“La educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible”

“La educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible”
El próximo regreso a las aulas y la crisis económica que se avecina, son algunas de las nuevas dificultades que deberán enfrentar los maestros ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Afirman docentes que las ventajas y retos de la profesión son distintos según el grado escolar

■ Coinciden maestros en la desigualdad social, económica y política de este sector en el país

 

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “la educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible”, por lo que hoy, en el marco del Día del Maestro, La Jornada Zacatecas se dio a la tarea de acercarse a quienes realizan esta noble labor.

Según las maestras y profesores consultados, existen tanto ventajas y cosas que se disfrutan al educar, sin embargo, también hay retos y dificultades que se afrontan, más en momentos de de crisis, como la contingencia actual, y la situación que se avecina con el retorno a clases presenciales.

Cabe destacar que tanto los beneficios, como los retos, son distintos según el grado escolar. Al tratarse de educación preescolar, educadoras como Mayra Escobedo y Perla Núñez destacan las dificultades con los padres.

Escobedo comentó “los padres ponen expectativas tan altas en los niños, que en ocasiones les exigen demasiado, y no les permiten que el aprender sea divertido”. Aclaró que “no en todos los casos, claro, pero debo insistir mucho para que los dejen aprender a su ritmo, sin dejar de apoyarlos”. Núñez, por su parte, señaló como reto el contexto, los recursos, la falta de interés, en este caso de los padres de familia.

Aunado a esto, el confinamiento ha agregado dificultad a su trabajo, pues “en las (clases) presenciales uno tiene la interacción con sus alumnos, tiene la certeza de que se resuelvan sus dudas e inquietudes en el momento; además de que se puede guiar mejor el aprendizaje”. Asimismo, el tiempo, disposición y capacidades de los padres y las mismas maestras, “para mí, tuve que enseñarme en tiempo récord a usar la tecnología con niños pequeños”.

Sin embargo, esto es compensado y superado por mucho con todo lo que reciben, ambas coinciden en que, además de observar los resultados y aprendizajes, y que estos sean aplicados, también reciben el cariño de los niños en las clases; que sean motivados y felices, “son pequeñas cosas que, para mí, son lo mejor de lo que hago”.

Por su parte, en el nivel de primaria y secundaria, los profesores Ricardo Perez y Abraham Gurrola señalaron que lo más difícil es mantener la atención de los estudiantes y emocionarlos por aprender.

El primero declaró que “yo doy la clase muy personalizada”, y conforme se van desenvolviendo los alumnos, es que se van preparando las clases, y este desarrollo no se puede medir a distancia. Pero el respeto, cariño y los detalles, además de ser un ejemplo a seguir para los niños “hace que todo valga la pena”.

A pesar de esto, tienen preocupaciones para volver a las clases presenciales, como que el aprendizaje durante el aislamiento no haya sido significativo o “no acordarme de los nombres”, agregó Gurrola entre risas.

Daniel Cervantes Guerrero, profesor de la preparatoria del Tecnológico de Monterrey, comentó que una gran cantidad de alumnos suele ser una dificultad, pues “era difícil darle seguimiento a todos en una hora de clase […] mantener atentos a treinta estudiantes es muy difícil, preparar clases que no los aburran, preparar actividades para todo un curso de un semestre es mucho trabajo”.

Aunque “por suerte mis materias se prestan a que el cambio no sea tan brusco, por ejemplo, doy una clase de robótica: trabajar por Internet te limita porque no es lo mismo ver el vídeo de un robot funcionando o simularlo en la computadora, que tener los materiales y armarlo ti”.

Mas “lo mejor (es) escucharlos y convivir con ellos (los alumnos) […], en serio te contagian su energía, son optimistas, alegres, y eso es contagioso”. Con respecto al regreso a clases, señaló que un salón de clases es un espacio cerrado, donde basta con que una persona sea portadora para contagiar al resto de las personas en ese espacio y, si no se toman las medidas de prevención adecuadas habrá muchos contagios.

Por su parte, Ana Valeria Badillo, docente del mismo nivel educativo, pero en la Preparatoria 4, de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), desde su perspectiva “hay muchas dificultades, tanto fuera como dentro del aula, […] pues la teoría no empata con la práctica, hay alumnos que no pueden tener los elementos básicos para una clase presencial y con ellos hay que poner especial atención; muchos otros vienen de entornos difíciles “, sin olvidar que “la escuela pública es muy distinta a la privada, en la pública hay desigualdad social, económica y política”.

Esto también se refleja en plena contingencia, pues, indicó, “no todas las familias tienen el mismo ingreso económico; muchos profesores dan por hecho que los alumnos tienen acceso a Internet y computadora, cuando no es cierto, puesto que una gruesa parte no cuenta ni con los insumos básicos”.

Las preocupaciones de Badillo sobre el regreso a clases coinciden con las de Cervantes, agregando que los alumnos pueden terminar prestando más atención a cuidar su salud y evitar contagios, que en las materias.

Aunque resaltó que “para mí la mejor parte de ser maestra es ver que puedes ayudar, o ‘iluminar’ a un estudiante, que su rumbo aún está confuso, desde lo más sencillo, que es ayudarles en escribir de manera correcta una palabra o recomendarles un cuento que podría interesarles, hasta escucharlos en sus problemas y en sus sentires que yo también pasé y que puedo llegar a entender, sororidad y paciencia es lo que más me gusta mostrarles”.

A nivel profesional, Marcela Gándara, docente de la Unidad Académica de Letras, e Isabel Llamas Félix, profesora de la Unidad Académica de Contaduría y Administración, ambas de la BUAZ, coincidieron en que impartir clases es positivo, pues se da “la posibilidad de transformar la realidad y construir una sociedad más crítica y sensible”, así como poder ayudar en cuestiones no escolares a los alumnos.

Sin embargo, no dejan de lado que hay dificultades desde las condiciones materiales de desigualdad hasta ideológicas, como la mercantilización de la educación y la necesidad de construir una educación más humana, sin mencionar la vida externa a la escuela, que termina teniendo un impacto en el desempeño escolar.

En una situación como la actual, se agrega que los estudiantes están en condiciones de estrés constante; además, es importante mencionar que no todos tienen las herramientas necesarias para trabajar en línea, computadora o Internet, por ejemplo aquellos que viven en las comunidades más alejadas.

Gándara señaló que “la educación en línea implica que los estudiantes posean habilidades específicas, que sean un tanto autodidactas, pero aún son muy jóvenes y algunos no han desarrollado esta parte de su formación”.

En las preocupaciones sobre clases presenciales y su reanudación, agregaron que la economía sufrirá un golpe duro, y eso pondrá en riesgo el regreso de varios estudiantes, así como la importación y exportación de contagios.

La ONU afirma que, además de mejorar la calidad de vida de las personas, el acceso a la educación inclusiva y equitativa puede ayudar abastecer a la población local con las herramientas necesarias para desarrollar soluciones innovadoras a los problemas más grandes del mundo, como las actuales, de ahí su importancia y la de quien la imparte. Por esto y por más La Jornada Zacatecas les desea un feliz Día del Maestro a todos aquellos profesores, profesoras, maestros y maestras.

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