El Templo de las Musas. Alegorías de Europa. José Kuri Breña, fotógrafo

El Templo de las Musas. Alegorías de Europa. José Kuri Breña, fotógrafo
Catedral de Notre Dame (detalle), París, José Kuri Beña, Colección José Kuri Orvañanos.

La Gualdra 257 / Artes visuales

El escultor José Kuri Breña se distinguió por su espíritu entusiasta y emprendedor, herencia de su padre, ya que Antonio Kuri Avad hasta aproximadamente 1926 fue uno de los empresarios encargados de montar espectáculos de variedad y proyecciones cinematográficas al Teatro Calderón, tales como la película Fantomas; y recién iniciada la segunda década del siglo XX, invirtió en la construcción del primer cine zacatecano, el Salón Azul. A pesar de no haber tenido una aproximación directa con las artes plásticas, José Kuri Breña desde pequeño tuvo varias experiencias artísticas: estuvo cercano a los espectáculos musicales y cinematográficos que su padre llevó al Teatro Calderón; en innumerables ocasiones, vio las proyecciones de fotogramas que le permitieron descubrir un mundo más allá de Zacatecas; en el ámbito cinematográfico, también se familiarizó con la música ya que se musicalizaban en vivo las proyecciones de cine mudo. De tal forma que para él, el arte siempre fue intuición.

Ya establecido en la Ciudad de México, sus primeros trabajos los desarrolló en el gremio de la prensa mientras estudiaba Leyes en la Escuela Libre de Derecho, entre 1934 y 1940. En 1941 José Kuri ingresó al departamento jurídico del Banco de Comercio; sin embargo, el arte ya había florecido en su ser y nunca lo dejó de lado. Trabajaba en el banco pero también estudiaba música en el Conservatorio Nacional, posteriormente ingresó a la Escuela Nacional de Arte para estudiar escultura con los grandes del momento como Ignacio Asúnsolo, Luis Nishizawa y Francisco Zúñiga.

Se conoce a Kuri Breña como escultor; no obstante, su faceta como fotógrafo no se ha difundido en Zacatecas, de ahí que por primera vez y gracias a la ayuda de la familia Kuri Orvañanos, quien me facilitó el material que aquí se muestra, se devela otra cara del artista zacatecano.

En una dialéctica excéntrica entre el arte y el derecho, entrada la década de 1950, Kuri Breña también estudió fotografía. Probablemente de forma inconsciente, o consciente, todos los fotogramas que había visto en el Salón Azul, quedaron impresos en él, saliendo a la luz un interés particular por la fotografía. Por ello, solicitó un permiso de tres meses en el banco y viajó a Nueva York para estudiar en el Instituto de Fotografía, fundado en 1910. Cabe señalar que Kuri Breña era un apasionado de la poesía, el cine y la historia. Tenían una sensibilidad muy particular que con el pasar del tiempo lo fue encaminando a su destino.

El universo del arte, poco a poco se apoderaba de él, y pidió nuevamente un permiso de dos meses para poder viajar a Europa y retratar cuanta cosa y escena encontrara. El resultado fue una serie de fotografías en las que el artista captó con su lente la Europa de la posguerra. Viajó por Francia, Italia, Alemania, España y otros tantos países que le resultaron apasionantes, provocándole esta experiencia una fisura en su propio mundo. A partir de la observación de la pequeña muestra del universo de fotografías que capturó, podemos desentrañar tres intereses que lo dominaron como fotógrafo: los paisajes un tanto nostálgicos en los que se hace presente la neblina, la desolación y las perspectivas; la actitud en las personas representadas por gestos, así como gustos y oficios de extraños con los que se topó y que lo cautivaron; y por último la arquitectura y la escultura ya sea retratada en primero o en segundo plano.

Es indudable que de entonces, la belleza fue un elemento fundamental en la producción artística de José Kuri Breña, quien construyó los cimientos de su obra a partir de un lenguaje plástico inspirado en la naturaleza, en la fotografía y en la música. Esta breve muestra fotográfica incluida en el artículo, nos permite ver la Europa de los años 50’s a través de la mirada de un mexicano. Por tanto las fotografías de Kuri Breña son una expresión espiritual de su propia realidad, son una alegoría que sigue su propio estilo. Desde entonces, el artista no pretenderá romper los paradigmas artísticos o la iconografía de su tiempo, sino que hace una propia. Esto marcará una coyuntura en José Kuri Breña como artista plástico.

 

*Curadora.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/257

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