Entre realidades y sombras

Entre realidades y sombras

Cada día se acercan fechas significativas y con su comportamiento la pareja presidencial pareciera, con banalidades, querer competir con ellas, forma dudosa para dar realce artificial a algo que no lo tiene y de ese modo, la banalidad y la trivialidad de ese tipo de eventos, (el ya famoso condominio,) trasladan a la política oficial (y oficiosa) posibilidades de que esa artificialidad, lo hueco, prevalezca y encubra la realidad institucional, como un capítulo- episodio más,  de una política neoliberal, cuyo fracaso es obviedad para las mayorías que lo padecen y éxito económico para las minorías que lo disfrutan.

Poco importa proseguir con el desmantelamiento de lo que queda de recursos nacionales, si en última instancia, “los medios” hacen tragar hasta glorias inexistentes, al colar un poco los excesos, cubiertos siempre con glamur para así intentar trazar la no diferencia con lo que ocurre como realidad en la tele, donde desfilan “próceres” tan infames como el gobernador de Veracruz o el de Morelos, o donde usted guste indagar abusos o irregularidades, las encontrará (con sus excepciones) como realidad hasta generalizada que de manera increíble rebasa la capacidad de asombro de quienes de alguna manera las sufren, sin alcanzar a ser compensadas, su futilidad y escasa u ofensiva efectividad, ni con el “abaratamiento” de la gasolina que, veces hasta “escasea”, como forma de probar (el “acierto” económico del Ministro) que la realidad de la privatización energética será mejor que un Pemex, en el que se desinvirtió hasta “quebrarlo” y abaratarlo, para hacer atractiva su privatización, vaya destrucción – construcción de futuro nacional. ¡Señores! Por esta chatarra o yacimientos, ¿quién da más? Pujas imposibles, salvo como premonitorias de la invasión de servicios energéticos trasnacionales. El mercado neoliberal así se fortalece, recicla y hasta cambia de imagen para obtener alguna credibilidad. Lo cierto, esa realidad es un momento del porvenir que llega con pretensiones de prevalecer en torno al mercado como el eje económico y político de la globalidad local –nacional, donde la presencia institucional sea más que efímera por la erosión de sus cimientos y el manejo que de todo eso hacen los medios, como espectáculo que día a día acerca, hasta casi desaparecer, a la política, la economía, el mercado, la cultura, ¿en aras de la banalidad?

¿Será parte de eso, la nueva campaña presidencialista en torno a una cuestión, antes inadvertida o solapada, y hasta baladí, si el presidente Peña Nieto, copió textos para su tesis, sin las correspondientes atribuciones crediticias, académicas, a sus autores. Y yo digo, como solía o aún suele decir Ester: “A otro perro, con ese hueso”. No se trata de otra cosa sino del tradicional: Tapar el ojo al macho, cualquier cosa que eso signifique, pero asunto fundamental de inscribir y agitar ante y entre el público para intentar colar un informe tal vez plagado de inconsistencias, no académicas, sino de presidencialistas “tonterías”, para pasar (“aprobar”) un tramo sexenal más, con un informe del cual no se pueda obtener la sustancia política necesaria para decir que las cosas van y están bien en México y de paso, colar una vez más el apoyo a Nuño Mayer, aún secretario de Educación; quien, sin duda, quisiera consolidarse a sí mismo, en una sucesión presidencial que puede ser de gran significación para el PRI, hasta como derrota.

El espectáculo va al día, al grado de exagerar su realismo. ¿Ya no es representación de la realidad, artística o no, sino la realidad buscada imponer, mediante, el espectáculo, rampante? ¿Qué no se es, lo que se es? ¿Y a quién le importa y quién lo va a cuestionar? ¿Para eso están los medios como poder con ingreso a los hogares y a las mentes de la gente? El desquiciamiento y la incredibilidad son ingredientes, no para el olvido sino para la tergiversación o “manipulación” de la realidad por dura que sea, (¿Tlatlaya?). Donde quiera se cuecen habas, para que el letargo impere y la gente se anestesie con tanta representación de la que finalmente es objeto su conciencia y su posibilidad de imaginación, ¿así obturadas?

Gustavo Esteva, por ejemplo, se expresa con claridad, al respecto y titula a su colaboración, para La Jornada de ayer, 29 de agosto de 2016: El reino del engaño. Por qué y en qué consiste. Según él: “La distancia entre el discurso gubernamental y la realidad es ya tan grande, que es imposible atribuirla a bendita ignorancia. Forma parte de una estrategia perversa que contribuye a formar base social y justificación pública para el despotismo autoritario y violento que se ha instalado entre nosotros”.

Se ha pregonado que la “reforma educativa” busca recuperar para el Estado el control de la educación. En este contexto, la palabra “Estado” se refiere al grupo político a cargo de agencias y dineros públicos y con extensiones mafiosas por toda la sociedad. Hace años se le llamaba PRI-gobierno. Ese “Estado” nunca perdió el control de la educación en México.” ¿Más claro? ■

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