La situación laboral de los universitarios se encuentra en un deterioro gradual: Terán

La situación laboral de los universitarios se encuentra en un deterioro gradual: Terán

Afirma historiadora que ser docente ya no representa un privilegio salarialmente hablando

Gobiernos del país descuidaron a las universidades públicas, autónomas y estatales: Spauaz

 

Ser docente universitario ya no representa un privilegio salarialmente hablando, pues con el paso de los años el contrato colectivo se ha ido modificando y la situación laboral va en constante deterioro, los servicios de salud ya no son los mismos, algunas prestaciones son ya inexistentes, y la burocracia cada vez exige más y paga menos.

Mariana Terán Fuentes, docente investigadora de la Unidad Académica de Historia, ingresó como profesora a la Universidad Autónoma de Zacatecas en 1993, el día de ayer le reconocieron 25 años de servicio pero para la académica la situación laboral de los universitarios se encuentra en un deterioro gradual, “irreversible.”

Para la historiadora es mentira que todos los universitarios pertenezcan al mismo contrato colectivo, sino más bien, para ella, hay tres clases sociales bien diferenciadas: la “clase diamante”, que es la que hizo el contrato colectivo, la que se sirvió con la cuchara grande, la que tiene jubilación dinámica, la que pudo recibir un bono muy importante por 25 años de servicio, la que recibía un sobre sueldo del 25 por ciento y continuaba trabajando después del derecho a su jubilación.

Luego, en palabras de la investigadora, se encuentra la clase del “décimo transitorio”, a la que dice pertenece ella, y que por lo menos tienen esperanza de jubilación pero con la pensión del ISSSTE, pues la dinámica ya no existe y mucho menos el bono de los 25 años, de ser así, ella hubiera recibido algo más que un diploma.

El gran problema, para Mariana Terán, es para los profesores que fueron contratados de 2007 a la fecha, que poseen cuentas individuales y no gozarán de la jubilación y sus prestaciones se verán reducidas notablemente. Muchos de esos universitarios, informó Fuentes, cuentan ya con el grado de doctor pero tienen las peores condiciones laborales y algunos no están ni enterados de lo que les espera.

Para la académica este deterioro en la condición laboral obedece a un contexto nacional, a una política que pide credenciales, puntos, competitividad, pero que a la vez viene descobijando en términos laborales a las comunidades universitarias y si a eso se le agrega la corrupción que prevalece al interior de las universidades puede comprenderse el porqué de la crisis. Por eso “estamos como estamos”, sentenció.

El escritor y docente investigador Gonzalo Lizardo comenzó su labor como maestro en 1988, en ese entonces, dijo, era más fácil entrar y existía una cierta flexibilidad al perfil de ingreso y a cambio se gozaba de varias prestaciones que eran, de alguna manera, privilegiadas.

“Cuando entré a la universidad teníamos servicio médico particular, podíamos ir con cualquier doctor y la UAZ te reembolsaba lo que gastaras. Esa y muchas prestaciones se han ido perdiendo durante todo ese tiempo, aunque también esas prestaciones generaban cierto tipo de corrupción”, reconoce Lizardo, situación que provocó que hubiera ajustes cada año en el contrato colectivo.

Para el investigador, desde hace tiempo que el profesor universitario no puede considerarse privilegiado, y esto debido a un deterioro en su situación laboral, “la primera gran pérdida fue cuando nos quitaron el seguro médico particular, la segunda cuando nos redujeron el aguinaldo y la tercera cuando cambiaron el contrato de las jubilaciones”, recordó el académico, y es que, según sus palabras, la situación laboral en este último sentido vino deteriorándose cuando universitarios comenzaron a vender sus jubilaciones.

Para Lizardo lo peor de la situación es que se utilice al déficit para poner cada vez más alto las exigencias de ingreso a la Universidad. En este momento, explicó, la Universidad es cerrada, nadie puede entrar y si lo hace es en condiciones precarias porque ni siquiera tiene base, cada semestre se evalúa y a cambio de un salario que no es privilegiado, que está regateado cada vez más.

Para Pedro Martínez Arteaga, secretario general del Spauaz, el deterioro laboral de los universitarios vino cuando los gobiernos del país comenzaron a crear las universidades metropolitanas y los tecnológicos y descuidaron a las universidades públicas, autónomas y estatales.

“Por supuesto que el salario de los profesores está muy devaluado, aseveró el líder sindical, y te ponen a hacer tareas de investigación, de docencia, de vinculación y de extensión. Es muy mal pagado, hay una gran irresponsabilidad del Gobierno Federal y falta de compromiso hacia las universidades públicas del país”.

Para Martínez Arteaga, festejar hoy el Día del Maestro es invitarles a los universitarios a una profunda reflexión, “que asuman su rol pero no sentados con un salario de miseria y en su casa. Porque hacemos paros, hacemos huelgas, hacemos marchas y nadie va”, dijo enfático. Con ese compromiso, dijo, con esa forma de luchar, a su ver, están matando al sindicalismo.

Finalmente, el líder del personal académico advirtió que “si no nos ponemos la camiseta de sindicato, las plazas vendrán en deterioro” pues los estímulos y los bonos no son salarios, sino prestación y esas, sentenció, desaparecen.

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