Descubre el zacatecano Gerardo Nungaray la manera de fabricar gasolina y diesel

Descubre el zacatecano Gerardo Nungaray  la manera de fabricar gasolina y diesel

■ El proceso es incinerar residuos biológico-infecciosos que dañan el medio ambiente

■ El inventor está concursando en History Channel; se encuentra entre los 10 finalistas

Primero fue la fabricación de bombas caseras lo que le hizo acreedor del mote Güero bombas, pero cambió de rumbo para enfocarse a la experimentación con otras sustancias hasta que, en un primer contacto directo con la ciencia, logró la fabricación de su propio alcohol con tan sólo 12 años.

Francisco Gerardo Nungaray Benítez se describe como una persona “curiosa”, una característica que le ha llevado a dedicar su vida a la ciencia y la tecnología, enfocada a un desarrollo sustentable.

Este zacatecano cuenta su historia sentado en una bodega de la carretera que está entre Santa Mónica y Zóquite, donde guarda su proyecto principal, el cual actualmente absorbe gran parte de sus esfuerzos.

Esta creación destaca sobre todo en el México de hoy en día en el que la palabra gasolinazo causa terror entre los automovilistas el primer sábado de cada mes. Mientras que, en noviembre, la gasolina costará para todos los mexicanos entre 13.22 y 14 pesos el litro; Gerardo Nungaray tan sólo pagará 4.5 pesos por cada litro de combustible.

El secreto, aunque ya compartido a voces, es una “micro refinería” que utiliza plástico, aceite usado de motor y residuos biológico-infecciosos de hospitales, entre otros materiales, para fabricar gasolina y diesel que puede utilizar cualquier vehículo.

La idea de crear este mecanismo basado en la pirólisis, cuenta Gerardo Nungaray, comenzó a gestarse cuando, en una ocasión en la que fue al tiradero municipal, vio a un niño que trabajaba de pepenador abriendo sin protección una bolsa que contenía desechos hospitalarios como gasas, jeringas y guantes.

Por ello, decidió crear un equipo para incinerar este tipo de objetos. Al iniciar con la quema de este material, explica, advirtió que se desprendían unos líquidos desconocidos pero que, después de analizarlos, “resultaron combustibles”.

Así que fue por casualidad como encontró la forma de crear gasolina y diésel, a la par que destruía los objetos que son contaminantes para el medio ambiente. Los rendimientos de este descubrimiento son muy altos, de 90 por ciento, por lo que con una tonelada de desecho, plástico por ejemplo, produce 900 litros de combustible.

A lo largo de tres años de trabajo fue perfeccionando el método y el equipo hasta obtener la “micro refinería” que actualmente posee y que incluso fue solicitada, comenta, por el Ejército Mexicano, instancia ante la que ya se presentó el proyecto y del cual se esperan resultados.

Nungaray Benítez señala que el proceso con los materiales plásticos, por ejemplo, es sencillo porque estos “en algún momento fueron un líquido, fueron petróleo que se obtuvo de un pozo y la máquina que tenemos los regresa a su estado natural”.

Recuerda que uno de los problemas que tuvieron que enfrentar fue el de almacenar el combustible manteniendo su calidad ya que este tipo de sustancias tiende a oxidarse, por lo que “se empiezan a hacer negros hasta que se hacen una nata y eso lógicamente, si se lo pones a tu coche, vas a tener problemas mecánicos”.

Para salvar este inconveniente, creó un “catalizador” que permite que los líquidos obtenidos de la pirólisis tengan una “vida de almacenamiento razonable y sean estables”. Con esta herramienta, concretamente, este zacatecano recibió en 2013 la calificación más alta en cuanto a desarrollo de tecnología por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Precisó que para obtener combustible en la “micro refinería” es posible utilizar todo tipo de plásticos, a excepción de los denominados PETs.

Esto significa que las botellas de agua y refrescos no pueden usarse porque no tienen una combustión de calidad, pero sí son apropiados para el proceso el resto de objetos como envases de jabón y bolsas de frituras, así como el nilón y el poliéster. También, incluso, pueden utilizarse desechos electrónicos, ropa, defensas de coches, tableros y alfombras, entre otros insumos.

Aparte de la ayuda recibida por parte de Conacyt para desarrollar este proyecto, menciona la buena orientación que recibió por parte del Consejo Zacatecano de Ciencia y Tecnología (Cozcyt), aunque reconoce que en otras dependencias estatales no tuvo la misma respuesta. “Todas las puertas están abiertas, el problema es que te atiendan”, lamenta.

Respecto al futuro de su proyecto, expuso que actualmente está concursando en un programa organizado, a nivel latinoamericano, por History Channel en el que está entre los 10 finalistas por los que se puede votar ya en estos días y hasta finales de noviembre. Son tres mexicanos en este listado y destaca que dos de ellos son de Zacatecas.

Además, sobre las aplicaciones a gran escala que puede tener la fabricación de combustible a través de este proceso de pirólisis, comenta que actualmente no se permite la comercialización de este producto. Sin embargo, sí pueden vender las “micro refinerías” a entidades públicas, como ya se está buscando con Turquía y Perú.

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