México es el mundo al revés

México es el mundo al revés

Monsiváis dijo alguna vez que Kafka sería un escritor costumbrista en México. Dalí, que no soportaba estar en un país más raro que sus pinturas. Bretón lo describió también como el país más surrealista del mundo. Este México absurdo, tan mal despertado de su mitológico pasado para entrar de golpe en el trajín de una coja modernidad, está al revés.

¡Que baje la mano el que esté de acuerdo! ¡Que enmudezca para apoyar este diagnóstico quien lo sientan como propio! ¡Que se guarden en su casa los que defiendan con la vida esta causa!

Pero la lógica del revés no es una sola. Hay diversidad de modos del mundo al revés y eso es lo sugestivo. Ahora bien, ¿de dónde proviene el tópico? Y sobre todo, ¿México está al revés de cuál derecho?

El mundo del revés en la Antigüedad occidental -Adynata o Impossibilia- era una enumeración de cosas imposibles y absurdas. A través de la Edad Media proliferó en asociación a la comedia y la locura, para ser traducido a la modernidad como una posibilidad fantástica y de ensoñación. Veamos algunos ejemplos para aterrizar esa nave en nuestras fértiles tierras.

Para Hesíodo, el mundo al revés es un mundo esencialmente torcido y desencajado. Rige el desencuentro, según explica en su Teogonía:

“Zeus destruirá también esta raza de hombres mortales, cuando al nacer resulten encanecidos. El padre no será semejante a los hijos, ni los hijos al padre; el huésped no será grato al que da hospitalidad, ni el compañero al compañero, ni el hermano al hermano, como antes.”

Otro interesado en el tópico es Eurípides, que en Medea, dibuja el mundo al revés como confusión y reversibilidad:

“Las fuentes de los ríos sagrados fluyen hacia arriba y tanto la justicia como todas las cosas se encaminan en sentido contrario. Tienen los hombres decisiones engañosas; ya no es segura la confianza en los dioses”.

Posteriormente, las Mascaradas cortesanas fueron también una forma de aludir al mundo al revés. Se representaba a la creación como viciosa y desordenada, donde cada uno pretende ser lo que no es. Con algo de comedia y alusiones políticas, ironizaba sobre el encuentro de lo irreal y lo real en un punto difuso, suscitando la confusión deliberadamente y abriendo espacio para el juego de un tumultuoso desfase de dominios.

Francisco de Quevedo, en su conocida obra La Hora de Todos utiliza el mayor ingenio para nutrir el tema: “todo se ha trocado ya/ todo al revés está vuelto/ las mujeres son soldados/ y los hombres son doncellos”. A través de numerosos pasajes y versos, alude a constantes enredos provocados en el orden natural a causa del pecado original. Sin duda con fines de sorna, postula pasajes enteros de humor alebrestado en donde todo se invierte: “ya no gastan los vestidos/ las personas con traerlos/ que el inventor de otro traje/ hace lo flamante viejo”.

El mundo al revés también ha sido ensayado con cierta importancia por el fantástico Oscar Wilde, en su hermosísimo cuento El Pescador y su Alma. La historia consiste en que un joven pescador es preso del amor por una sirena, de manera que para poder unirse a ella ha de separarse de su alma, que se dedica entonces a viajar por el mundo y pasa por las más variadas peripecias. Cada año se reúnen el pescador y su alma en la orilla del mar para que ella le cuente los detalles de sus viajes y trate de disuadirlo de abandonar a la sirena para volver a ser uno solo. En una de sus anécdotas, entre la enumeración de lugares inconcebibles, recapitula el alma: “Cuando los habitantes de las aldeas nos veían acercar, envenenaban sus pozos y escapaban a la cumbre de los cerros. Luchamos con los magdenses, que nacen viejos y se rejuvenecen año tras año hasta que mueren niños…”.

Esta minúscula alusión fue tal vez la inspiradora, junto con la cita de Mark Twain -“es una lástima que el mejor tramo de nuestra vida esté al principio y el peor al final”- de El curioso caso de Benjamin Button de Fitzgerald, considerada por él mismo como “la historia más divertida jamás contada”. Lo cierto es que ahí lo que corre al revés es la naturaleza particular de Benjamin, arrojando consecuencias irónicas y profundas: cada etapa de la vida se explora con pros y contras pero desde un curso biológico opuesto.

Por último, traigo a estos renglones al gran Brecht, con su Círculo de Tiza Caucasiano. En esa pieza teatral, un borracho pendenciero llamado Azdak, se convierte en juez a causa de los azares de la Revolución, actuando siempre de manera contraria a la lógica del derecho. Lo paradójico es que eso permite alcanzar una justicia que parece estar de cabeza y sólo es restituida cuando las leyes se aplican de forma irónica.

Así pues, éste es el revés más parecido de nuestro México: las aguas de las fuentes no corren hacia arriba ni nacen los hombres encanecidos, pero Salinas, Cassez y Quintero están en libertad mientras Patishtán purga su condena a 60 años, resultado de un juicio sin pruebas contundentes y al margen del debido proceso. Alguien que no puede citar tres libros es presidente y la represión empieza por el inocente. Podríamos tardar semanas recitando nuestras contradicciones. Me conformo con agregar una más, de índole sentenciosa, acudiendo a las palabras del mismo Hesíodo para referirse a la edad de hierro o de las lamentaciones, que es la edad en que vivimos: “los hombres no cesarán de estar abrumados por los trabajos y las miserias durante el día […] y los dioses les prodigarán amargas inquietudes. Entretanto, los bienes se confundirán con los males”. ■

Twitter: @CesarAlanRuiz

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