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jueves, 29 febrero, 2024
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■ Historia y poder

Monterrey, ese divino tufo de la historia

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Nací en la ciudad de Monterrey. Mi padre había sido guardia presidencial y miembro del servicio secreto de Gustavo Diaz Ordaz, egresado del H. Colegio Militar, también tuvo correrías como marine de los EEUU y con incursiones en la guerra de Corea y Viet Nam, como paracaidista.

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Siempre andaba armado.

Trabajó como gerente del famoso Hotel Ancira, un elegante hotel estilo porfirista donde múltiples personalidades se hospedaron en tan majestuoso lugar a lo largo de decenios y el cumplía con su misión de verlo esmerado. De 7 hermanos, 3 nacimos en esa ciudad entrañable, dos más en ciudad Juárez, uno en la ciudad de México y mi hermana en San Luis Potosí, de donde mi madre era- es, pues aunque la tierra funda, en ella está y estará por siempre- originaria.

Siempre de un lado para el otro. Viví en los ochentas algunas temporadas en Monterrey, desde entonces su estilo extravagante inundó el entendimiento, pues desde chico supe que la intendencia mas grande del reino de la nueva España era San Luis Minas del Potosí, donde abarcaba hasta Luisiana y por supuesto, toda la zona regia y por más de 200 años.

Así que Monterrey tiene en su haber incontables episodios donde la historia nacional puso en sus líneas doradas muchos episodios de harta valía y sacrificio de un pueblo lleno de jóvenes con el ansia por contribuir, llámense las invasiones norteamericanas fusilando a diestra y siniestra, la armazón de ejércitos representativos apoyando a la república trashumante de un Juárez que se la jugó a nivel mundial al desafiar a las potencias económicas del mundo con el cese de pago de los intereses de un deuda impagable lo que llamó la atención del mismísimo Carlos Marx en artículos elogiosos en periódicos de Nueva York y cartas del escritor francés Víctor Hugo pidiendo por la vida de Maximiliano de Habsburgo, el emperador invasor en tierras indígenas mexicanas.

 Mientras al paso de los siglos, la clase obrera regiomontana daba la pauta, con uno de los auges del acero más impresionantes del continente y llenado de vías para el ferrocarril prácticamente en toda la nación,

Son muchos los hechos y sucesos valerosos de los regiomontanos, sus mujeres cimbraron al mundo en la medicina, las letras, el deporte, la cocina, las leyes y la física, hoy ese estado se erige como uno de los más prometedores en toda circunstancia, su clase empresarial tiene intereses e inversiones en prácticamente todo el mundo y lo más idóneo: mi novia desde hace 11 años, Lupita Marchant, es subsecretaria de planeación urbana en el gobierno del güerito super fosfo y su esposa sonriente. 

A veces la acompaño a eventos públicos y el escenario siempre está con enlaces directos a China, Corea, Singapur, donde los inversionistas avientan cifras y leyendas. Ella tiene la buena fama de ser una arquitecta y jefa excepcional y prudente, acorde a lo que requiere ese estado que está en el centro de la tormenta, más por los últimos sucesos naranjas y blanquiazules y rojos.

Y Guindas.

-finalmente mi padre huyó de la justicia norteamericana y de las mismas mafias de ciudad Juárez que lo habían contratado, murió a los 48 años recién cumplidos en 1983, era jefe de oficina de una empresa de andamios de seguridad propiedad de su hermano mayor Rafael y su cuñada Flor Parra, hija de un ex ministro del Gobierno de Miguel Alemán. 

Siempre lo quise y lo recuerdo con gratitud y respeto, pues a un father jamás se le juzga.

Ni en sueños.

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