Los tiempos de la des-civilización

Los tiempos de la des-civilización

El problema de desarrollo social, no sólo en Zacatecas, sino en el país entero debe ser definido como un problema de Cohesión Social. Si nos subimos a una nube para observar la ciudad desde lo alto y observamos dónde las personas se mueven, nos daremos cuenta de que la conectividad humana está como entre cajones: la población vive en ‘costalitos’ sociales y no interactúan con tipos de personas diferentes, en condición social, creencias y formas de vida. Alejados unos de otros. La desigualdad económica forma los sólidos muros de la división. El alejamiento humano tiene cada vez más expresiones geográficas: la ciudad se empieza a departamentalizar. Bardas o calles que separan no colonias, sino universos. Urbes donde no conviven, sino coexisten mundos discordes. La distancia entre los grupos humanos produce entre ellos desconfianza, mutuo rechazo, con ello intolerancia y finalmente, desconocimiento entre sí. Es el ambiente social propicio para la violencia.

Los jóvenes en estado de abandono, los ya sabidos 120 mil ‘ninis’ que sin expectativa laboral o de estudio viven este momento como inhóspito. A ‘los otros’ se les ve como extraños a los que, dada la desconexión, permite el cultivo de la insensibilidad. ¿Qué jóvenes está produciendo esta condición? Jóvenes ajenos a valores de solidaridad, insensibles socialmente y que perciben los centros de población como selvas donde el más violento sobrevive. Por ello, es tan fácil a los jóvenes que se incorporan a las bandas de crimen organizado desarrollar fácilmente la crueldad en sus comportamientos. El más fuerte no es el más capaz o el más culto, sino es el que tiene mayor capacidad de producir miedo. Esto significa que se desarrollan códigos éticos paralelos: valores con jerarquías invertidas. Extranjerización del vecino.

¿Qué efectos tendrá la militarización en un mundo segmentado y selvatizado como este? Pues la misma que muestran películas de ciencia ficción: ejércitos de ‘Robocop’ defendiendo los intereses de las industrias y el capital. Por eso mismo, los activistas sociales, ante los industriales de la seguridad, también son parte de la amenaza. Así las cosas, la Ley de Seguridad Interior se convertirá en una fórmula para acallar el activismo político. Vamos a la criminalización de la oposición. Y en una sociedad fragmentada, ¿hay posibilidad de contrapoder político que solucione esta situación? Tal vez no. El poder político de los desposeídos viene únicamente de la acción conjunta, del tejido o la multitud. Tejer en estas circunstancias es extremadamente difícil.

Por ello es muy importante, antes que pase más el tiempo de la descomposición, poder generar un polo popular que logre modificar la inercia que lleva el crecimiento de la desigualdad económica. Ahí está la piedra de toque: revertir lo más posible la desigualdad podrá derrumbar los muros de la segmentación y crear canales de cohesión y lazos de solidaridad que permitan sostener un proyecto de seguridad humana. La integración fue el camino de la civilización, por ello ciudadanía es sinónimo de inclusión. Ahora vivimos los tiempos nublados de la des-civilización del país y Zacatecas.

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