¿Adiós a las energías renovables?

¿Adiós a las energías renovables?

Recientemente a la pila de decisiones polémicas tomadas por el gobierno federal, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF), argumentando como motivo la pandemia, el “Acuerdo por el que se emite la política de confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad en el sistema eléctrico nacional”, en el cual se estipula que se suspenden indefinidamente los proyectos de generación de energías renovables, con lo cual se posiciona a CFE como el mayor productor de electricidad en México. La medida ha generado una gran desconfianza y ha levantado diversos cuestionamientos sobre el futuro de las energías renovables, pues existe la sospecha de que el gobierno pretende sobre todo conservar la rectoría en el sector eléctrico. Asimismo, según el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se ordenará dicho sector luego de que en el periodo neoliberal se otorgaran contratos y se dieran facilidades a las empresas que producen energías limpias; asimismo, sin mencionar alguna empresa en particular, el mandatario refirió que en algunos casos se trató de negocios sucios que hicieron a un lado la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y que coadyuvaron al acaparamiento de la mitad de este mercado. De acuerdo con Forbes, el pasado 12 de mayo, el proyecto de Acuerdo fue rechazado por la Comisión de Mejora Regulatoria (Conamer) para su publicación en el DOF debido a la falta de un análisis de impacto regulatorio, no obstante esto fue irrelevante. Por lo anterior, los impactos esperados del Acuerdo son fuertes en materia de inversión, al sumar los 169 proyectos solares y eólicos ubicados en 25 entidades del país un total de 25 mil millones de dólares; además, en materia de empleo estos proyectos representan casi 78 mil empleos directos vinculados a su manufactura, construcción, operación y mantenimiento.

Suponiendo que CFE fuera realmente una empresa productiva, capaz de genera suficiente energía limpia y barata en todo el territorio nacional, además de ofrecer buen servicio y precios justos, este movimiento de la Secretaría de Energía (SENER) no tendría ningún inconveniente; sin embargo, la realidad es otra y la eliminación de la competencia en el sector eléctrico no mejorará el servicio ni los precios, sino todo lo contrario. De acuerdo con La Jornada (Maya), la CFE sigue siendo el principal generador de electricidad aunque a diferencia de la mayoría del resto de los participantes en el mercado eléctrico mayorista que producen energías renovables, la paraestatal lo hace utilizando combustibles fósiles como combustóleo, diésel, carbón o gas natural, de alto costo y muy contaminantes. Según El Sol de México, existe una falta de mantenimiento en la infraestructura productiva de la CFE, pues de las 96 centrales energéticas con que cuenta, solo 62 producen electricidad de forma eficiente; asimismo, siete de cada 10 plantas utilizan métodos convencionales de generación con base en combustibles fósiles; en este sentido, el costo de producir un Megawatt-hora (MWh) oscila entre los 80 y 200 dólares, mientras que las empresas que producen energías renovables estuvieron por debajo de los 30 dólares por MWh, En este sentido, debido a los costos de producción de la CFE y la eliminación de la competencia, el precio de la electricidad podría aumentar entre un 20 y un 25 por ciento, por lo menos en el sector industrial y comercial.

Es bien conocida la preferencia del presidente por los combustibles fósiles, lo que genera una duda razonable con respecto a la refinería de Dos Bocas y los insumos principales de la CFE para producir electricidad. No obstante, concebir un desarrollo con base en hidrocarburos va en contra de lo que se necesita hoy en día, por ejemplo, el Programa para el Medio Ambiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), refirió que la región de América Latina y el Caribe es de las más urbanizadas del planeta, y México no es la excepción. Por esta razón ante la pandemia ocasionada por el coronavirus, la ONU enfatiza la necesidad de acelerar la transición al desarrollo sostenible, siendo un punto crítico la descarbonización de la energía y el transporte, para contar con aire más limpio, aumentar los empleos verdes y más negocios inclusivos.

En este tenor, de prolongarse la duración del Acuerdo que limita la producción de energías renovables, México estará desmarcándose de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y desconociendo la importancia de combatir el cambio climático y la protección del medio ambiente los cuales son fundamentales para no comprometer las necesidades de las generaciones futuras.

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