Siguen los riesgos de los periodistas ante el trabajos de las empresas extractivistas

Siguen los riesgos de los periodistas ante el trabajos de las empresas extractivistas

“Estamos realmente viviendo un momento de ignorancia. Los periodistas desconocen la realidad de cómo está la radiografía” de los agravios en su contra en el país, y porqué se están dando. Esa radiografía incluye asesinos especializados en darles muerte, que tienen detrás la colusión entre empresas extractivistas, autoridades y crimen organizado.

Se añade la doble moral de gobiernos de países desarrollados que por un lado tienen grandes intereses económicos en México a través de proyectos mineros, hidroeléctricos, petroleros, eoloeléctricos y grandes presas. Y por otro, asilan a través de “mecanismos de protección” vinculados a sus embajadas a los periodistas perseguidos por investigarlos, expuso Claudia Martínez Sánchez, directora del Colectivo Nacional Alerta Temprana para Periodistas y Defensores de Derechos Humanos.

El mapa de los riesgos para los periodistas mexicanos, suma el exterminio de aquellos que resultan incómodos, a la par de neutralizar, callar o censurar a otros de su círculo cercano, responsabilizándolos de su muerte, como ocurrió en Veracruz con el caso de la corresponsal de la revista Proceso, Regina Martínez.

También integra el que organizaciones defensoras de derechos humanos que se han encargado en constituirse en cotos de poder, hagan diferenciaciones para la protección o no, de periodistas, entre aquellos “de élite” que les redituarán algún beneficio mediático, o económico por parte de los gobiernos de los estados, y los que no trabajan para medios nacionales de renombre pero que son los más expuestos por realizar su labor en los estados de la república en situaciones precarias y zonas marginales, y a quienes incluso se les regatea el que tuvieran esa profesión, a veces, porque no fueron formados en una universidad o porque complementan sus ingresos con otras actividades, por ejemplo, ocupándose como taxistas.

Claudia Martínez Sánchez agregó que el agravio que debiera significar la ejecución de un periodista en México también se ha convertido en el equivalente a un premio, a “premiar la muerte”.

“Lo peor es que nosotros como periodistas nos inscribimos a estos concursos ‘Javier Valdez’ o ‘Miroslava Breach’ (…) Lo que hacemos es una ofensa y es una falta de respeto al gremio de todo el país”, dijo.

La periodista y defensora de derechos humanos ofreció ayer a invitación del Colectivo de Licenciados de Periodismo y Ciencias de la Comunicación “Francisco Zarco Mateos” A.C., en la Jornada de Profesionalización para Estudiantes, Periodistas y Comunicadores, una charla donde abordó estos temas a modo de preámbulo de su taller sobre el Código Mexicano de Comunicación Segura para Periodistas.

En México a cielo abierto. De cómo el boom minero resquebrajó al país (Grijalbo, 2018) del J. Jesús Lemus, su autor; también conocido por su libro Los Malditos, Martínez Sánchez colaboró documentando los nueve casos de ataques a colegas que hacían cobertura o investigación sobre proyectos extractivistas fundamentalmente mineros, que expresan un mismo modus operandi.

Esto exhibe la existencia dijo, de un asesino profesional, pero también la colusión de las autoridades, ya que la PGR a través de su Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), mantiene las investigaciones estancadas.

“Estas ejecuciones pareciera que son de un profesional, de un asesino que está dedicado a identificar a ciertos periodistas incómodos en el país (…) Nosotros tenemos identificados nueve casos de periodistas que han sido ejecutados y –de los- que la PGR no ha hecho investigaciones. Esas ejecuciones derivan de la investigación de ‘proyectos de muerte’. Es decir, los proyectos de minería y los proyectos hidroeléctricos…”.

Entre estos casos se encuentra el de la corresponsal de La Jornada, Miroslava Breach, y el ocurrido hace poco más de un año en la carretera México-Tuxpan (a la altura de Huachinango en el estado de Puebla), del director del El Gráfico, Aurelio Campos. “Y el de un compañero en Veracruz que fue ejecutado de la misma manera a bordo de su vehículo”.

“Las balas entran por la yugular y también a la cabeza. Eso por supuesto está hecho por un profesional, no puede ser que sea casualidad que se repita la misma forma, la misma operación en la ejecución de periodistas”.

Sacar a la prensa del camino
Los nueve casos ocurrieron en estados donde hay proyectos extractivos mineros, reiteró. Pero también se han documentado elementos comunes, por ejemplo, al incidente que reporteros de La Jornada Zacatecas sufrieron en 2013 al regreso de una cobertura realizada en Salaverna, Mazapil, donde se asienta la minera Frisco-Tayahua de Carlos Slim.

“Aquí nosotros pusimos mucha atención” en el caso de cuando La Jornada Zacatecas fue a hacer una investigación a Salaverna, y a su regreso en la tarde-noche, mientras transitaban por una carretera en línea recta, un vehículo chocó fuertemente por un costado con el auto membretado con la razón social del medio de comunicación, en la zona de la defensa trasera haciéndolo girar y sacándolo así del camino.

“Este tipo de operaciones también las hemos visto en Veracruz, sobre todo en Caballo blanco los periodistas han vivido este tipo de experiencias, pareciera que los guardias blancas de las empresas mineras se están encargando de operar de esta forma, no es casualidad. Son varios los casos documentados de guardias blancas, de gente que está siendo contratada por parte de estas empresas mineras para aniquilar a los periodistas”.

Desestabilización estratégica
mediante la inseguridad
En México a cielo abierto. De cómo el boom minero resquebrajó al país se exhibe a la desestabilización mediante la inseguridad que asola el país como una estrategia para distraer a la ciudadanía de manera que se preocupe por la protección de su familia y sus cosas, y no por la defensa del territorio.

La delincuencia se estaciona en algunas zonas de México para facilitar través del desplazamiento forzado de las personas para que “los proyectos de muerte” se lleven a cabo.

Es el caso del “Triángulo dorado”, y concretamente en la localidad de Guadalupe y Calvo, ya es imposible entrar, “las familias están siendo desplazadas, los indígenas sobre todo”, dijo.

Fue en esta zona donde el pasado 12 de septiembre fue asesinado Margarito Díaz, líder wixárica, a quien mediáticamente se ha referido como “defensor de los bosques”.

“Es mentira”. De esta manera se maquilla a personas que se están oponiendo a la privatización del agua, la contaminación de los mantos acuíferos y del robo de la tierra que están haciendo las mineras, sobre todo canadienses, holandesas y alemanas.

Cuídate de los buenos…que los
malos yo te los señalaré.
Países desarrollados como Alemania y Canadá justo son los que están ofreciendo asilo a periodistas perseguidos en México por hacer su labor. Estas naciones “tienen intereses económicos brutales en nuestro país y son de doble moral. Se están llevando a los periodistas amenazados a albergarlos (…) ¿Qué es lo que pretenden realmente de nosotros como periodistas? Por un lado nos matan y por el otro nos protegen”.

“O sea, estamos realmente viviendo un momento de ignorancia. Los periodistas desconocen la realidad de cómo está la radiografía de agravios a periodistas en el país y porqué se está dando esto”.

Defensoras de periodistas de élite.
Aunque se definan como defensoras de derechos humanos, y concretamente de periodistas, hay organizaciones que discriminan a la hora de ofrecer su protección; “se han encargado de hacer un coto de poder y además, de ganancias económicas”, dijo Claudia Martínez Sánchez.

“Si el periodista agraviado les reditúa económicamente algún beneficio o alguna forma de poder obtener una ganancia por parte de los gobiernos de los estados, pues ellos cobijan el caso”.

¿Por qué Miroslava Breach y Javier Valdez sí son periodistas, y Aurelio Campos, director de El Gráfico de Puebla no lo es, cuando tenía su periódico, su imprenta, hacia su jale y procuraba tener informada a la ciudadanía?, lanzó la pregunta.

“No podemos ser elitistas cuando se trata del agravio de la ejecución de un periodista. Y menos, que el asesinato de un periodista sea sinónimo de ganarse un premio. No puede ser, esto es incongruente”. Y ha sucedido con la complacencia de los medios de comunicación, los gobiernos y las embajadas de países extranjeros.

“Miroslava y Javier se convirtieron en un premio después de muertos. Lo peor es que nosotros como periodistas nos estamos inscribiendo a estos concursos (…) Lo que hacemos es una ofensa y es una falta de respeto al gremio de todo el país”.

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