Obras públicas con dinero privado

Obras públicas con dinero privado

Después de una accidentada Reforma Educativa, que trajo sendas movilizaciones estudiantiles y docentes en todo el país, y donde Zacatecas esta vez no fue la excepción, la Reforma Hacendaria y la reforma política propiciaron el mismo nerviosismo en los sectores que dichos ajustes legales atropellaban. El activismo de las presidencias de los consejos electorales locales, al igual que el de la iniciativa privada, saturaron la lista de cabilderos en San Lázaro, cuando ambas reformas se venían encima.

Fue ahora el turno de la codiciada Reforma Energética, donde la salida del PRD del Pacto por México dejó el camino libre a las pretensiones del PAN de proyectar cambios en la constitución que se atrevieran a generar una imagen congruente, así como espacios de oportunidad, a la “apertura” de dicho sector económico.

De manera simultánea, en días previos la empresa encuestadora Grupo Mitofsky medía y daba a conocer el panorama de “aceptación” que los mandatarios estatales, así como el Ejecutivo nacional, mantuvieron hasta noviembre del año en curso, con respecto a la evaluación que hacen los ciudadanos de su desempeño.

Podría pensarse que este ejercicio de medición obedece a la necesidad de conocer el ánimo ciudadano, dentro del clima de polarización persistente debido a las reformas que se realizan en el Congreso de la Unión.

Lo que la empresa mostró fueron los resultados de un tracking poll, herramienta que es definida por dicha empresa como “perfecta y económica para generar sus propios indicadores de coyuntura y seguirlos a través del tiempo; usted contrata el número de preguntas que requiera para la generación de su propio producto… Una vez finalizado el estudio, usted recibirá la base de datos y un reporte con carácter CONFIDENCIAL que incluirá las preguntas contratadas mostrando el resultado para todos los ciudadanos entrevistados así como para algunos segmentos poblacionales básicos; sexo, edad agrupada en tres rangos además de grupos de nivel socioeconómico (A/B/C+) y (C/D+/D/E).”

Dicho tracking poll, ha decir de la estrategia que la empresa expuso como una de carácter nacional, en donde los mandatarios de las 32 entidades federativas se encontraban en medición, en nuestro estado intenta justificar la imagen de una ciudadanía con preferencias fácilmente identificables a favor del partido en el gobierno (PRI), con un amplio espectro de “aceptación” del ejercicio de gobierno del mandatario Alonso Reyes, y de ser un estado netamente peñista, pues es la única entidad que califica positivamente al presidente con 15 puntos arriba de la media nacional.

Era noviembre de 2013, y el contexto zacatecano registraba cotidianamente las marchas de los docentes disidentes, los estudiantes de la Escuela Normal Rural General Matías Ramos (con mayor intensidad que otras ocasiones), el movimiento de los ex braceros en lucha, el Frente de Lucha Popular que dirige José Narro, el hartazgo ciudadano por la toma de vialidades, y en la opinión pública la visión de un gobierno en conflicto (con señales de los primeros pretensos a gobernador en 2016).

Como resultado, dicho tracking poll señalaría que la población menor de 50 años, y por ende donde se concentra la mayoría de los económicamente activos en Zacatecas, muestra menor aceptación, y a ello se suma la población desocupada, la cual ha sufrido la constante disminución de la tasa de empleo estatal desde el primer semestre del 2013, según datos oficiales de Inegi. Tal vez por ello se explica, en cierta medida, que el segmento poblacional que mayor aceptación refleja hacia las acciones del gobernador Alonso Reyes, sean las personas mayores de 50 años.

Desgraciadamente, como la empresa lo manifiesta, una parte de los resultados de la encuesta es confidencial, y no sabremos con exactitud qué se da a entender por “aceptación” así como el tipo de preguntas que permitiría generar un indicador de la misma.

Lamentablemente, tampoco sabremos el sentir promedio de los ciudadanos a partir de diciembre, mes en que se da a conocer la probable utilización de un empréstito por mil 900 millones de pesos, para cubrir “déficit educativo” (heredado de otras administraciones, y recordando la letanía de 2010, 2011 y 2012), así como para financiar el “programa de movilidad vial” donde se incluye una propuesta no debatida: la creación del tren urbano, o el “metrobús”.

Resulta sorprendente la falta de estrategia comunicativa por parte de Gobierno estatal, quien en este caso es el interesado de contraer nuevamente deuda, para poder transmitir un mensaje poco optimista a la ciudadanía, el cual resultará en futuros conflictos agudos. En condiciones sumamente particulares, Miguel Alonso sería el primer gobernador de Zacatecas en pedir un préstamo a la iniciativa privada para financiar la obra de su sexenio: el tren urbano.

Es sorprendente, de igual manera, el mensaje político que ello implica: la carencia de trabajo en la gestión de recursos federales para programas públicos. ■

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