Las torres de la demagogia

Las torres de la demagogia

En la maraña informativa que en nuestro país prevalece, con medios informativos cada vez menos libres, expidiendo notas que muestran notas tendenciosas, respecto a problemáticas que son moneda corriente por mano de quien dirige al país y no de quienes lo sostenemos; malintencionadamente dirigidos a demeritar el esfuerzo de la clase trabajadora de México y reprimiendo a aquellas plumas dignas y libres que aun siendo presas de la persecución encarnizada de las huestes gubernamentales se atreven a decir verdades, so pena de sufrir silenciamientos forzados o legislativos como sucedió hace unos días en Sinaloa, donde la ley mordaza se propuso e hizo su sobrevuelo sobre las cabezas de la prensa libre de ese estado y la nacional, como amago a lo que pudiera pasar si se continúa escribiendo con la tinta de la verdad, como arma blandida en presencia de quienes manifiestan desacuerdo, como son, la prensa que muestra verdades a los ojos de un pueblo coaccionado ya a medias, que ha despertado poco a poco de su letargo y que si ingiere como trago amargo las noticias que la prensa oficialista expone, no las digiere sin antes pasarla por el filtro del criterio y la balanza de un juicio justo.

En la propaganda oficial se observa que cada una de las paraestatales que otrora se encontraran en manos del Estado o al menos las que aún quedaban en pie sin haber sido dilapidadas hasta los cimientos, son atacadas con constancia, de manera sigilosa, pero no por ello menos impetuosa, evidenciándolas como cargas para nuestra sociedad, sembrando en las mentes débiles la idea de que mientras más pronto el pueblo se deshaga de ellas, más pronto y mejor será el progreso de nuestra nación, tal es el caso más sonado, pero menos defendido por la opinión de las masas, Pemex, que pese a la constante ordeña de insaciables y numerosos entes sin forma ni nombre escrito en los contratos, pero con bolsillos interminables que no dejan de meter la mano en el patrimonio nacional, fungía como aporte e impulso importante a nuestra economía, ahora reducido y escamoteado por la parte que se llevarán de ella las empresas extranjeras; de igual manera la CFE, que nada menos a finales del sexenio pasado era “una empresa de clase mundial”, ahora evidenciada como un lastre al igual que la petrolera, por sus inconmensurables “pasivos laborales”, que en resumen se trata del pago de pensiones de los trabajadores ya jubilados, que si bien gozan de jugosas prestaciones, alguien en las cúpulas gubernamentales tuvo que haberlas otorgado y por algún motivo, claro está, que en dicho déficit no se mencionan ni por equívoco las prebendas de las que gozan personajes como el líder petrolero Romero Deschamps, quien ha sido un taimado chapulín, brincando de un puesto a otro como representante en el congreso en ambas cámaras, por la vía plurinominal (sin necesidad de voto) desde 1979 a la fecha, sin una sola propuesta de ley y quien de manera dudosa, pues un puesto de esta índole por muy bien remunerado que pueda ser, no dará lo suficiente ni en décadas de “trabajo” para amasar la fortuna con la que cuenta este individuo, además de los numerosos beneficios que su fuero le confieren, como estar exento del pago de impuestos y por ende la declaración de sus ingresos o la inmunidad para ser juzgado por cualquier delito relacionado al enriquecimiento ilícito o al nepotismo.

Sin embargo, para el grueso de la población, para quienes son voceados y bombardeados por esas torres de la demagogia que son los medios informativos oficiales, son más importantes por coacción, hechos tales como que un gremio como el del magisterio se levante ante las arbitrariedades cometidas por las autoridades que han propiciado el desfalco a una nación y la esclavización de su pueblo, por la venta de sus derechos y el constante ataque a su labor, demeritándolos incluso antes de poder ejercerla como en el caso de los normalistas quienes han sido calificados de “no aptos para dar clases” y si bien los funcionarios se han preocupado por evaluar a los docentes, no ha sido así con el sistema educativo, sistema y programas que ellos expiden, promueven y proveen, los mismos que  sin el más mínimo tiento ni tacto, han puesto el último clavo a la soberanía energética y el futuro de un pueblo, sostenido por la clase trabajadora, que mientras no tome conciencia de sí, no logrará eliminar las problemáticas reales, en palabras de Ricardo Flores Magón: “Así, pues, el bienestar de cada uno depende del bienestar de los demás, bienestar que sólo puede ser posible en un medio de libertad y de justicia, porque si la tiranía impera, si la desigualdad es la norma, solamente pueden gozar de bienestar los que oprimen”. ■

 

*Miembro de la CNTE

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