Enfermedad, chambismo y bajos salarios entre los preceptores.

Enfermedad, chambismo y bajos salarios entre los preceptores.

Otro problema entre los maestros o preceptores decimonónicos que trabajaron en Zacatecas al finalizar el primer tercio del siglo y que motivó el abandono del trabajo fue el de las enfermedades que afrontaban. Durante el mismo año, 1834, en que don Ramón del Castillo renunció a su trabajo en Fresnillo, Carlos Santillán, máxima autoridad política del partido de la capital del estado, informó al presidente del “Excelentísimo Consejo de Gobierno”, sobre la enfermedad de un preceptor y la posibilidad de que su hijo lo cubriera mientras se aliviaba. No menciona los nombres de los sujetos, ni la escuela y lugar, pero el caso está en que al momento de enfermarse el padre, el hijo ofreció sus servicios para suplirlo.

El inconveniente se presentó en que pedía más que lo que se le estaban pagando a su progenitor.

En la visita que la autoridad municipal hizo al preceptor enfermo fue tal su consternación que al verlo en el estado tan lastimoso en que se encontraba y darse cuenta de que el único ingreso del que dependía era su sueldo, decidió no suspendérselo. Y para no dejar la escuela abandonada, tomó la decisión de solicitar al Consejo de Gobierno otra cantidad similar a la del salario del preceptor titular, a fin de contratar al hijo mientras se aliviaba su señor pare. (1)

Ya hemos señalado en otras ocasiones que la escasez de recursos económicos en los municipios, obligaba al pago de bajos salarios. Al resultar estos insuficientes para el sostenimiento de los preceptores, daba lugar a que algunos de ellos combinaran el trabajo de la escuela con otra actividad. El chambismo entre los enseñantes, por lo que vemos, ya existía desde entonces.

Un ejemplo de lo que estamos aquí diciendo es el que describió el comisionado para visitar las escuelas de Tabasco, en 1833, Saturnino Güiterio, refiriéndose al preceptor de aquella cabecera municipal, en su informe señala que: “…. aunque poseya (sic) unos regulares conocimientos para enseñar las primeras letras, tenía otro giro que en parte lo hacía desatender de sus deberes, y por lo mismo, y habiéndole reconvenido renunció del destino y al momento se cubrió con el también preceptor Miguel Torres, que la obtuvo hasta fin de abril último por haberse sido (sic) preciso retirarse a otra jurisdicción, más como en el momento no se encontró en esta municipalidad sujeto apto que pudiera servirla, nos mandó S.S. cerrásemos dicha escuela, ínterin se solicitaba maestro de fuerza, como en efecto nos consta los posibles esfuerzos que hicieron para conseguirlo, y a la vez se ve cubierta aquella vacante”. (2)

Como podremos darnos cuenta, la falta de maestros con la preparación para que se hicieran cargo de las escuelas era un problema generalizado en todo el Estado. Por encontrar maestro de “fuerza” queremos entender a un sujeto con los estudios y habilidades que el oficio requería, de ser posible, que contara con un dominio del método lancasteriano. El mismo comisionado refiere que en la mayor parte de los lugares de aquel municipio, se carecía de maestros. En parte no se podían conseguir, también “por el ratero honorario que les ofrecían, pagado en lo particular por los padres de los niños; pero lo más cierto es que o no se les satisfacía puntualmente o se les queda a deber para jamás, y por tal motivo desesperan a los referidos maestros y se retiran quedando aquellos establecimientos abandonados y la enseñanza sin adquisición de adelantos”. (3)

Ya fuera por la falta de maestros, o porque su trabajo en la escuela lo compartieran con otro, o por los honorarios tan “rateros” que se les pagaban; el caso es que la cobertura y calidad de la enseñanza estaba muy por debajo de las expectativas de las autoridades por llevar las luces a las masas populares. Tabasco, por el tiempo que nos ocupa formaba parte del Partido de Villa Nueva. En las localidades de este municipio, solamente en El Salto no había escuela. Pero el jefe político de dicho partido atribuía el atraso de la juventud a las “pocas luces de los preceptores”.

En oficio del 4 de junio de 1833, que el jefe político de dicho partido dirige al titular de la JDEP, atribuye el poco adelanto de la juventud, además de la “escasez de luces del preceptor” de la escuela de aquella cabecera, al estilo antiguo en que daba las instrucciones. (4) Es decir que utilizaba para enseñar el método tradicional y no el lancasteriano que era el de moda.

Aunque el estilo y resultados del trabajo del maestro no eran convincentes, se pensaba en su remoción por “la dificultad de que no hay otro de mejor condición que ocupe su lugar”, menciona en su escrito la autoridad villanovense representada en la persona de José María Márquez. (5) La esperanza de Márquez para mejorar la enseñanza en la cabecera del Partido de Villanueva, descansaba en el inminente regreso del preceptor que se encontraba capacitándose en la Normal de la capital. Dicho preceptor era Julián Olague.

No faltaron casos como el de Feliciano Yañes (sic), maestro de Juchipila, otro de los célebres alumnos de Ribott, que por los fondos municipales para la enseñanza tan exiguos, por no decir inexistentes, no se les pagaba el sueldo fijado por la ley. Tal y como ocurrió como ya vimos, con Luis Sánchez en Pinos. En febrero de 1833 el gobierno respondió al jefe político de Juchipila que no podía acceder a la solicitud de incrementarle el sueldo a don Feliciano Yañes, “en razón de no permitirlo absolutamente la carencia total que hay en aquella villa de fondos de enseñanza”.

(6) Tales eran parte de las condiciones laborales que tuvieron los maestros durante los tiempos que gobernó Francisco García. Por cierto no muy distintas a las actuales, pues se enfermaban, salían corriendo de un trabajo de las escuelas a otro, trabajo dado los bajos salarios que como preceptores cobraban, “honorarios rateros”, como las autoridades municipales los calificaban. ■

(Endnotes)
1 1 AHEZ. Jefatura Política, Instrucción Pública, Subserie Generalidades, caja 3, 2 fjs. marzo 15 de 1834.
2 2 AHEZ. Fondo Ayuntamiento, Serie Enseñanza, caja 1, “Informe de las visitas semanarias a las escuelas de Tabasco”, 21 de mayo de 1833.
3 3 Ibid., fj. 1v. y 2.
4 4 AHEZ. Jefatura Política, Instrucción Pública, Subserie Generalidades, caja 2, 2 fjs. junio 4 de 1833.
5 5 Ibid., fj. 1 v.
6 6 AHEZ. Fondo Jefatura Política, Serie Instrucción Pública, Subserie Generalidades, caja 2, fj. 9v., “Cuaderno borrador para los puntos de acuerdos del Escmo. Consejo de Gobierno”, 1834.

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