La Educación

La Educación

El arte supremo del maestro es despertar el placer
de la expresión creativa y el conocimiento.

Albert Einstein

El principio fundamental que sostiene este mensaje es el que afirma que una sociedad mejor educada tiene mayor probabilidad de afianzarse y sobrevivir y cuando esté dentro de esta posibilidad, buscar la trascendencia como una forma de cultura. Aunque las metas y las formas de la enseñanza que reciben los miembros de dicha sociedad provienen de orígenes diversos entre los cuales se desenvuelven, tales como la familia, los centros de convivencia, la calle, el entorno general y las terminales de comunicación masiva así como las manifestaciones populares, artísticas y culturales, entre otras; es a través de los sistemas educativos institucionales en los que la enseñanza se torna, homogénea y sistematizada. En este sentido, podría afirmarse que la educación ayuda a la humanidad a sobrevivir y trascender aunque desde el mismo origen de la nueva forma de “civilización” se ha mantenido la polémica sobre si la evolución de las especies obedece al principio colonialista e individualista que afirma que tienden a sobrevivir los más aptos, afirmando que sólo los más fuertes trascienden en perjuicio de las especies más débiles o las etnias más desprotegidas. La otra opción es rescatar los valores que derivan del trabajo en grupos o en el que las especies logran sobrevivir basadas en la distribución equitativa del trabajo y de la riqueza desde una visión comunitaria. Sin embargo, desde la aparición de la propiedad privada los administradores, o detentadores del poder han fortalecido esta postura en detrimento de los que trabajan para el bien común y sobre todo de la mujer, los niños y los grupos y especies más vulnerables.

Analizando globalmente las situaciones diversas que en el mundo han enfrentado distintas sociedades a través de la historia, evidentemente que éstas se han desarrollado echando mano de los recursos que le han sido necesarios y que están a su alcance, muchas veces en forma útil, práctica  y optimizada; pero otras veces se han empleado esos mismos recursos y otros diferentes en formas incorrectas u otros que no son de utilidad alguna pero tienden a perpetuarse dentro de un esquema mantenido y sostenido por la tradición y la superstición. En el pasado, muchas civilizaciones se han construido y luego florecido, para después declinar y perecer; sin embargo, este hecho no puede atribuirse a la falta de recursos, puesto que nuevas civilizaciones después se han cimentado en el mismo lugar en que otras declinaron a pesar de que tenían lo mismo a su alcance. Entonces, tenemos que no es la naturaleza, sino el hombre, quien proporciona los medios a través de su trabajo intelectual para toda forma de desarrollo. ¿Cómo puede explicarse el hecho de que de pronto las civilizaciones sean capaces de reproducir las condiciones para la explotación de los recursos, de generar todo un proceso dinámico, de inventiva, de actividad productiva y además constructiva y por ende del florecimiento de las artes y de las ciencias así como su consecuente difusión en forma de manifestación de la cultura? Schumacher (1978) afirma que es difícil asegurar de donde proviene este impulso, pero que sí puede verse que es a través de la educación como se mantiene y se fortalece, cuando afirma que La educación es el más vital de todos los recursos”. En palabras llanas, las posibilidades de supervivencia están íntimamente relacionadas a la capacidad que tengan los planificadores y administradores de cualquier forma de desarrollo para diseñar y aplicar modelos que tengan que ver con la proliferación de centros y formas de enseñanza y aprendizaje, ya sea en modelos formales o en propuestas extracurriculares o, ahora que han proliferado las Técnicas de Información y Comunicación (TICs) que la humanidad se encuentra sujeta a proyectos paralelos de educación masiva. Todo parece indicar, por desgracia, que no hay una correlación entre la cantidad de información disponible y los esfuerzos que los diversos gobiernos hacen para que dicha información llegue a un mayor número de personas y sea usada correctamente. Todo parece indicar que el futuro previsto por Alvin Toffler allá en los no tan lejanos seteentas, nos ha alcanzado y el desarrollo tecnológico mantiene una presencia avasalladora y e inhibitoria que impide que la humanidad haga un alto para analizar cuál sería el uso más correcto de toda esta tecnología.

Se ha mencionado también que una sociedad tiende a fortalecer y adecuar sus prácticas  en la medida en que pueda proporcionar enseñanzas cada vez más complejas a un número cada vez mayor de los miembros que la conforman. Skinner afirma que hay prácticas  de una cultura que contribuyen a su fortalecimiento y al sobrevivir la cultura, lo mismo sucede con sus prácticas. Si se toma en cuenta como un factor importante la capacidad de supervivencia como parte medular de una civilización, debe considerarse entonces la capacidad que tenga su modelo educativo para solucionar correctamente la mayoría de los problemas a los que se enfrente y el de aumentar el potencial para reproducir las condiciones para hacerlo en forma efectiva, a través de un modelo de comportamiento humano que contribuya a la solución de dichos problemas, afianzado, ante todo, por los diversos tipos de enseñanza que sea capaz de generar.

Para concluir, se puede afirmar que el actual descuido de la educación masiva por parte de quienes son responsables de este proyecto a nivel mundial, nos empieza a cobrar factura por las consecuencias derivadas por los usos y costumbres derivados de una mala educación. El calentamiento global, la extinción de especies y la proliferación de los conflictos armados en el mundo aunados a un fenómeno generalizado de corrupción y desprecio hacia los organismos más débiles, son el más lamentable ejemplo de que el futuro de la humanidad pende de los hilos de la ignorancia generalizada. ■

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