Un rockcito para todos los roles / Séptima Muestra de Rock Zacatecano en el Chopo

Un rockcito para todos los roles / Séptima Muestra de Rock Zacatecano en el Chopo

Hace diez años, se presentó al Tianguis Cultural del Chopo la primera Muestra de Rock Zacatecano, con la participación de Planeta, Ángel Nocturno y Postnecrum, entre otros. A un decenio de ese acontecimiento, se ha vuelto muy difícil sostener un viaje de esa magnitud y, sobre todo, que los músicos no tengan que aportar un solo centavo para trasladar la cultura de nuestro rock.

Nuevamente, las machincuepas salen a relucir para reunir recursos económicos y darle difusión a la música zacatecana en ese espacio, y otra vez, el peregrinar por escuelas, institutos, ayuntamientos, asociaciones, particulares, venta de discos, videos, fotografías, préstamos y hasta la llanta de refacción, esperar y esperar por una respuesta; a cuatro días del evento apenas se avizoran las buenas nuevas, las peripecias dieron resultado, parece que el apoyo llega como las despensas que el PRI regaló a los parroquianos para que coman una sola vez y a medias, ¿pero cómo hacerlo el resto de su existencia? Votando de nueva cuenta por el que le tiene la soga al cuello, pues órale, no hay cuete, así le gusta al mexicano, vivir bajo el estigma del colonialismo.

Así exactamente llegó el apoyo, sólo 250 litros de diésel, que es la mitad del consumo para ir y venir al Chopo. “Es que los de APAC merecen más apoyo que los rockeros, que nada más van a divertirse”, argumento que dieron en el ayuntamiento de Guadalupe, al que agradecemos el gesto y reconocemos su labor, aunque es momento de cuestionar a las autoridades que autorizaron los recursos que gastaron para regalar cortesías para asistir al concierto de la leyenda inglesa Deep Purple en una sospechosa visita sin promo, difusión, conferencia de prensa ni parafernalia para hacer de este evento algo cultural; nel, sólo pequeños indicios de que los creadores del más reconocido rock pesado, como le llamaban en los setentas, se hicieron presentes en las tierras de los aguerridos chichimecas, caxanes y las otras cinco tribus existentes con tres figuras centrales, Ian Paice, Roger Glover e Ian Gillan, acompañados de un guitarrista fuera de serie, Steve Morse, y un tecladista que hasta la marcha Zacatecas se discutió en una distinción de caballeros, aunque hoy, las tribus son de otra manera, ahora se congregan en grupos de maleantes para hacer partidos políticos y atracar a la nación, al fin y al cabo, el pueblo aguanta y bajo distintas amenazas ha permanecido por los siglos de los siglos.

Después de tanta peripecia, en el Chopo, dándole con esta excelente banda de metal core con tintes hip hoperos de manufactura zacatecana, una de las que mejor sonaron en el máximo escenario del circuito nacional, Four Again

De todas formas, el Colectivo de Rock Zacatecano abordó el autobús rumbo al defectuoso, y apenas transcurrieron cinco minutos, cuando ya un compa había entrado al WC de la unidad y dejó aquéllo como baño de central camionera versión agropecuaria, pues como no había papel sanitario, se aplicó el calcetinazo –imagínate que los 46 pasajeros hubiéramos hecho lo mismo- y quedó pletórico el retrete. Lo triste no es eso, sino que realizamos ochenta y siete juntas para planear el viaje y como primer punto estaba ése. ”Hagan en su casa, para ir cómodos en el autobús; no fumen, no piedras ni lodo, no agandalles, pero no funcionó, el clásico necio, iconoclasta, el anarquista tenía que hacerse notar”.

Una vez en el Chopo, el sorteo, el sound check, las tortas de tamal, y arráncate con la primera rola, una pieza de esas hardcoreras que prendieron a los aferrados que ya comenzaban a llegar. Roberto y El Charly le pegaban a la audiencia con tremendos riffs que se escuchaban bien balanceados, con la potencia del metal core; Chris, en el bajo, y Kevin, en la batería, hacían resonar los ritmos para que los vocales Turi y Bernardo aumentaran los decibeles y gritaran a la audiencia todas sus inconformidades. Bien por la banda Four Again, que desplegó toda su energía para dejar en claro que Zacatecas estaba presente.

Participando de la algarabía en el Chopo, acompañó, desde la hermana República de Chile, la banda ‘eskatolosa’ Tomo como Rey, en la séptima Muestra de Rock ZacatecanoNo ganó México, pero los de la Revolución Callejera apantallaron con sus rocanrolitos allá en el Chopo. Aquí, en acción, el ‘Tony’ y Alain, en las guitarras; el “Whyskas”, en el bajo, “El Pez”, en la bataca, y “El Pillo”, en las vocales y armónica

Como ya se hace costumbre, cuando hay una banda de corte internacional, se incorporan a la muestra, y en esta ocasión, tocó a la banda chilena de ska-cumbia-reggae Tomo como Rey discutirse con esos ritmos tan acalorados que ponen en movimiento al más encalmado. Apenas pasaron cinco  minutos cuando ya los Revolucionarios Callejeros le reclamaban al gobierno con sus piezas protestosas de carácter urbano, las consignas por mejorar las condiciones de vida de Esta perra sociedad, Qué debo hacer, Purísima maldad, Alex boy, Nací para rocanrolear, Un mal día, Una sombra en la pared, Viva la revolución y Te voy a matar, que son las rolas que integran su recién concluido disco-demo que próximamente estará en circulación. La influencia de la Bostik se nota claramente en los guitarros Tony y Alain, mientras «El Whiskas», al bajo, y «El Pez», en la batería, conservan las estructuras del viejo y buen rocanrol que mantiene encendida la llamarada del rock-blues urbano de comienzos de los ochenta, cuando se diversifica el rock nacional como un tercer intento que «El Pillo» en la armónica y voz trataba de establecer entre la concurrencia. Tuvieron gran aceptación entre la banda chopera, que solicitó sus demos de inmediato.

Una tímida voz intentaba saludar a la banda con un micro a bajo volumen. «El Gérax» complementaba el ritual acomodando a su medida los tambores; el bajista aguardaba la señal enfundado en una gigantesca boina que apenas te dejaba adivinar si estaba de frente o de espaldas, pues la gran mata que posee cubría toda la fachada; Erick, un poco nervioso quizá por el examen que tenía pendiente para el regreso, también trataba de concentrarse dando pequeños golpecitos al pedal de su lira, como para distraerse y recordar que con sólo dar “on”, ya está en funciones. De pronto, como salida de ese lúgubre espacio destinado a los que ya no existen, más que en su forma física o lo que queda de ellos, se escucharon los estertores de Gels, la sensual dama de la muerte del death zacatecano, que con graves y cavernosos sonidos guturales, sorprendía a la audiencia con esa particular forma de hacerse presente desde los rincones mismos del purgatorio, con pasajes y abismales entrepitosos que preceden a la morgue. Al término de su actuación, fueron muy ovacionados, y tras el conocido grito de “otra, otra”, regresaron para concluir una participación que los llevó hasta los estudios de una estación de radio metalera, donde les realizaron una entrevista para la banda azteca.

Novena Nube, banda ancestral del rock zacatecano, puso el ejemplo de cuando en verdad se ama al rock y no se ‘avienta la toalla’ a las primeras de cambio. Bien por “El Racla”, “El Taz”, Víctor y “El Click”A Trollheim, la banda que sorprendió a los asistentes al Chopo, no la querían dejar bajar. Enorme, la participación de los ‘troles’ en el DF

Con ese andar parsimonioso, característico de las figuras que comienzan a hacerse leyendas en Zacatecas, aparece “El Racla”, otrora Polternwinter supremo, quien contribuyó con dos piezas a esta original banda de grunge llamada Novena Nube, donde militan puros veteranos conocidos del circuito zacatecano, “El Taz”, en el bajo, aportando su grano de arena para conjugar un sonido característico  que Víctor Padilla ha creado con su guitarra y aguardentosa voz desde inicios del tercer milenio. Apenas «El Racla» logró arrancarle los efectos al pedal cuando “El Click” ya estaba aporreando con desesperación los tambores y, ¡oh sorpresa!, llevaba unos tenis Vans pero sin calcetines. ¿Acaso fue el del calcetinazo? Adiós, Máquina de odio y Sal sin sabor fueron las piezas que más aplaudieron los asistentes a la séptima muestra que contó entre sus invitados a una banda de extracción defectuosa con una propuesta metal alternativa de excelente presencia, que no acaba de consolidarse y que sirvió como preámbulo para que los nuestros, seguidores del Viking Folk Metal, reanudaran aquellas fiestas paganas inconclusas, incomprendidas, que hasta ahora, con un poco de madurez y acoplamiento lograron arrancar el gusto de los choperos por esta línea melódica que Víctor en los tambores plantea con Chava en el bajo como parte integral de los iniciales Trollheim, que destacaron con los grandiosos riffs del joven guitarro que resonaban insistentes ante los gritos del carismático vocal Anek. Los Trollheim fueron ovacionados y solicitados para  continuar tocando bajo el coro de los metaleros que engrosaban la concurrencia.

Ansuz, otra de las bandas ancestrales del rock local que puso en alto el metal zacatecano en el Chopo. Chidote, César, Israel, Emmanuel, Víctor y ‘Taro’Un chavo pelón, con barbas de chivo, esperaba ansioso a que la banda que cerraba el evento comenzara su actuación para dejar constancia de ello en su handy cam; a fuerza, era un chavo chilango que estudió la secu en Zacatecas y que fungió como primer bataco cuando iniciaban la conformación de la banda. Rafa Sarellano se llama, y los recuerdos siempre aparecen, los devaneos, la transición del heavy a las sonoridades cósmicas, legendarias y mitológicas que pasean a Ansuz por los confines del universo; «El Taro» en las vocales agradeciendo la oportunidad, mientras César y Emmanuel daban rinda suelta a un par de guitarras que ahora sonaban balanceadas, una excelente ecualización para que el Isra se luciera en el bajo, dejando caer las notas en los movimientos que marcaba el Vick en la batería.

Desde el mero Ojocaliente, se dejó ‘caer’ Morgue al Chopo, una banda que ‘prendió’ macizo a la audiencia, que incluso la hizo regresar por otra rola. Enhorabuena. Esperamos que continúe haciendo historia; los problemas de interrelación tienen soluciónMuchos y variados comentarios surgieron respecto de la participación de esta banda que de inmediato ya estaba en la entrevista que el Doc. Mendoza les realizara junto a Morgue para Metallion Radio. Todo parecía que llegaba a buen término, pero mientras desconectaban el equipo, se dejó venir una pertinaz lluvia que, al momento en que se escucharon los primeros disparos, arreció; la gente corría y gritaba, otros como yo, intentaba comunicarse con los Urbanicidio que habían quedado en medio del “refire”. Los Ansuz se alejaron por otro frente, la bronca vecinal arrojó dos muertos, que tendidos quedaron frente a una gran lona publicitaria con la fotografía del nuevo jefe delegacional de la Cuauhtémoc, el paisano Ricardo Monreal, quien sonriente destaca entre la multitud. Suerte Ricardo, que las confusas situaciones políticas aunadas a la problemática social no redunden en seguir reprimiendo al rock, como cada año lo hacen los corruptos policías con las bandas zacatecanas que se animan a llevar su música a la Urbe de Concreto.

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