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■ Recomiendan quemas prescritas por calor intenso a partir de febrero

Alertan sobre alto riesgo de incendios en pastizales

■ Explican que el riesgo crece cuando se acumula el pasto seco que el ganado no comió

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Los pronósticos apuntan a un calor intenso a partir de febrero de 2027, con mayor evapotranspiración en los ranchos de Zacatecas, por lo que los ganaderos deberían prepararse desde ahora con líneas negras y quemas prescritas, una práctica que conviene repetir cada cinco años en los pastizales, expuso Ricardo Alonso Sánchez Gutiérrez, investigador del Campo Experimental Zacatecas del INIFAP, durante la conferencia magistral “El fuego en los pastizales, aliado o enemigo”.

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El investigador explicó que el riesgo crece cuando se acumula el pasto seco que el ganado no comió, pues se convierte en combustible, y citó el testimonio de José Luis Enciso, combatiente de incendios en Zacatecas, quien le ha dicho que muchos de los siniestros en los ranchos son provocados de manera intencional.

En 2025, un incendio provocado probablemente por un cigarro lanzado desde la carretera alcanzó el campo experimental del INIFAP con temperaturas superiores a 30 grados, humedad relativa menor a 5 por ciento y vientos de más de 25 kilómetros por hora. El fuego acabó con el 22.15 por ciento de los macollos evaluados en las parcelas y secó mezquites, cuyo lugar ocupó el pasto buffel, especie africana que, a juicio del investigador, no debería estar en estos terrenos.

Para una quema segura, recomendó elegir fechas cercanas a las lluvias, con temperatura de alrededor de 17 grados y humedad de 30 a 50 por ciento, datos que pueden consultarse en las estaciones meteorológicas del INIFAP, actualizadas cada 15 minutos, y trazar con meses de anticipación líneas minerales y negras, franjas de suelo limpio o ya quemado que frenan el avance del fuego. Él mismo las aplicó este año en los terrenos del instituto y el fuego ya no logró cruzar.

Sánchez Gutiérrez dijo que el fuego controlado no es enemigo del campo, pues los pastos del norte de México evolucionaron con incendios frecuentes y de baja intensidad y guardan bajo el suelo los puntos de donde rebrotan, por lo que tras una quema planeada surgen con más nutrientes.

Propuso además incorporar drones a los modelos desarrollados para estimar la materia seca y proteína, con la intención de calcular la capacidad de carga y probarlos en los ranchos.

En pruebas con pasto Rhodes, muy usado en las praderas del cañón de Tlaltenango, el pasto quemado conservó durante 24 días más el nivel de 6 por ciento de proteína cruda utilizado como referencia por el investigador, mientras que en el pasto banderita, especie nativa con potencial forrajero en casi todo el estado, las quemas de mayo y junio dieron semillas más grandes, que el investigador relacionó con un posible mayor vigor, y las de marzo y abril redujeron su producción.

La conferencia se impartió el 5 de noviembre dentro del Simposio Internacional sobre Manejo de Pastizales y Sustentabilidad, organizado por la Unidad Académica de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

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