Minería; cinco siglos de saqueo, libro escrito para “documentar la digna rabia”

Minería; cinco siglos de saqueo, libro  escrito para “documentar la digna rabia”

■ El autor centra su conflicto contra la explotación minera trasnacional a gran escala: Burnes

Minería; cinco siglos de saqueo fue escrito, dijo, -en cita a Pablo González Casanova-, su autor Alfredo Valadez Rodríguez, reportero desde hace 20 años y corresponsal del periódico La Jornada Zacatecas, para “documentar la digna rabia, y hacerle saber a los poderosos que quienes caminan en silencio por las calles de las ciudades y pueblos de Zacatecas no son zombis y existe una sociedad civil que está despertando, -añadió en ella especialmente la presencia de los jóvenes y de manera concreta a quienes se integran en el movimiento #YoSoy132-.

El libro coeditado por la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) , La Jornada y Taberna Libraria Editores, fue presentado la noche del miércoles en el Museo Zacatecano y tuvo como moderador al comunicador Francisco Elizondo y los comentarios desde la academia, de los docentes investigadores de la Máxima Casa de Estudios en el estado, Rubén Ibarra Reyes, director de la Unidad Académica de Ciencias Sociales; Arturo Burciaga, docente investigador en el posgrado de la Unidad Académica de Historia, y Arturo Burnes, especialista en temas de minería de la Unidad Académica de Economía.

Minería; cinco siglos de saqueo recupera a modo de ensayo periodístico en el que se incluyen las notas y reportajes que sobre el tema y sus relativos ha publicado Alfredo Valadez durante 15 años en su trabajo dentro de La Jornada, la historia minera de Zacatecas para ubicar sus orígenes y darle seguimiento a través del tiempo hasta colocarse en la megaminería actual.

En esta revisión se pone especial énfasis en cuatro estudios de caso: Real de Angeles, Nuevo Mercurio, El Peñasquito y el yacimiento de litio ubicado en zona limítrofe entre Zacatecas y San Luis Potosí, que se presentan como emblemáticos de los efectos sociales, económicos, políticos, de salud y ambientales que a lo largo y ancho de América Latina se producen en el contexto de la explotación neoimperialista que utiliza fundamentalmente uno que se dijo, es un “sistema insustentable por definición”, la minería a cielo abierto o de tajo.

El uso de la palabra saqueo en el título de esta obra, por el que se vio cuestionado Valadez Rodríguez, tuvo en la presentación toda serie de razones para sustentarse y actualizarse en la realidad de la actividad minera en Zacatecas y en palabras de los tres presentadores y el autor.

Actual, sustentó Alfredo Valadez, porque China y México son los únicos países en el mundo que cobran por impuestos y derechos a la extracción minera (menos de 1 por ciento), lo que calificó de hecho ignominioso, que pretende modificarse a 7.5 por ciento con la reciente Reforma Hacendaria, si la Cámara de Senadores lo determina así.

Saqueo porque, citó Rubén Ibarra Reyes, América Latina es una región de poco consumo de minerales, apenas 5 por ciento según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pero las empresas mineras representan el tercer lugar en generación de divisas después de la industria petrolera y automotriz, dice como fuente el Banco de México y añade la CEPAL que entre 2005 a 2012 la minería creció en el país un promedio de 5.4 por ciento contra 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Las concesiones otorgadas a mineras en la última década, y esto lo dice la Secretaría de Economía, llega a la cifra de 400 títulos pero este crecimiento en territorio mexicano no tiene correspondencia con el bienestar social donde se asientan las empresas, expuso Ibarra Reyes.

Para continuar documentando el término, Arturo Burnes, añadió que tan sólo El Peñasquito de Goldcorp procesa diariamente entre 130 a 150 mil toneladas diarias de mineral, pero en Zacatecas su procesamiento se limita al beneficio primario, el menos rentable. Y otro más ilustrativo, que tras 470 años de actividad minera en el estado “no hay en Zacatecas una sola planta minero siderúrgica para beneficiar metales”. A esto se añadió el dato de que en “los primeros años del siglo 21 se han superado los montos de plata de tres siglos”.

Sobre los mitos con que el discurso oficial ha defendido la expansión y extracción de las mineras, 80 por ciento de las cuales son extranjeras, y del que se encarga uno de los apartados del libro, apuntó Burnes, para luego compartir los datos de Inegi y la Secretaría de Economía del Gobierno de Zacatecas “que echan abajo la ilusión de que la minería vendría a solucionar el problema del empleo”, que por cada millón de dólares invertidos se crea de medio a dos empleos directos, máximo.

En el libro de Alfredo Valadez se reconoció el oficio periodístico, el sustento de lo dicho en documentación y fuentes, el compromiso, el valor y la ética, dijeron los comentaristas sobre las expresiones que incluye sobre la afectación medioambiental y la pobreza en la que viven los habitantes de los municipios con presencia de mineras en Zacatecas, la competencia de los ejidatarios y productores campesinos por el agua que dispendian en sus procesos las empresas canadienses pero también las mexicanas Frisco, Peñoles y Grupo México; los desplazamientos de comunidades y la satanización de los campesinos por el reclamo de sus derechos, el empleo precario, selectivo y mal pagado que se les ofrece en comparación con las ganancias empresariales, entre otros elementos.

En su texto Minería cinco siglo de saqueo y contando, la conclusión de Arturo Burciaga fue más elocuente, “el saqueo es el saqueo, no puede llamarse de otra forma aunque sea expresado por sus ejecutores de otra manera con eufemismos”.

Sin cifras pero comparando una imagen que plasmara Ermilo Abreu Gómez de las condiciones de explotación en la sociedad colonial, el historiador aparejó los hechos narrados: “buscadores de oro que abren y rajan y socavan y estrujan las entrañas de la tierra, caravanas cargadas de oro que se alejan, indios atados a yuntas, negros desnudos, soldados descalzos, lacayos herrados, mulas y bueyes (…) gritos, blasfemias, Babilonia de pleitos y riñas entre capitanes y encomenderos”, al presente, cada uno con su par.

Mineras extranjeras, trenes que después de privatizarse sacan del país el mineral apenas beneficiado, mineros desnudos en protesta –en alusión a la fotografía que en la portada de Minería; cinco siglo de saqueo aparece, autoría de Pedro Valtierra, y que dio la vuelta al mundo para exhibir la precariedad de los mineros de Hidalgo-, diputados-lacayos que simulan representar al pueblo y obedecen a intereses más rentables.

En cita a las conclusiones del libro de Alfredo Valadez, Arturo Burnes señaló que el autor no está en contra de la minería ni la aplicación de la tecnología, sino centra su conflicto contra la explotación minera trasnacional a gran escala, la practicada a cielo abierto porque “se opone al interés colectivo y a los derechos sociales que hay que proteger y salvaguardar”.

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