Tribunal electoral cierra la puerta a candidatura presidencial de Lula

Tribunal electoral cierra la puerta a candidatura presidencial de Lula
Simpatizantes de Luis Inacio Lula da Silva se manifiestan afuera de la prisión de Curitiba en rechazo a la negativa de permitirle contender en octubre por la presidencia de Brasil. Foto Afp

Río de Janeiro. La verdad es que no hubo sorpresa, pero no por esperada la decisión del Tribunal Superior Electoral –y la forma en que fue emitida– sobre la candidatura presidencial de Lula da Silva dejó de causar impacto en Brasil: al ex mandatario, favorito absoluto en todos los sondeos electorales, le fue impugnada su postulación. Más aún: le está prohibido participar por radio y televisión como apoyo en la propaganda oficial de los partidos políticos. Ahora le queda recurrir a las dos últimas instancias máximas: el Superior Tribunal de Justicia y el Supremo Tribunal Federal.

Otra opción será cumplir rigurosamente lo determinado la noche del viernes: retirar su candidatura y legitimar en su lugar el nombre del ex ministro de su gobierno y ex alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, que tendría como postulante a la vicepresidencia a Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil, tradicional aliado del PT.

El cuarto –y determinante– voto de los siete integrantes del Tribunal Superior Electoral ha sido emitido por Admar Gonzaga, nombrado por Michel Temer y quien cuenta en su currículum con la denuncia de agresión efectuada por su entonces esposa. Tal denuncia ha sido respaldada por la Procuraduría General de la República.

El voto de Gonzaga se dio a las 11:15 de la noche, horario de Brasilia, en una sesión que a esas alturas ya duraba más de ocho horas. Más impresionante en todo caso fue la celeridad con que el caso de Lula da Silva fue juzgado.

El jueves, faltando poco para la media noche en Brasilia y estando por llegar a su fin el plazo legal, la defensa del ex presidente presentó, ante el Tribunal Superior Electoral, sus argumentos contra los pedidos de impugnación del registro de la candidatura de Lula da Silva.

A las nueve y media de la noche la presidenta del TSE, Rosa Weber, quien además integra la Corte Suprema, divulgó la pauta de la reunión extraordinaria convocada para la tarde del viernes.

Normalmente el TSE reúne su pleno en sesiones que ocurren los martes y jueves. Es algo absolutamente excepcional que haya sido convocada una reunión en viernes, día dedicado por los magistrados al ocio. En la pauta divulgada, el caso de Lula no aparecía.

La mañana del viernes se transmitieron por radio y televisión abierta los primeros espots del PT con la imagen de Lula. La destituida presidenta Dilma Rousseff, candidata al Senado por el estado de Minas Gerais, exhibió una grabación en la que Lula la elogiaba.

Para sorpresa general, poco después del mediodía fue divulgada la nueva pauta de la sesión extraordinaria del Tribunal Superior Electoral. Además del examen del registro de otros dos candidatos, aparecía la de los pedidos de impugnación de la candidatura de Lula.

Con eso se supo que el relator del caso, Luis Roberto Barroso, había logrado leer, en poco más de 12 horas, las 180 páginas presentadas por la defensa del ex presidente. Entre la medianoche y la una de la tarde se examinaron todos los argumentos. No es la primera vez que acusaciones contra Lula son decididas en tiempo olímpico.

De nada sirvieron las campañas encabezadas por juristas y personalidades de todo el mundo exigiendo justicia para el ex presidente. Tampoco el comunicado de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU fue acatado, pese a que Brasil es signatario del acuerdo que determina que las recomendaciones del órgano sean acatadas.

Allegados al ex mandatario admitieron, tan pronto fue emitido el cuarto y fulminante voto contrario a Lula, que el resultado era esperado.

El último voto ha sido de la presidenta del TSE, quien, en sus decisiones en la instancia máxima de justicia, el Supremo Tribunal Federal, se destaca por asegurar que vota contra sus convicciones con tal de no contrariar al colegiado.

Analistas reiteran que el resultado de la noche del viernes refuerza la sensación de que la justicia es veloz cuando se trata de perjudicar al ex presidente, y extremamente lenta cuando existe la perspectiva de beneficiarlo. Y que cuando se trata de Lula, esa justicia deja de curvarse frente al imperio de la ley y de la Constitución para arrodillarse frente al reino de la política.

Quedó confirmado que el golpe institucional de 2016 que destituyó a Rousseff tenía como verdadero y más concreto objetivo impedir que Lula volviera a la presidencia.

Queda por ver cuánto de sus intenciones de voto –los sondeos más recientes indican que supera la suma de todos sus adversarios– ganará el nuevo candidato. La tendencia del PT será reiterar que el ex presidente fue condenado en dos instancias, que actuaron como un coro musical, sin que apareciera una prueba en su contra.

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