Werner Herzog recibe Le Carrosse d’Or y recuerda su filme Bad lieutenant

Werner Herzog recibe Le Carrosse d’Or  y recuerda su filme  Bad lieutenant

El director alemán Werner Herzog fue el cineasta homenajeado con el trofeo La carrosa de Oro, Le Carrosse d’Or, en la 49 edición de la Quincena de Realizadores en Cannes 2017.

La carrosa de oro, en referencia al filme de Jean Renoir (1953), es el título con que se denomina la jornada consagrada a un director cuya filmografía y creatividad es honorada durante  el festival.  El trofeo –diseñado por Lili Legouvello- hace referencia  a los personajes de la Comedia Dell’arte y del filme de Renoir.

Para este evento el director tiene la libertad de seleccionar un filme de su trayectoria para comentarlo y enseguida responder a una serie de preguntas de otros jóvenes directores invitados especialmente para la ocasión y los propios espectadores.

Fue en el año 2002 cuando la Société des réalisateurs de films (SFR) creó este acontecimiento  para recordar, principalmente, las obras que han marcado la historia del cine por su audacia, su exigencia y su puesta en escena: lo que en resumen es, pues, una filmografía atípica, necesaria e inspiradora a los ojos de los demás realizadores.

La SFR dijo en su carta de invitación: “Herzog es el cineasta infatigable, de actividad permanente, que malabarea entre los formatos y los sistemas de producción, aboliendo las fronteras entre la ficción y el documental, el cine y la televisión, la razón y la locura, que nosotros quisiéramos felicitar. Esta capacidad única, que es la suya, a llevar a su mundo  a las más grandes estrellas de Hollywood, como si fueran ilustres anónimos, a imponer un tono y una mirada que le son completamente suyos, haciendo un desplante a la moral y al pensamiento correcto, atreviéndose a reír de todo, con una insolencia y una libertad tan asombrosas como saludables, pero sobre todo una profunda humanidad”.

 

El trip de Bad lieutenant: Port of Call New Orleans

Herzog eligió su Bad lieutenant: Port of Call New Orleans (2009) actuada por Nicolas Cage, Eva Mendes y Val Kilmer. La cinta fue nominada el año de su salida al León de Oro del Festival de Venecia y ganó el Premio Especial de la Fundación Christopher D. Smithers.

La historia, situada justo después del huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleans, es la de un detective de policía adicto a las drogas, padrote de prostitutas, medio handicape por sus  problemas de espalda, corrupto y heroico, todo junto y a la vez.

Para recordar una escena culta: se debe empezar por mencionar la canción de Johnny Adams, Release me:

Oh, release me

if you don’t need me

if you don’t want me

oh, baby, why don’t you

just let me love again

oh, let me love again…

Al son de ese blues, Cage, que se acaba de tomar y fumar unos trips de heroína pensando que era cocaína y en plena misión de vigilancia contra unos dealers, se topa con unas iguanas encima de su máquina de café, las observas, y Herzog nos da el viajón gracias a los desenfoques del rostro de Cage y los primeros nítidos planos del gaznate de las iguanas. El blues, las miradas de los compañeros policías, de las iguanas y de Cage llenan el cuadro de sicodelia, humor e ironía.

Esta escena es prueba del tono de la película: debatida entre los discursos puritanos de la legalidad y rectitud de la ley y de quienes deben de cumplirla, y el choque con la realidad en las calles. Herzog filmó escenas que enfrentan los discursos legaloides con la humanidad: el sexo, el poder, el dinero, el trabajo, la familia, los vicios, el dolor y la fatiga. Todos ellos mostrados no frontalmente, sino retratados por la movilidad de su cámara, los diálogos metonímicos y los gestos fanfarrones.

 

El cine de Herzog: ni ratón ni imparcial

Herzog es conocido principalmente por sus trabajos anteriores de fines de 1990. Se mencionan constantemente: su versión de La cólera de Aguirre (1972) sobre la expedición española en la búsqueda de El Dorado; por Nosferatu the Vampyre (1979), su versión actualizada del vampiro del director expresionista F. Murnau; y por Fitzcarraldo (1982) con la que ganó Mejor Director en Cannes. Y por sus múltiples documentales, expresamente hechos bajo tal formato.  Ha filmado, pues, el tiempo presente o pasado de otros países y regiones pero se ha negado a hacer lo propio con Alemania. Su decisión, reflexionada, se debe a que tenía miedo de quedarse estancado, como sucedió con sus contemporáneos alemanes, en la década de los 70 y el conflicto de la guerra fría. El único director de su época que Herzog considera evolucionó es Rainer Werner Fassbinder.

Por esta razón,  el cine de Herzog ha variado tanto en sus temas, pero siempre ha mantenido esa ambigüedad entre la ficción –que es evidente- y el documental. Él mismo lo reconoció en la charla posterior a la proyección: “mi concepción del cine ficción-documental no es la de un pequeño ratoncito que vaga entre los pasillos de las tiendas y oficinas; no estamos solo observando cómo se está realizando un robo a un banco en tiempo real para demostrar que podemos ser solo observadores imparciales; no, yo pienso que más bien somos, o soy, un animalito que va a picar a los personajes que están en la escena obligándoles a actuar y a tomar posición en los eventos que estamos viendo”.

 

 

 

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