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jueves, 2 febrero, 2023
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Relaciones diplomáticas de México con Estados Unidos

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Por: SOCORRO MARTÍNEZ ORTIZ •

     El 12 de diciembre, de 1822, Estados Unidos finalmente reconoció a México como Estado, al lograr su Independencia que ocurrió en 1821. Fue el gobierno de James Monroe, quien recibió a Manuel Zozaya como Ministro de la nueva nación en aquel país, lo cual cobra importancia si se toman en cuenta los intentos fallidos de México para lograr tal reconocimiento, en gran parte por el hecho de que algunos presidentes se mantenían neutrales ante las “hostilidades” de entre las fuerzas españolas y los libertarios mexicanos que luchaban por la independencia.

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     México y Estados Unidos celebran 200 años de Relaciones Diplomáticas. Ambos países tienen, y se han enfrentado con problemas comunes, particularmente de tipo fronterizos y de inseguridad. Igualmente, estas relaciones han sido objeto de polémicos episodios a lo largo de la historia, que van desde la lucha por el reconocimiento, la toma de territorios, hasta llegar a problemas migratorios y laborales. 

     Las rencillas políticas y la expansión de Estados Unidos en territorio mexicano generaron el rompimiento de relaciones diplomáticas, en varias oportunidades, después de 1822, y hasta una guerra que se generó entre ambos países hacia mediados del siglo XIX. 

      Durante años, la historia de la migración ha sido también un motivo de muchos conflictos entre los dos países vecinos. Uno de los más importantes se presentó en 1830, cuando el entonces Presidente de México, Antonio López de Santa Anna, prohibió la migración desde Estados Unidos a Texas, que para ese entonces pertenecía al territorio mexicano. Tal prohibición tenía por objeto detener la afluencia de colonos de habla inglesa, lo cual trajo como como consecuencia, que en el año de 1836, Texas se declarara independiente de México, y de manera oportuna, tal suceso fue aprovechado y reconocido por Estados Unidos en 1837, estableciendo un precedente para lo que, a futuro, sería la guerra entre ambos países.

     Posteriormente, ya en el año de 1845, cuando el Presidente de Estados Unidos, John Tyler, firmó una resolución presidencial anexando Texas a territorio estadounidense, nuestro país cortó Relaciones Diplomáticas y un año más tarde, en 1846, estalló la guerra México- Estados Unidos, cuando tropas mexicanas atacaron lo que percibieron como una amenaza por parte de fuerzas “invasoras”, y ocuparon territorios que reclamaban ambos países. Esta guerra duró dos años, concluyendo en 1948, cuando se firmó el Tratado Guadalupe Hidalgo.

     La firma de ese Tratado estuvo a cargo de Nicolás Trist, Comisionado de Paz de Estados Unidos, Bernardo Couto, Miguel Aristain y Luis Cuevas, quienes no tuvieron opción de negociar, pues se encontraban tomadas la capital, la frontera norte y los puertos mexicanos, razón por la cual, para muchos congresistas americanos, ni siquiera había razón para firmar la paz. 

     El Tratado trajo un final oficial a la guerra México-Americana (1846-1848) y fue firmado el 2 de febrero de 1848, en Guadalupe, Hidalgo, una ciudad al norte de la capital, a donde el gobierno mexicano escapó tras el avance de las fuerzas americanas. Según sus términos, México cedió el 55 por ciento de su territorio, incluyendo los Estados actuales de: California, Nevada, Utah, Nuevo México, las mayores partes de Arizona y Colorado y, parte de las actuales Oklahoma, Kansas y Wyoming a los Estados Unidos. En tales circunstancias, nuestro país renunció todas sus reclamaciones a Texas y reconoció el Río Bravo, también denominado del Norte o Río Grande, como la frontera sur de Estados Unidos. 

     Dicho Tratado, al que también se denominó: De Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, fue ratificado el 30 de mayo de 1848. Como compensación, Estados Unidos entregó a México 15 millones de dólares por daños al territorio durante la guerra. Además, establecía entre otras cosas, la protección a los derechos civiles y de propiedad de los mexicanos que permanecieron en el nuevo territorio estadounidense.

     Una vez que terminó la guerra con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos se reanudaron a partir de 1848. El Presidente de Estados Unidos, James K. Polk, aceptó las credenciales del enviado especial y Ministro Plenipontenciario de México a Estados Unidos, Luis de la Rosa. Sin embargo, posteriormente, también en otras oportunidades, las Relaciones Diplomáticas fueron suspendidas, en los años que se mencionan: 1858, 1859, 1899, 1914 y 1917, el restablecimiento de esta última, ha permanecido hasta la fecha. 

     Para inicios del siglo XX, luego de las disputas territoriales, y con el desarrollo de la industria ferroviaria en Estados Unidos, ese país buscó mano de obra, debido a la escasez de trabajadores chinos, en razón de que se encontraba vigente la llamada Ley de Exclusión China de 1882, cuyas disposiciones permitían detener la migración desde aquel país a Estados Unidos.

     Actualmente, la relación bilateral con Estados Unidos es la de mayor profundidad para México. Se trata de una relación madura, multifacética, compleja e integral. En ella destaca el intercambio comercial entre los dos países, que ha sido vital en la economía, con lazos que datan de años y México es un importante socio comercial. 

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