Llegó la hora: Boca y River por la gloria en Libertadores

Llegó la hora: Boca y River por la gloria en Libertadores
Banderín de la final de Copa Libertadores entre River y Boca. Foto tomada de la cuenta de Twitter @CARPoficial

Buenos Aires. ¡Llegó la hora! River Plate y Boca Juniors, centenarios archienemigos argentinos, pondrán su historia y orgullo en juego este sábado en la vuelta de la inédita final de la Copa Libertadores de América, un duelo que tiene en vilo al mundo del futbol.

Millonarios y xeneizes se citarán en el estadio Monumental, templo de los de la banda roja cruzada, a partir de las 17H00 locales (20H00 GMT) para dirimir el pleito que dejó el 2-2 del primer lance en la mítica Bombonera hace dos semanas.

“Esta es una final increíble, fantástica, espectacular. Esto es como una final del mundo”, subrayó el viernes en Buenos Aires el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien asistirá al encuentro.

Ni el más atrevido optimista imaginó que la edición 59 de la Libertadores, tendría como epílogo uno de los grandes clásicos del planeta fútbol, considerado el más pasional por el fervor de sus hinchadas.

“Aficionado (de River) desde la panza como él”, se señala Daiana, de 26 años, una prominente barriga de siete meses adornada con la camiseta blanca y la banda roja cruzada.

“¡Imagínate! ¡Se llamará Enzo Ariel Martínez!”, dijo a la AFP la joven hincha, evocando los nombres de dos históricos ídolos “millonarios”, Enzo Francescoli y Ariel “el Burrito” Ortega, campeones con River de la Libertadores de 1996.

Boca ha hecho de esta Copa una obsesión, pues persigue el séptimo título para igualar al también argentino Independiente como los máximos ganadores de la Libertadores, mientras que River, que ganó la última hace tres años, busca su cuarta corona.

Para River los recuerdos de una vuelta olímpica por Copa se remontan a 2015 cuando en el Monumental, y dirigido por su actual entrenador Marcelo “el Muñeco” Gallardo, venció a Tigres de México (0-0 en Monterrey, 3-0 en Buenos Aires).

Con Miguel Ángel Russo como técnico en 2007, Boca había conquistado América por última vez, y desde entonces lo más cerca que estuvo del ansiado séptimo trofeo fue en 2012 cuando perdió la final con el Corinthians.

Más atrás en el tiempo, el xeneize había vivido una etapa dorada de la mano de Carlos Bianchi, ganando las Libertadores de 2000, 2001 y 2003. Y uno de esos pilares en esa campaña fue Guillermo Barros Schelotto, el actual DT del club.

La final del honor 

River y Boca son los clubes más populares del país y representan juntos a un 70% de los hinchas, en un país con 44 millones de habitantes donde el fútbol es una obsesión sin distingo de sexo o edades.

Nada más importa en Argentina en estos momentos que el River-Boca.

Ni siquiera la cumbre del G-20, que sesionará en Buenos Aires los próximos viernes y sábado con los líderes de las principales potencias, ha logrado opacar el que será el duelo más recordado entre antiguos vecinos de La Boca.

“Hay que inventar palabras nuevas para este partido. Ya no es un superclásico, es un megasuperclásico”, añadió Infantino, entusiasmado por el duelo.

Para los jugadores de ambos clubes es el partido de los sueños, el que tiene mayor repercusión mediática en el país, y del que habla el mundo del fútbol.

El fervor de las hinchadas es el condimento de esta centenaria rivalidad, aunque no se podrá expresar este sábado en el Monumental porque en Argentina está vedada la presencia de simpatizantes visitantes desde 2013, debido a recurrentes hechos de violencia.

“¡Hoy es el cielo o el infierno!”, dijo a la AFP Diego Ledesma, de 37 años, un operario textil que lleva a su hijo de 3 años sobre los hombros, y a sus costados una hija de 9 y otro hijo de 14. Todos con los colores millonarios de pies a cabeza a la espera de la apertura de las puertas del Monumental.

“Hice mil locuras por esta camiseta. Con frío o con lluvia gane o pierda vengo a alentar. Esto que vivo hoy no tiene precio”, remarcó.

En la exclusiva zona de Puerto Madero, en el centro de la ciudad, miles de hinchas xeneizes realizaron un segundo banderazo frente al hotel de concentración de Boca, cantando y alentando a su equipo.

¿Cómo se resuelve?

Sin valor doble para el gol visitante, el 2-2 en la ida dejó abierto el panorama para la vuelta en Núñez, y la localía de River podría ser una ventaja para los de Gallardo. Pero en el fútbol nada está escrito, y nada es tan cierto hasta cuando suena el pitazo final.

La Conmebol recordó que en caso de persistir un empate al término de los 90 minutos se jugará un tiempo extra de 30 minutos (dos tiempos de 15), y si la paridad continúa, se recurrirá a lanzamientos desde el punto penal.

Asimismo, el reglamento les permitirá a los técnicos realizar un cuarto cambio si el partido llega a la prórroga.

Además de contar con el VAR (video asistente arbitral) durante el desarrollo del juego, el sistema también se utilizará por primera vez en la definición por penales, si ésta llegara a sucederse.

El árbitro uruguayo Andrés Cunha podrá consultar el video para verificar y anular algún cobro en caso de que así lo considere.

Sólo falta que ruede la pelota en el Monumental… por el título, pero mucho más por la gloria eterna o la humillación para siempre.

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