Política y Cosas Buenas

Política y Cosas Buenas

En el artículo pasado hablábamos de como en nuestra sociedad es más fácil destruir que construir y más fácil convencer con mentiras que con verdades y su servidor hacía la invitación a participar más activamente en temas políticos.

A través de redes sociales, por mensajes de celular y de forma personal, diferentes personas me han expresado su sentir en relación a lo difícil que puede ser el hecho de hablar de cosas buenas o positivas en el ámbito político, cuando todo lo que sucede o se escucha es malo. Señalaban los numerosos escándalos de corrupción en todo el país; las decisiones de los gobiernos que afectan a los ciudadanos; la pobreza extrema en la que viven muchas familias; la falta de servicios eficientes en las ciudades; actitudes de funcionarios lejanas de los sentimientos de la sociedad; disputas entre partidos políticos; la inseguridad extendida por todas partes; ente otras. Una de esas personas me expresó, que al hablar solo de cosas buenas, sería como pretender auto engañarnos y creer que nada pasa en todo lo que lastima a la sociedad.

Lo primero que hay que decir, es reiterar que en la política en su concepto amplio y real, no todo lo que pasa es malo. En casi todos los ámbitos de convivencia humana la política está presente, por ejemplo en un grupo religioso o una directiva de padres de familia de una escuela y bajo esa premisa, tenemos entonces que la mayoría de las cosas que suceden seguramente son buenas e inclusive admirables en la labor de mucha gente “héroes anónimos” que a diario buscan una mejor sociedad. Y como dije en el artículo pasado, desafortunadamente, se difunde masivamente solo lo mediocre o lo malo.

La preocupación radica en que nuestra sociedad está cayendo en un círculo vicioso donde tanta información negativa desalienta de forma generalizada la participación ciudadana y eso indudablemente agravará más la situación. Ya no se hace solo referencia a situaciones malas, ni se hace una reflexión propositiva a problemas, ahora lo grave es que la mayoría da por hecho que todo está mal y de manera consciente o inconsciente han decidido no esforzarse ya que no vale la pena actuar o hacer algo. Se ha dejado fuera el análisis serio y se han creado suma de emociones que hacen percepciones colectivas, donde hasta lo bueno lo califican de malo antes de investigar con detalle.

La ciencia también tiene una explicación a todo esto. Todos estamos influidos por las situaciones que suceden en nuestro entorno, y nuestro cuerpo y mente reacciona sensorialmente y es así como generamos pensamientos, conductas y emociones. La suma de las emociones en una sociedad en convivencia, determinará el estado de ánimo de la mayoría de las personas, esto significa que conviviendo entre personas negativas y bajo estrés, una persona relajada tenderá a adquirir esa actitud negativa y estresante. Para el caso que nos ocupa, el estrés limita considerablemente el correcto proceso de análisis de información que un individuo recibe, sin comentar todas las afecciones a la salud que provoca: atrofia muscular, alergias, fobias, ansiedad, dolores de cabeza, desórdenes en el aparato digestivo, entre muchas otras.

La parte buena es que lo anterior funciona también en el sentido inverso. En nuestro cuerpo una inmensa red neuronal y una corriente de neurotransmisores, sugiere que cambiando el pensamiento mejoramos sensiblemente nuestra salud. Hay una interdependencia muy estrecha entre el cuerpo y la mente, tanto que las emociones definen nuestros rasgos faciales, gestos, ademanes, posturas corporales, forma de caminar hasta los colores que usamos. Esa es la diferencia entre las personas que tienen éxito y las que no, las primeras, tienen pensamientos mayormente positivos, no son dominados por el estrés ni la ansiedad, piensan con más claridad y objetividad que otras personas en la misma situación y logran ser mejores en casi todo: ventas, resolver problemas, hablar en público, empatía con los demás, tomar posiciones de liderazgo y de responsabilidad, por citar algunos.

Entonces hablar de cosas buenas en política es debido a que está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad y estamos influidos por ella todo el tiempo, resaltar  las cosas buenas es más por salud física y mental que por el hecho mismo de la política, asimismo es incentivar a que todos adopten ese sentimiento de seguir buscando tener una mejor sociedad y de paso ser mejores personas. Muchas veces puede parecer difícil para una persona negativa actuar como si fuera positiva, sin embargo si es posible. Seamos de esos que suman para un estado de ánimo colectivo, alegre, positivo, de participación y que no se rinde de luchar por nuestro México. ■

 jylnava @hotmail.com

 

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