Alternativas a la mirada doméstica del Spauaz: los números y los escenarios

Alternativas a la mirada doméstica del Spauaz: los números y los escenarios

Es del conocimiento común la crisis en la que se encuentra la Universidad Autónoma de Zacatecas. Y el proceso anual que puede ser para revisar contrato o reclamar violaciones al mismo, es justo ahora. Pues bien, debemos primero tener claridad de la naturaleza del problema para, en seguida, hacer propuestas factibles y efectivas. De otra manera es perder el tiempo y tirarle balazos al humo. Es decir, lo primero para enfrentar una situación difícil es definir correctamente el problema.

Hay quienes creían que estábamos frente a un problema de mal manejo administrativo y, por tanto, la solución consistía en ordenar debidamente la casa. Pero resulta que eliminando todos las irregularidades y abusos (los cuales existen) la crisis continúa con la misma fuerza. Los abusos, en el cálculo más alto, representan el 5 por ciento del presupuesto. Pero aunque no sea el problema central el mal manejo administrativo, es importante resolverlo porque en la gestión de cualquiera que fuera la solución, el hecho de limpiar la administración de abusos genera un recurso moral que crea legitimidad y da fuerza de negociación. El mal manejo administrativo sí es un problema y tiene que resolverse, pero no es la causa central de la crisis universitaria. La causa es algo más complejo y difícil de enfrentar.

El problema de las pensiones y todos los gastos de la seguridad social ya representa un problema macroeconómico en México. En el país se pagan 560 mil millones de pesos de recursos de origen fiscal para cubrir obligaciones en este tema. Una fortuna que rebasa los presupuestos de salud, educación y desarrollo social juntos. Y es la causa esencial de los pasivos de la UAZ, que llegaron ya a los 2 mil millones de pesos, mayor a todo el presupuesto anual que es de 1,750 millones. Y aun los sistemas de pensiones que surgieron de la reforma que iba a resolver el problema, resulta que no resuelven nada: las cuentas individuales darán sólo para jubilarse con el 30 por ciento del último salario. Irrisorio. Además, la UAZ tiene un déficit para sacar el 2017 de 286 millones de pesos, más los adeudos que se vienen arrastrando del año pasado cercanos a los 323 millones, dan un déficit total de 609 millones de pesos. Casi un tercio del total del presupuesto.

Pues bien, con este panorama debemos preguntarnos, ¿qué hacer? En las expresiones que con atención he escuchado hay dos vertientes: (1) quienes suponen que la solución es interna y, por lo tanto, proponen recortes y más recortes. Es la visión del auto-sacrificio. Y (2) aquellos que observan que la solución jamás estará en el interior porque son problemas que se originan en el Estado. El Estado decidió crear un esquema de financiamiento que irremediablemente crea déficit, y ha incumplido sus metas de elevar paulatinamente los subsidios a la educación media superior y superior a partir del 2011 hasta el 2021, lo diez años en que se crecería en cobertura. Y los sistemas de pensiones que nos tiene en el ahogo, y que ahora tiene que destinar tanto dinero de recursos fiscales, es una responsabilidad del Estado. En otras palabras, en mucho, la crisis de la UAZ es una expresión local de un problema nacional, y por tanto, se podrá paliar aquí en la entidad, pero no se resolverá estructuralmente. Y si la causa está en el esquema presupuestal de la educación superior, y en la estructura hacendaria que capta menos  del 12 por ciento del PIB y, por lo mismo no hay para gasto social; entonces, la solución de los problemas estructurales de la UAZ no están sólo en medidas de corte interno.

El problema debe atacarse ahí donde se encuentra. La solución de fondo es lograr dos cosas: (1) una medida para captar más recursos públicos destinadas a la educación superior: si tomamos en cuenta que el problema de la poca captación fiscal en México es porque el Capital como tal no está grabado (ni las herencias), podemos levantar la bandera de la creación de un impuesto especial al Capital y a las herencias para destinarlo específicamente a financiar la educación superior mexicana. (2) Y como esta bandera debe ser del conjunto de las universidades estatales (UPE’s), que son poco más de 30, el objetivo es lograr una coordinación de las mismas. La mirada doméstica del Spauaz arratona la solución y sólo ‘patea el bote’. Debemos subir la mirada. Des-domesticar al Spauaz y llevarlo a conseguir la coordinación de un número importante de las UPEs alrededor de una propuesta muy concreta sobre la iniciativa de modificación de la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y la Ley de Coordinación Fiscal para garantizarle recursos a la educación superior y a la innovación; y así, abriríamos una luz al final del túnel. La mirada doméstica aísla a la institución y conduce a proponer únicamente el auto-sacrificio o, peor aún: el suicidio institucional. Por el contrario, necesitamos levantar la mirada y poner la solución donde está el problema estratégico. Y con ello, al mismo tiempo debemos proponernos transformar a la UAZ, pero sin quitarle capacidades, sino dotarla de más de estas para que sea, también, la clave del desarrollo del estado de Zacatecas. ■

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