La decisión del Banco de México de recortar la tasa de referencia a 6.25 por ciento fue “poco prudente”, pues el panorama inflacionario se ha deteriorado, señaló el área de Estudios Económicos de Banamex.
“En nuestra opinión, no se cumplían las condiciones para una postura monetaria más acomodaticia, con una sorpresiva alza de la inflación subyacente en la primera quincena de octubre” y expectativas de que rebase la meta hacia el cierre de año, mencionaron Paulina Anciola e Iván Arias, analistas de la institución financiera. “No se cumplen las condiciones que el propio BdeM señaló para poder recortar”, destacaron.
Esas condiciones son la continuación del proceso desinflacionario, el comportamiento del tipo de cambio y las expectativas de inflación.
Los analistas señalaron un fuerte repunte en el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) en septiembre, la depreciación del tipo de cambio y un crecimiento económico más sólido al previamente estimado.
El INPP es un indicador aplicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía que mide las variaciones promedio de los precios de los bienes y servicios que se producen en el país.
“Consideramos que habría sido más conveniente terminar el ciclo con una tasa en terreno más cercano a restrictivo que a neutral, ante el actual entorno macroeconómico”, afirmaron.
A lo anterior se suma que el tipo de cambio se depreció significativamente luego del desacoplamiento explícito del Banco de México respecto a la Reserva Federal desde septiembre, en un contexto de diferencial de tasas en mínimos históricos y de un giro hacia mayor restricción en economías avanzadas.
Los analistas destacaron que los beneficios potenciales de recortar la tasa –basados en una evaluación optimista de la postura monetaria y en el supuesto de que una depreciación del peso apoyaría el crecimiento– son bajos en comparación con los riesgos de volatilidad exacerbada y el posible costo de credibilidad para el instituto central.
“Persiste una divergencia significativa entre las proyecciones de inflación de mediano plazo del BdeM y las de analistas, particularmente respecto a la convergencia de la inflación con la meta”, señalaron los autores del reporte.
Las estimaciones de consenso sobre la inflación a plazos mayores se ubican en 3.8 por ciento, alejadas del 3 por ciento proyectado por el banco central.
“Así, persiste la baja credibilidad de las proyecciones de inflación de mediano plazo presentadas por Banco de México, sobre la cual hemos alertado desde hace varios años”, manifestaron.
La Junta de Gobierno de la institución justificó la reducción de la tasa de interés a 6.25 por ciento con el argumento de que prevalecerán condiciones de holgura –sobrestimadas, desde la perspectiva de Banamex– que contribuirán a un traspaso limitado de la depreciación cambiaria a los precios.
“Consideramos que, dado que el recorte sorprendió al consenso y al mercado, quisieron equilibrarlo con una guía futura que señalara que el ajuste fue aislado y ahora la tasa se mantendría sin cambios hacia delante. Así, proyectamos la tasa de política monetaria al cierre de 2026 y 2027 en 6.25 por ciento”, concluyeron.



