Tercer Concurso de Calaveras Literarias

Tercer Concurso de Calaveras Literarias

A QUIEN CORRESPONDA

       R.I.P.

 

En esta vida matraca,

que es de vicios y lujurias,

siempre aparezco tan flaca

pa’ quitarles sus injundias.

 

Más que tarde que temprano,

a todos cargo en costal;

soy muy buena, doy la mano

pa’ que no se porten mal.

 

Me preocupo por sus almas

y no vayan al infierno;

con mi certera guadaña,

sí que pongo en sueño eterno.

 

Pero sois muy aferrados

y piensan son inmortales;

nomás son viles gusanos,

pobres débiles mortales.

 

Dizque se pasan de buenos

con toda la humanidad;

serviciales, ¡vaya fueros!,

es otra vil realidad.

 

Fervorosos, muy amantes

de sus ideales sociales,

sí que son unos tunantes

que se creen son especiales.

 

Por eso, hoy Día de Muertos,

les dedico estas estrofas

a políticos inciertos

que son de bandas mafiosas.

 

Matan, queman y esclavizan

a este pueblo mexicano;

de verdad que sacrifican

al humilde ciudadano.

 

Una cosa sí aseguro,

pagarán su impunidad

en el infierno, yo auguro,

por toda la eternidad.

 

Ayotzinapa, presente,

pa’ cobrar su estupidez;

estudiantes, mucha gente

para darles un revés.

 

Tanta fosa clandestina;

espectros de ahí saldrán

para darles su “madrina”.

Ya verán que pagarán.

 

¡Tanto mártir inocente!,

nomás por puro placer,

y tenerlo muy presente,

su tajada en el poder.

 

Contubernios, delincuencia

por doquier; aquí se ve,

son demonios, son demencia,

bien se sabe quién es qué.

 

Abusos al por mayor

y cinismo descarado;

esto sí que es un error

por el voto ciudadano.

 

Mas ya les llegó su hora

de que paguen su maldad.

Soy la Catrina, que cobra

con buen juicio y equidad.

 

Yo no quiero en mi panteón

esta porquería de gente;

no merecen mi atención,

son malignos del presente.

 

También me indignan sus hechos,

y me adhiero en la protesta.

Sus acciones son deshechos

que justifica la gesta.

 

Que se pudran en averno,

es bien poco, yo diría,

pues ya están en el infierno

por su imbécil cobardía.

 

Y no descansen en paz

y sufran igual tormentos,

que el demonio sea sagaz,

y siempre estén en lamentos.

 

Ya con ésta me despido,

con mucho coraje extremo.

No me echen en olvido,

que soy su vía de lo eterno.

 

Autora: Ma. Luisa Garay Hernández (Mariú)

 

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