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martes, 30 noviembre, 2021

Alto al Covid-19

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Por: Marco Vinicio Flores Guerrero •

El pasado domingo 28 de febrero se cumplió un año del primer caso positivo de coronavirus en México. Lo sufrió un hombre, de 35 años, quien viajó a Bérgamo, Italia, de donde regresó a la Ciudad de México, con síntomas leves. A pocas horas se registró otro caso en Culiacán, Sinaloa, y más tarde, también en la Ciudad de México, se dio el tercer caso. Mañana, 18 de marzo, se cumplirá un año del primer fallecimiento por Covid-19 en el país.

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Para detener la propagación se instauraron medidas preventivas y de control, que en principio incluyeron ampliar el periodo vacacional en las escuelas y el comienzo del confinamiento. Fueron tres las fases epidemiológicas establecidas por las autoridades sanitarias federales, que se aplicaron según el grado de transmisión en cada entidad federativa.

A nivel nacional, el 24 de marzo se decretó la Fase 2, con suspensión de ciertas actividades económicas, restricción de reuniones masivas y la recomendación general de resguardo domiciliario. El 30 de marzo se declaró la “emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor”, provocada por la multiplicación de contagios y muertes. El 21 de abril empezó la Fase 3, que amplió restricciones a las actividades productivas y comerciales, y se prolongó hasta finales de mayo.

Poco antes de ese 21 de abril ya se habían desatado las compras compulsivas que en los supermercados vaciaron los estantes de alimentos enlatados y productos de limpieza doméstica y personal. Las calles se vaciaron y algunas ciudades se vieron casi desiertas. La pandemia comenzó a mellar el ánimo colectivo.

A un año, muchas cosas han cambiado en la conducta humana, pero tal vez no tantas como se esperaba y era de desearse. En cambio, algunas malas conductas se acentuaron, como la violencia intrafamiliar, particularmente contra las mujeres. La violencia entre las parejas alcanzó sus peores expresiones.

En lo estadístico, los registros son de lo más desagradable: en México, hasta ayer martes, han ocurrido 2 millones 167 mil casos confirmados y están contabilizadas 194 mil 944 muertes. Están activos 37 mil 56 casos y se ha recuperado un millón 711 mil 931 personas.

La buen a noticia es que las vacunas anticovid ya llegaron a varios estados y hasta el lunes pasado se habían aplicado 4 millones 404 mil 608 dosis. Las personas que ya cumplieron su esquema de vacunación son 592 mil 460 trabajadores de la salud y se espera que en los próximos días y semanas se sumen varios centenares de miles de personas que hayan recibido su segunda dosis.

La tendencia nacional se observa en franco descenso. Hasta el 28 de marzo, 21 estados (entre ellos Zacatecas) están en semáforo amarillo, de riesgo moderado. Sonora, Chiapas y Campeche son las únicas entidades en semáforo verde, de bajo riesgo y ocho están en color naranja: Ciudad de México, estado de México, Yucatán, Morelos, Puebla, Tabasco, Oaxaca y Querétaro. Ninguno, por fortuna, está en semáforo Rojo

En nuestro estado, el total de contagiados, desde el principio de la pandemia, es de 28 mil 32, de los cuales han fallecido 2 mil 770. Los municipios más afectados son Zacatecas, Guadalupe, Fresnillo, Sombrerete y Jerez. Es muy destacable que en las pasadas cuatro semanas el número de nuevos casos y fallecimientos se mantiene en descenso. Ojalá esta tendencia persista y acelere su descenso. Todo dependerá de los cuidados individuales, familiares y colectivos que apliquemos para mantenernos a salvo del temible coronavirus.

Muchas lecciones deja este año, tal vez a muy elevado precio, porque son pocas las personas zacatecanas que no han tenido un familiar, amigo o conocido que no fuera víctima, fatal o pasajera, del SARS-CoV-2.

Sin embargo, deberíamos de aprender algo que, siendo tan sencillo y básico, no alcanza a ser comprendido por la mayoría: mantenernos libres del coronavirus no depende exclusivamente de cada persona, sino de todos. Si cuidamos nuestra salud cuidamos la de los demás. Así es de sencillo, pero parece incomprensible para quienes no usan cubrebocas, no guardan la sana distancia ni practican el constante lavado de manos y otros cuidados menores pero significantes.

Quienes estamos conscientes de la necesidad de protegernos debemos abrigar la esperanza de que marzo marque el declive de contagios y los fallecimientos sean mínimos. Están cerca las vacaciones de Semana Santa y lo deseable es que a ellas lleguemos todos sanos y salvos. Lo lograremos si nos decidimos a ponerle alto al Covid-19. Parece difícil, pero cuanto más pronto lo frenemos, mejor para todos. ■

*Director general del Issstezac.

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