Jiapaz y la crisis hídrica del estado

Jiapaz y la crisis hídrica del estado

Sin duda el problema de fondo en el tema de las cuotas de Jiapaz es la crisis hídrica que padecemos. Se han hecho perforaciones que terminan siendo muy profundas porque los acuíferos han bajado su capacidad, y con ello se obtiene menos agua de la prevista, de menor calidad (con más sales), y mayores costos porque la electricidad que se requiere para hacer funcionar los pozos aumenta considerablemente. En suma: estamos en un escenario de menos agua disponible y mayores costos para extraerla.

En este contexto es que se proyectó la idea de traer agua superficial desde Jiménez del Teul a través de la construcción de una presa llamada ‘milpillas’. Sin embargo, por la falta de oficio político de la Secretaría General de Gobierno, las evidentes muestras de corrupción de Víctor Armas (ex secretario de Medio Ambiente); más la suma de agentes profesionales de la extorsión que se disfrazan de luchadores sociales; no se han lograron los acuerdos suficientes con los actores agrarios correspondientes y, como consecuencia, pese a tener presupuesto asignado, el proyecto está detenido desde mediados del año pasado.

En el debate intenso que provocó la puesta en la mesa del proyecto milpillas, también se cayó en la cuenta de que los desperdicios de agua de la agricultura son otro punto de puntual importancia. Sobre todo, en los acuíferos que son de mayores capacidades y calidad de agua, como lo es Calera, Aguanaval y Chupaderos. Con este diagnóstico, el objetivo de política púbica era muy claro: evitar el desperdicio en la agricultura y, con esa agua repuesta, generar formas de re-abasto para uso doméstico. Objetivo sustentable que no es sencillo, pero es posible.

Si se lograra prohibir el llamado riego rodado, y para hacerlo efectivo, el Estado garantizara la tecnificación de los riegos junto a la capacitación para manejarlos, daríamos un salto en el uso del agua que se destina a los surcos. Para lo cual se necesita un programa no-opcional de tecnificación de riego. Al mismo tiempo las estrategias para el cuidado de los acuíferos y sus zonas de recarga, apoyados con pocitos para retención de líquido y, aun las formas de inyección a los acuíferos. Pero no es todo, se debe evaluar el tipo de cultivos que son los convenientes para el estado de Zacatecas, porque actualmente se destina una cantidad ingente de agua a los forrajes que, la inmensa mayoría de estos, se exporta a estados vecinos, lo cual es una manera de exportación de agua. Todas las metodologías de manejo de cuenca y de cuidado de acuífero están descuidadas ante un caos legal-administrativo en la construcción sin planeación de los asentamientos humanos. En suma, hacer realmente una política hídrica en el estado de Zacatecas, porque actualmente vivimos en una inercia que nos llevará al desfiladero.

El problema reciente de Jiapaz es en realidad un síntoma de un problema más profundo, y es el que se debe atender. Y alguien pensará que es un tema de Gobierno Federal, pero no se ha explorado todo lo que se puede hacer en el ámbito local a través de una ley estatal de agua y un programa de sustentabilidad hídrica para el estado. Hay mucho por investigar y hacer para enfrentar la crisis hídrica de Zacatecas. Un hojeada a la estrategia hídrica Israelí no vendría mal.

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