de Klingsor, es que siendo la ficción algo en que la especie humana invierte gran cantidad de tiempo y energía, no puede ser algo superfluo, y por el contrario, implicaría “tomarla más en serio”.

La ficción para Volpi es un medio de “reproducirnos a nosotros mismos”. Somos la única especie animal, expuso en réplica a la pregunta de Carlos Navarrete, conductor de la serie, que derivado de una serie de procesos que ocurren en el cerebro, iniciamos ese medio de reproducción mediante la imitación de unos a otros y de la que habría surgido el lenguaje, y posteriormente el arte.

Es un hecho que ya habían observado los griegos, agregó, que el arte deriva de la mímesis.

De la imitación de un hombre a otro, de la hecha a los fenómenos naturales o bien de los animales, pasamos a hablar de esos otros poniéndolos en presente cuando no necesariamente lo están, dijo.

Estas historias expuso, no tuvieron que ser verídicas sino estar bien contadas, transmitir información relevante y permitir que otros se identificaran con los personajes para aprender de ellos y de sí mismos a través de estas que llama “herramientas o armas” de la ficción.

Contar historias es un juego y “siempre tiene algún sentido, por lo menos el sentido de que el otro viva otra vida y otra historia distinta a la que está teniendo en ese momento”.

No existe nadie que no utilice de alguna manera la ficción ya sea produciéndola o consumiéndola, afirmó, y citó de las que son accesibles actualmente, a las ficciones literarias: novelas, cuentos, relatos, obras de teatro y algunos tipos de danzas o la ópera, pero también las audiovisuales: la televisión, el cine y los videojuegos. De tal manera que expuso, “la ficción es connatural al propio ser humano”.

En respuesta la cita de Franz Kafka que hizo Carlos Navarrete, donde el autor checo señalara que la literatura “tiene que ser como un puño” para sacudir o convulsionar la percepción ordinaria, Volpi dijo, siendo imitadores es que repetimos las ficciones a veces sin siquiera aspirar a una mínima variación y sin darnos cuenta que las realmente interesantes “son aquellas que de alguna u otra manera terminan por sorprendernos”.

Utilizando nuevamente el parangón de la biología, agregó, es cuando mutan las historias y se combinan con otras que se hacen menos predecibles.

En la charla literaria que compartió con el también escritor Luis Felipe Lomelí en el contexto del Encuentro Internacional de Escritores celebrado dentro del Festival 29 Cultural Zacatecas 2015, Volpi propuso, luego de señalar sus distintas aficiones, la correspondiente a la literatura responde a su necesidad de vivir no sólo una vida sino muchas.

Al respecto dijo, el cerebro no tiene maneras de distinguir del todo la ficción de la realidad, excepto cuando atiende al contexto en que esta última se produce.

Las ficciones así vividas pueden ser artísticas, o incluso, “la ficción que hace uno de sí mismo. El yo en este sentido es una especie de ficción del cerebro y podemos por lo tanto crear ficciones de nosotros mismos en situaciones distintas, en contextos distintos, creyendo aunque sea falso que podemos tener más de una vida”.

Más que una falta de distinción entre la realidad y la ficción, de locura, de ser como Don Quijote y leer libros de caballería, existe el peligro de las “ficciones fáciles”, que tradujo en la transmisión de “patrones terribles”: ideas de exclusión, odio o de conformismo.

Aquí, Jorge Volpi advirtió que la ficción también puede ser negativa y leer no hace necesariamente mejores a las personas.

En su libro de ensayos Mentiras contagiosas, citó nuevamente Navarrete, se propone en Informe sobre falsarios, que estos son “unos taimados, astutos, diestros para la manipulación” y por tanto que tendrían que eliminarse pues “viven de maquinar fantasías”.

La ficción es también, observó Volpi, peligrosa para el poder. De ahí viene la vieja idea de Platón, dijo, de excluir de la República a los poetas, a los que inventaban historias, “porque pervertían a la juventud y en efecto la pervierten”.

“Hacen ver que el mundo es mucho más amplio, que tiene muchas más ideas, más posibilidades que las que establece el orden del Estado”.

En alusión, Carlos Navarrete trajo a tema la controversia que en el año 2010 costó a Jorge Volpi el puesto de representante diplomático de México en Italia, suscitada por la publicación de un texto de ficción que hacia una lectura futurista del país.

“Bueno en efecto, la ficción a veces sigue molestando a quien tiene el poder. No podía creer… era un texto de ficción porque se planteaba desde el futuro y analizaba a México desde el futuro, que pudiera incomodar tanto como para provocar justamente que un cargo para el que había sido nombrado me lo retiraran”.

En su perspectiva, ya no desde la ficción sino desde el deseo, agregó acerca de México, quisiera verlo con mucha menos violencia y corrupción, y más igualdad y transparencia, pero añadió, “las tendencias no necesariamente van hacia ese lado”.

Jorge Volpi, actual director del Festival Internacional Cervantino, percibe al país, profundamente desigual. “Donde unos cuantos ricos tienen casi el control de todo” y se persiste en arrastrar una inequidad constante que sumada a la corrupción y la violencia “crea un escenario que no es deseable en absoluto para ninguna persona”.

“A estas alturas ya podemos ver que muy difícilmente la literatura tiene una función social directa”, dijo. Sirve, este tipo de ficción, para cambiar una vida individual y ésta quizás a otras, pero no para cambiar la sociedad, “un anhelo muy viejo y que nunca se ha llevado a cabo”.

Existen no obstante, señaló, muy buenos escritores en México pertenecientes a distintas generaciones. Entre los vivos citó a Fernando del Paso y Sergio Pitol, pero los hay de los 80 y 90. “Y ahí encontramos muchísimos registros, muchas maneras de ver a México, distintas maneras de ver al mundo”.

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