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Notas históricas sobre la UAZ. Nueva edición 79/3

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Por: Juan Manuel Rivera Juárez •

Tras su autonomía en 1968, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) se gestó bajo diversas influencias que fragmentaron su estructura institucional. De acuerdo con el Congreso General Universitario de 1987-1988, este desordenado crecimiento provocó que la docencia y la investigación operaran de forma aislada, que el conocimiento se transmitiera de manera atomizada por asignaturas y que la enseñanza se desvinculara de la realidad social inmediata, bajo una práctica docente autoritaria. En síntesis, el modelo académico tradicional de la UAZ resultaba insuficiente ante las exigencias de la época, lo que evidenció la urgencia de transformarlo para consolidar una Universidad verdaderamente crítica, democrática y popular.

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Los principios orientadores de la actividad académica se estructuraron en los siguientes ejes fundamentales:
Integrar al currículo prácticas profesionales significativas, orientadas a resolver problemas concretos de la realidad socio-comunitaria.
Unir la teoría con la práctica mediante la conexión directa del estudiante con el ejercicio profesional, transformando el aula en un espacio de reflexión y debate colectivo.
Articular de forma sistémica la docencia, la investigación y el servicio social en el proceso educativo.
Abordar la realidad social a través de la investigación científica multidisciplinaria. En este modelo, la investigación es el medio obligatorio para acceder al conocimiento, guiando la labor docente hacia actividades formativas y creativas.
Desarrollar una capacidad propia para producir, transmitir y difundir saberes enfocados en explicar y resolver las problemáticas sociales esenciales.
Adoptar con flexibilidad objetos de estudio adaptables al entorno, bajo un criterio de calidad entendido como el esfuerzo permanente y sistemático por superar los logros cotidianos, en alineación con los principios institucionales.
Se debía mantener un tránsito continuo entre la tradición y la innovación del conocimiento, la ciencia y el arte, con el fin de recrear y profundizar sistemáticamente en la producción científica necesaria.
En su sentido más amplio, las tareas sustantivas se sujetarían a una doble orientación: el desarrollo fijado por la propia Universidad y las necesidades sociales por resolver.
En la medida en que el trabajo académico implicara el análisis y debate de diversos paradigmas, se reconocería la pluralidad teórica e ideológica como un pilar del quehacer científico. Asimismo, los mecanismos de decisión sobre el rumbo de la actividad académica, ponderarían la participación de los distintos actores universitarios, alineándose siempre con los objetivos institucionales.
La flexibilidad académica se entendió como la aceptación de diversos modelos institucionales para realizar el trabajo, rechazando cualquier postura dogmática o autoritaria. Además, era prioritario que la Universidad ampliara su oferta de servicios profesionales mediante grupos de trabajo multidisciplinarios de docentes y alumnos. Esto funcionaría como un vínculo con los sectores populares y como un motor de superación académica.
La Institución debía conocer a fondo la realidad nacional y regional para generar las condiciones objetivas de su transformación. Esto requería garantizar la comunicación oportuna de los resultados académicos a la comunidad y a la sociedad, así como incorporar el servicio social al plan de estudios como una vía práctica para la formación integral del estudiante.
Finalmente, la Institución procurará brindar las facilidades y condiciones necesarias para el cumplimiento de sus tareas, así como la formación permanente, sistemática e integral de los recursos humanos, orientada a la renovación y superación de la práctica académica. Asimismo, promoverá la investigación de la práctica profesional como objeto de estudio y factor de transformación.

Los criterios para integrar y estructurar el trabajo académico se basaban en tres ejes: el enfoque multidisciplinario, el trabajo colectivo y la delimitación de problemáticas de la realidad social. Bajo este esquema, la planeación, organización y evaluación de las actividades correspondían directamente a sus ejecutores mediante órganos colegiados, encargados de definir los objetivos institucionales. Asimismo, ante una estructura universitaria considerada obsoleta, fue imperativo analizar críticamente otros modelos alineados con los principios orientadores fijados en la primera fase del Congreso; esto con el fin de consolidar, en la segunda fase, una estructura que integrara con éxito el trabajo académico en todos sus niveles y funciones.

El perfil del egresado se estructuraba a partir de competencias y rasgos distintivos orientados al dominio profundo de los contenidos teórico-metodológicos y de las problemáticas de la profesión. Se buscaba que el egresado incorporara innovaciones tecnológicas de vanguardia en su práctica y poseyera un sólido conocimiento del contexto social de la institución. Asimismo, debía comprender el potencial de su disciplina como motor de cambio social y tener la capacidad de atender una amplia gama de demandas de la comunidad, estuvieran o no integradas al mercado laboral. Finalmente, el perfil promovía el compromiso con la verdad, la justicia y la libertad frente a cualquier forma de opresión, así como la capacidad de vincularse críticamente a las transformaciones del saber y del mercado, derivadas del modelo económico, respondiendo de manera creativa a las necesidades de los sectores sociales.

Resoluciones particulares:
Se acordó conformar comisiones de carácter plural encargadas de recopilar información y coordinar una consulta amplia. El objetivo era integrar propuestas de estructura académica (vinculadas a la gestión de gobierno y administrativa) para ser evaluadas en la siguiente fase del Congreso.

Con el fin de retroalimentar permanentemente la práctica docente, se propuso implementar un programa de seguimiento de egresados, así como evaluar el impacto de las distintas profesiones en la resolución de problemas de los sectores populares.

Se determinó la creación de una instancia encargada de vigilar, reglamentar y dictaminar sobre los riesgos profesionales, protegiendo la integridad de investigadores, trabajadores, sujetos de estudio y el medio ambiente.

Se resolvió constituir un comité para supervisar y regular las investigaciones o actividades que involucraran a seres humanos y animales.
Continuará.

¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!
Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.

Sé parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes:

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*Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT
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