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jueves, 26 mayo, 2022
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Desayuno en Tiffany’s, mon ku. Almacenados de Zagha Kababie

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Por: CARLOS BELMONTE GREY •

La Gualdra / Cine

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Por decorado sólo hay una silla, una mesa con un cajón, un lápiz, dos libros registrales y un checador; todo metido en un gigante almacén, cerrado, sin luz natural. El resto del espacio lo van construyendo los únicos dos personajes físicos del almacén, el jefe y el aprendiz. Éstos son los elementos de la pieza de teatro escrita por el catalán David Desola en el 2002 y adaptada, bajo el mismo nombre, por el mexicano Jack Zagha Kababie en el 2015, Almacenados.

Los actores José Carlos Ruiz y Hoze Meléndez dan vida a dos personajes sumidos en la parsimonia de la espera y la conformidad de un trabajo estable. Aunque éste signifique dejar oxidar los huesos y la mente, olvidarse del mundo real, santificar al patrón y, lo peor de todo, temer a la jubilación. La cosa es que en ese almacén no pasa nada, no almacena nada y por tanto no organiza nada; bueno sí, la vida de unos empleados casi desconocidos por la empresa.

fotograma-de-alamacenadosAdiós mundo cruel (2010) fue el primer largometraje de Zagha. Se trató de una súper producción con más de 50 locaciones, 90 personajes y animales, fue -en palabras del director- “muy complicada”. Después de ella sólo tenía ganas de hacer algo más simple, más chiquito “en donde realmente te centres en dos personajes y un lugar, que la cámara esté ahí, sobre ellos todo el tiempo. Y una amiga me mandó (2014) una obra de teatro que es Almacenados, y conecté inmediatamente con el texto, era una historia muy sencilla, la más sencillas que yo conozco pero a la vez muy profunda, me hizo mucho sentido el tiempo y la pérdida del tiempo, que es lo más valioso que tenemos. Y luego luego me puse en contacto con él [Desola], trabajamos juntos. Se respetó mucho la historia, porque ya la consideraba redonda. Aunque sí fue necesaria adaptarla al cine, en la búsqueda de la realidad que suele quitar el cine a las piezas de teatro”.

Entre los agregados, además de las concesiones necesarias para el cine, fue la apertura con una secuencia de exterior en el metro y en la colonia Iztapalapa para permitir la ubicación regional. Para él era importante esta identidad con México porque considera que estas situaciones en el país son de lo más común.

El reto fue también trabajar con los actores, por dos razones: primero porque son ellos los que dan sentido al espacio y el peso de la realidad; segundo, porque está filmada con largas secuencias que requerían de varios ensayos para definir los aspectos puntuales del movimiento físico y emocional. Así los actores estuvieron trabajando durante un mes entre ellos y luego una semana dentro del almacén, pero sin técnicos ni cámaras. Este trabajo previo permitió que se filmara en tres semanas.

La cinta costó en total siete millones de pesos (debidos en gran parte al pago del personal y las comidas diarias) y ganó el premio al Mejor Largometraje del Festival de Morelia 2015. Actualmente está en tour festivalero europeo y seguramente dará vuelta en México.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/gualdra_269

 

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