El encierro en los hogares: bomba social de tiempo

El encierro en los hogares: bomba social de tiempo

El encerramiento puede generar emociones perturbadoras y conductas violentas. Depende de cuatro factores básicos: (1) el espacio puede determinar la diferencia: una casa grande con espacios para estar solo y realizar actividades propias, no es lo mismo que un espacio reducido donde la privacidad está eliminada y los contactos visuales o auditivos son inevitables. Las viviendas de interés social son espacios estresantes en sí mismos. (2) El perfil educativo de los habitantes de la vivienda: una persona con niveles educativos altos puede fácilmente montarse en el tiempo a través de actividades de lectura, búsqueda de información, reflexión, elaboración de proyectos personales o estudios pendientes. Pero personas con niveles educativos básicos y para quienes su actividad diaria es manual u operativa, las actividades contemplativas resultarán aburridas, y por tanto, el tiempo se consumirá de forma vacía. A esto último se llama ‘hastío’. Y el tiempo hastiado se convierte en angustia, y luego en estrés. Las vocaciones prácticas tienen poca tolerancia a la contemplación. (3) Los antecedentes conflictivos de la vida familiar: si hay problemas recientes entre los miembros de la familia el encierro puede resultar belicoso. Cada acción de invasión del espacio o de la programación televisiva será buen motivo para pelear. (4) La condición económica del hogar: si el encierro se hace con comida suficiente en el refrigerador y sin preocupaciones externas mayores, puede ser motivo de placer, pero si hay pocos medios y múltiples pendientes, el encierro se convertirá en una bomba de ansiedad.

La ansiedad, el hastío, la proximidad intolerante y los antecedentes de conflicto provocan un ambiente de violencia asfixiante o tóxica después de 2 semanas. Lo cual significa que no hay condiciones para que la gente se mantenga más de 14 días en cuarentena. No sólo los efectos económicos de la cuarentena o la violencia doméstica durante la misma son riesgosos, sino la imposibilidad de continuar con las medidas preventivas más allá de 14 días en gran parte de la población por motivo de falta de condiciones.

Así las cosas, todo el escenario es embarazoso. Pero está bien que los gobiernos se preocupen de los efectos psicológicos y sociales de la medida de encierro. Nos dijo la Semujer que el 79 por ciento de la violencia en el hogar ocurre en periodos vacacionales porque es el momento de periodos prolongados de presencia permanente, y con este tipo de medidas se incrementa otro 48 por ciento. Así pues, estamos ante la posibilidad de aumentar en un 127 por ciento la violencia dentro del hogar. ¡Uffff!: Prevenimos un problema y provocamos otro. Se ocupa que Godezac genere todo un programa de prevención y contención de la violencia en el hogar para la contingencia sanitaria. Y se dejaron ver algunas medidas dirigidas sobre todo a capas medias, pero parecen insuficientes. Debe pensarse en los sectores más populares. Los hogares pueden ser bombas de tiempo: ¿hay algún programa para desactivarlas?

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