Unidad y división del sindicalismo universitario

Unidad y división del sindicalismo universitario

La democracia está diseñada para la unidad en la diversidad. Cuando hay estados sociales que manifiestan una profunda fragmentación son indicadores de falta de cohesión y, por tanto de unidad. Por ello, los procesos de decisión democráticos incluyen dos componentes esenciales que generan cohesión: la deliberación libre y acuerdos por mayoría.

La deliberación no sólo justifica las decisiones que toman las autoridades, sino que obliga a dar razones de aquello que orienta la acción de ciertos actores sociales. Y la construcción de mayorías (sin excluir minorías) permite también mantener la unidad sin eliminar la diversidad que sigue latiendo. Además, la unidad se asocia a la generación de fuerza social para impulsar o defender proyectos sociales. Lo que significa que la falta de unidad es también manifestación de debilidad.

Pues bien, en la desarticulación del trabajo frente al capital, ocurrió que las grandes conquistas de los derechos laborales se vieron vulneradas porque los trabajadores no tuvieron la fuerza para detener la destrucción de sus conquistas. Y la falta de fuerza se debe esencialmente a dos causas: falta de unión inter-gremial y carencia absoluta de democracia en sus organizaciones sindicales. Si el sindicalismo tuviera democracia interna en sus organizaciones y solidaridad entre sindicatos pares, la circunstancia actual sería muy otra.

Pero tenemos una historia de sindicatos corporativos, charros, blancos y llenos de tanta corrupción, que hacen erupción. Resultado: desarticulación y debilidad obrera, que hizo posible el avance de la recién aprobada Reforma Laboral.

Con este marco de referencia observamos la actuación de los dos sindicatos universitarios. La preocupación por la falta de unidad se detonó por los intentos de la dirigencia del Stuaz de arrebatarle materia laboral al sindicato de profesores, donde ahora piden 386 plazas más. Además de las declaraciones abiertas de su dirigente de acusar al sindicato de académicos de vulnerar sus derechos. Y aunque el Spauaz se ha mantenido prudente, el conflicto es evidente.

En este conflicto puede haber una consecuencia: ante la debilidad producida por la división, ambos gremios pueden salir con sus derechos recortados. Ante el inminente estallamiento de la huelga, tendrán que enfrentar la negociación con Gobierno Federal, y si van en estado de conflicto, irán en estado de debilidad.

Pero como arriba decimos, la unidad no es automática, es producto de vida democrática interna, y en el Stuaz justamente es lo que no se ve: un liderazgo y estructura autoritaria que llena de temor a las bases impide la deliberación y el discernimiento libre de los trabajadores. Y en el Spauaz, aunque no hay autoritarismo, sí hay ausencia de participación comprometida de sus miembros: se percibe una masa de profesores individualizados e indiferentes a las conquistas colectivas. La embestida que la dirigencia del Stuaz contra las plazas del Spauaz, puede revertirse al propio sindicato de administrativos.

Ojalá se profundizara la democracia en ambos sindicatos (uno con menos autoritarismo y otro con mayor participación) y pudieran defender los derechos de los universitarios, y eso llevara a construir una Universidad fuerte que apuntale el desarrollo del estado de Zacatecas.

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