Cimbra a la comunidad estudiantil el asesinato de tres jóvenes en Jalisco

Cimbra a la comunidad estudiantil el asesinato de tres jóvenes en Jalisco
Algunos de los casos han conmocionado a Zacatecas. Estudiantes y la población en general, se han manifestado para exigir justicia ■ FOTOS: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ De agosto de 2016 a la fecha han sido asesinados 11 alumnos de la UAZ: Santoyo Alonso

■ Más de la mitad de las víctimas de homicidio en México, de 2007 a 2016, tenían entre 15 a 34 años: Inegi

 

La reciente desaparición y asesinato de los tres jóvenes estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales de la Ciudad de Guadalajara, Salomón Aceves Gastelum, Marco Francisco García Avalos y Jesús Daniel Díaz García, volvió a cimbrar a la comunidad estudiantil.

El episodio telúrico de la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa que volcó a México a las calles y tuvo eco en el mundo, no fue suficiente para detener la crueldad que se traga ya a todos sin distinción, con una voracidad alimentada por la impunidad, la incompetencia, la negligencia y el contubernio de las autoridades y los criminales.

En el debate “Sin Memoria No hay Justicia”, organizado el pasado 18 de marzo por la Red Nacional de Estudiantes de Ciencias Antropológicas, el director de la Unidad Académica de Antropología de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Leonardo Santoyo Alonso, mencionó que sólo de agosto de 2016 a la fecha han sido asesinados 11 alumnos de la Máxima Casa de Estudios en el estado.

Algunos de los casos han conmocionado a Zacatecas, como el de Cinthia Nayeli Vásquez, estudiante del tercer semestre en la Preparatoria 1, quien con 16 años de edad se constituyó en víctima de feminicidio; su cuerpo ultrajado fue encontrado el 14 de octubre de 2017, un día después de denunciada su desaparición.

También ampliamente socializado fue el homicidio por arma de fuego en Calera que tuvo como presunto móvil el robo del vehículo en que viajaban dos estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Luis Daniel Félix de la Torre y Luis Neri Tovar, ocurrido el viernes 8 de septiembre de 2017.

Los tres homicidios dolosos generaron manifestaciones en reclamo de justicia, y de mayores medidas de seguridad para los jóvenes de Zacatecas.

Quizás el caso que inauguró el alcance de la violencia a la comunidad estudiantil zacatecana sea el de Edith Miramar García Torres. La exhaustiva campaña de búsqueda mediante las redes sociales y otros medios de comunicación para localizarla luego que fuera privada de su libertad por particulares el 4 de agosto de 2014 en Tacoaleche, donde había fungido como reina de la feria regional del lugar el mismo año, fue infructuoso.

La estudiante recién egresada del Programa 2 de la prepa de la UAZ y que aspiraba a obtener algún día la licenciatura en Geología, no apareció nunca. La familia, que denunció la falta de respaldo de las autoridades locales para encontrarla, finalmente emigró del estado.

El último vestigio mediático del asunto lo ofrece una nota de la agencia de noticias Apro del 14 de abril de 2017 que da seguimiento a la exposición en París del colectivo “Huellas de la memoria”, compuesta por zapatos de familiares de víctimas gastados en la búsqueda de sus seres queridos en México.

En una de las suelas de los errantes se encuentra la leyenda: “Me llamo Marina, busco a mi hija Edith Miramar, desaparecida en Guadalupe, estado de Zacatecas, el 3 de agosto de 2014”.

También entre las víctimas, ahora de secuestro, dentro de la comunidad estudiantil del estado, se cuenta el caso de la adolescente Angélica, estudiante del plantel de educación secundaria del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM), quien fue capturada en la colonia Arboledas de la capital el 28 de noviembre de 2017 y liberada previo pago de un rescate, el pasado 23 de enero este año.

A los atentados contra los estudiantes, a quienes se considera el bono demográfico y por tanto “el futuro del país”, se suma asimismo el secuestro de Javier Eduardo Díaz González, ocurrido en Fresnillo el 27 de septiembre de 2016. El joven cursaba la licenciatura en Economía en la UAZ.

También ese mes y año, murió en Río Grande a los 14 años víctima del fuego cruzado entre agentes de la Policía Estatal y sus captores, Claribel “N”. Era estudiante de Proceso de Gestión Administrativa en el Cecytez de aquella demarcación.

El portal de noticias Animal Político recuperó la estadística del Inegi que exhibe que más de la mitad de las víctimas de asesinato en México, de entre los años 2007 a 2016, tenían entre 15 a 34 años. Y agrega que según el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas que suma 34 mil de estas últimas, 35 por ciento son menores de 29 años.

El caso de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, cobró recientemente un nuevo giro, que no obstante no ha implicado la respuesta al anhelado reclamo de verdad y justicia.

A 43 meses de ocurrida su desaparición forzada el pasado 26 de abril se realizó otra más de las numerosas marchas que ha convocado el asunto, donde se reiteró por parte de los padres de los jóvenes que “no ven voluntad política para avanzar en las investigaciones”.

La denuncia es que el nuevo indicio, una serie de audios de conversaciones telefónicas recuperadas por autoridades estadounidenses, quieren utilizarse por el gobierno mexicano para “favorecer su mentira histórica” y con ello buscar dar carpetazo al expediente, dijo el vocero del movimiento, Felipe de la Cruz Sandoval.

Los padres de los estudiantes exigen que la línea de investigación que vincula a Iguala con Chicago por el tráfico de estupefacientes, sea profundizada, pues han dicho que el cartel Guerreros Unidos trasciende sus poderes internacionalmente; por lo que su lectura implica la existencia de vínculos entre autoridades municipales, estatales y federales con los delincuentes.

Más muestras de movilizaciones que día con día realiza la población con motivo de recientes asesinatos de jóvenes

Los asesinatos y desapariciones de jóvenes conllevan otra revictimización, la discriminación. Algunos casos han merecido citarse por nombre y apellido, mover a movilizaciones masivas y aun ofrecer por su esclarecimiento millones de pesos de recompensa, otros son llorados por los deudos fuera de los focos de atención de la opinión pública. Pero sobre todos los muertos jóvenes del país pesa siempre la criminalización de las víctimas por las autoridades.

Ante esto, los familiares se adelantan siempre a aclarar, como en el caso de los seis jóvenes que desaparecieron entre el 4 y el 6 de abril pasados en Oaxaca o Veracruz, no lo han definido las investigaciones, que “eran estudiantes que les gustaba el deporte”.

Así trata de allanarse el prejuicio de una sociedad que los condena a la pena de muerte azuzada por el miedo y la sospecha de los vínculos con el crimen organizado, una argucia mediática que ha justificado “los ajusticiamientos” y que le ha funcionado bien a las autoridades de los tres niveles de gobierno del país para no tomarse la molestia de procurar justicia.

Erick Lira Flores, Eduardo Montiel Morales y Eduardo Sánchez Báez, originarios de Tlaxcala, fueron detenidos por policías municipales de San Miguel Soyaltepec, Oaxaca, y presuntamente liberados luego de que un cargo que se les imputaba no fue acreditado.

Tras su liberación se habrían dirigido a Tierra Blanca, Veracruz; a donde Jonathan Montiel Morales, Ubaldo Salcedo Morales y José Armando Martínez Pedro, sus familiares, ocurrieron a localizarlos. El pasado 24 de abril los vehículos en que viajaban ambos grupos fueron localizados calcinados.

Este caso donde aparece otra vez el ingrediente cruzado de la intervención de las autoridades y una posterior desaparición de víctimas, no ha generado las movilizaciones que sí convocó el caso de los estudiantes de cine en Guadalajara; recientemente la atención se había puesto en el lugar por la obtención el Óscar de Guillermo del Toro, de ahí originario, y su aparición en una conferencia magistral dirigida a futuros cineastas que tuvo señal abierta.

Él y otros cineastas, que en este momento transitan además por una coyuntura de reconocimiento mundial, se volcaron al reclamo de la aparición con vida de los jóvenes y luego a la condena del crimen.

Los avances del caso exponen una realidad cada vez más palpable, jóvenes victimizados por jóvenes. Un confeso de haber participado en la disolución de los estudiantes en ácido, tiene apenas 20 años y forma parte de una escisión del Cartel Jalisco Nueva Generación, el Cartel Nueva Plaza.

Los grupos de crimen organizado ya habían crecido más de 900 por ciento a través de la estrategia de la Guerra contra el narco de Felipe Calderón de “descabezar” cárteles, en el tránsito de su mismo mandato.

En 2007 cuando se lanzó a los miliares a las calles del país, operaban 20, pero al 2011 ya sumaban 200 los grupos, cita datos de investigaciones del Centro de Investigaciones de Docencia Económicas (CIDE), el portal Animal Político.

Sin apagarse el caso de los jóvenes que aspiraban a ser cineastas, apenas el 25 de abril, cinco estudiantes de la Preparatoria Federalizada No.1 de Ciudad Victoria, Tamaulipas, tres hombres y dos mujeres, sufrieron un atentado con armas de fuego dentro del plantel.

En el norte del país hay ataques que suman decenas de estudiantes muertos, uno, la “Masacre de Salvárcar”, implicó el 31 de enero de 2010, la muerte de 15 personas de entre 15 a 20 años, 12 de ellos estudiantes de los planteles 9 del Colegio de Bachilleres y el Centro de Estudios de Bachillerato Técnico Industrial y de Servicios (CBTIS) 218, y uno de la Universidad Autónoma de Chihuahua campus Ciudad Juárez. Festejaban el cumpleaños de un compañero.

El caso generó indignación social porque las autoridades en una práctica que se volvió parte de un protocolo al paso de los años, se adelantaron a explicarlo como una disputa entre pandillas rivales cuando la mayoría eran estudiantes, algunos atletas.

En el lugar de reunión no se encontraba en el momento en que ocurrió citan las crónicas periodísticas, ni una botella de alcohol o una sola cajetilla de cigarros.

La muerte entre la comunidad estudiantil de México también se ha “democratizado”. No han quedado exentos los jóvenes de universidades privadas, Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo Verdugo fueron asesinados por militares la madrugada del 9 de febrero del 2010 en el interior del campus central del ITESM, ubicado en Monterrey, Nuevo León.

A los cuerpos se les sembraron armas para simular un enfrentamiento y acusarlos de ser atacantes. Los soldados también destruyeron las cámaras de vigilancia de la institución para ocultar pruebas. Tres de ellos fueron procesados y otros tres se encuentran prófugos a la fecha.
En 2017 según recupera Aristegui Noticias, la madre de uno de ellos, Rosa Elvia Mercado, reiteró una sentencia que ha sido socorrida por defensores de derechos humanos, familiares de víctimas y activistas, “los militares no están preparados para andar en la calle”.

También alumno de una universidad privada de la carrera de Administración, era el hijo del colaborador de Proceso y poeta, Javier Sicilia, muerto junto con otras seis personas el 28 de marzo de 2011 en Temixco, Morelos.

El deceso de Juan Francisco Sicilia Ortega de 24 años, y el dolor de un padre que tuvo foro y redes de apoyo para respaldar su reclamo, conformaron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, a que se sumaron miles de voces denunciando el horror en que se había convertido el país.

Apenas este 27 de abril, Javier Sicilia publicó en el semanario una carta abierta dirigida a Margarita Zavala, candidata sin partido, y esposa del presidente de México que inició la Guerra contra el narco.

En la misiva le expresa su desconcierto y preocupación por la determinación de la aspirante de “defender” a los ciudadanos con el Ejército, estrategia que comparte con otros tres de los cinco candidatos a gobernar México.

“Lo que en esta tragedia humanitaria nos prometes de llegar a la Presidencia es más muerte, más dolor, más infierno. Una paz armada –han pasado ya 12 años para que pudieras saber que no existe- es la destrucción del país, de su suelo democrático y de lo más valioso: su gente, en particular, sus jóvenes ¿Realmente quieres eso? ¿Tú también como Felipe, como Enrique, sólo tienes imaginación para el sufrimiento y la muerte?”.

Con información de:
http://archivo.eluniversal.com.mx/estados/2014/cronologia-sicilia-979830.html

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https://actualidad.rt.com/actualidad/269541-rapero-confeso-acido-estudiantes-cine-jalisco

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