Hacer patria: luchar por el interés general y la justicia social

Hacer patria: luchar por el interés general y la justicia social

El pensamiento y los ideales políticos desde el siglo 19 giran en torno a la noción de Soberanía. La idea de que hay una nación convertida en Estado y que se determina a sí misma: que sus integrantes deciden el destino del colectivo nacional. Como un conjunto. La nación es una entidad cultural que forma un pueblo con identidad más o menos homogénea. Y el Estado es una entidad política que impone un proyecto constitucional en un territorio determinado. Por eso, en México son términos que no coinciden, como en el caso europeo. El territorio mexicano (desde sus orígenes como país) se descubrió con múltiples culturas o naciones. Pueblos distintos en un mismo territorio estatal. En el inicio de este país, con Iturbide, México contenía a Centroamérica, y poco después no. La forma en cómo se demarcan los límites del país son por demás arbitrarios, dependen de contingencias políticas y no de criterios culturales. Así las cosas, en México se intentó construir una identidad nacional desde el Estado. Una vez definidos los límites territoriales, a lo largo del siglo 19, se emprendió la tarea de construir un discurso nacionalista y estrategias de formación de UNA identidad desde la educación impartida por el Estado. En realidad, somos un país con una enorme diversidad cultural. Plural y diverso. Con 56 lenguas a su interior. Por ello, el problema de “la mexicanidad” es casi un artificio.

Pero ya que somos un Estado, y eso supone una vida en común; lo primero es preguntar, ¿tenemos un proyecto nacional común? Con la desigualdad tan extrema, queda de manifiesto que las élites se separan de los intereses generales de la nación. Se separan del interés general y ven por sus muy particulares haberes aliados a fuerzas económicas extranjeras. Las élites neoliberales son lo contrario al patriotismo. Se burlan de él y lo desprecian. Lo califican de anticuado. Por ello, no ven problema en crear políticas que entreguen los recursos nacionales a empresas extranjeras, como el caso del petróleo. Ese discurso se legitima indirectamente por la retórica nacionalista del priismo autoritario. Nada que ver con el verdadero patriotismo. La idea de crear una vida en común con base en generar un bienestar universal, es la meta. Por lo tanto, el patriotismo auténtico implica necesariamente observar el interés de todos, es decir, procurar la igualdad en la calidad de vida de la población entera. Desterrar al neo-porfirimo de la conducción del Estado. La independencia se consigue poniendo por delante los intereses de los mexicanos todos, antes de los capitales transnacionales. Pero, ¿cómo forjar la patria cuando se hace usufructo privado de los bienes nacionales? Es la anti-patria. Los hijos ideológicos de don Porfirio han tomado venganza y van ganando. Con el discurso del progreso económico, como la extensión del ferrocarril, que servía para que los hacendados sacaran sus mercancías y explotaran más a los peones, que obligaban a producir más; ahora también se hace lo mismo a través de las reformas estructurales. En suma, un discurso patriótico sin justicia es tan absurdo como creer que Iturbide fue héroe de la patria. Hacer patria es recuperar la figura auténtica de Hidalgo en nuestras acciones sociales y políticas cotidianas.

 

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